Al calor de la transa
omo tantas otras veces, inicia su derrotero por Ventura Bosch hasta José León Suárez. Al llegar a la palta, se acerca al árbol, se agacha, y casi sin detenerse deja junto al pasto que rodea al tronco, la lata vacía y una pequeña bolsa anudada, según lo pactado. Ahora la mano derecha se hunde en el bolsillo delantero del jean y la izquierda vuelve a hacer el trabajo sucio, sobre la frente bañada en sudor.