El niño que buscaba naranjas
A veces la vida parece depender de una fruta, de la sabrosa redondez de una fruta que invita a ser devorada. Y como en la simpleza narrativa de un cuento mágico de Charles Perrault, el… El niño que buscaba naranjas
A veces la vida parece depender de una fruta, de la sabrosa redondez de una fruta que invita a ser devorada. Y como en la simpleza narrativa de un cuento mágico de Charles Perrault, el… El niño que buscaba naranjas
Al cierre de esta edición, el área de Participación Ciudadana del Gobierno porteño convocó a los vecinos a una reunión informativa en la que se brindarían detalles sobre el proyecto de un paso bajo nivel… Liniers en la vía: ni soterramiento ni viaducto
A diferencia de buena parte de los mortales, confieso que gozo del enorme placer de trabajar en lo que me gusta. Y en un país donde el trabajo no abunda, ese placer termina transformándose en… 35 años contando el barrio que nos toca vivir
Para muchos es un secreto a voces: desde hace décadas se vislumbra el ocaso del que fuera el soporte madre del periodismo: el papel. Su desaparición, a manos de la avasallante era digital, resulta inexorable. Y la pandemia, con su vasto menú de encierros y restricciones, se mostró como la encargada de darle la estocada final. Sin embargo, en esa lenta pero irreversible agonía, un diezmado ejército de nostálgicos –en el que nos incluimos- se muestra empecinado en dar pelea hasta el final.
Están los que repiten como loros -y repostean en sus cuentas- aquello que les endulza los oídos y les sirve para prevalecer a la mirada de los otros, sin necesidad de comprobar la veracidad o… Tiempos violentos
Me considero un “linierense practicante”. Soy devoto de San Cayetano (o Sanca, como lo llamamos los íntimos) que está en todas partes, pero atiende en el barrio; recuerdo a la perfección las fechas de sus… El duro y malsano orgullo de ser de la V azulada
La reciente determinación del gobierno nacional de suspender por un año la pauta oficial, tiende un manto de incertidumbre y desolación sobre el futuro inmediato de los medios de comunicación comunitarios y autogestivos, cuya estructura económica/financiera dista mucho de asemejarse con la de los grandes medios hegemónicos.
La contundente victoria de Javier Milei sobre Sergio Massa en el balotaje del 19 de noviembre último transformó al polémico titular de La Libertad Avanza en el nuevo presidente argentino. El triunfo a nivel nacional de la fórmula Milei-Villarruel se replicó en casi todas las provincias argentinas, a excepción de Santiago del Estero, Formosa y Buenos Aires, donde se impuso el candidato de Unión por la Patria. Los números demuestran esa contundencia: 55.69% para Milei contra el 44.30 para Massa. Es decir, 11.39 puntos de diferencia.
El 22 de octubre pasado, los porteños volvieron a acercarse a las urnas y -aunque con matices- volvieron a ratificarle su apoyo al oficialismo, en esta oportunidad encarnado en la figura de Jorge Macri que, tras la decisión de Leandro Santoro de no dirimir la elección en ballotage, se transformó en jefe de Gobierno electo, listo para asumir sus funciones el 10 de diciembre próximo.
Pisa el freno, saca el cambio y apaga el motor. Se inclina sobre el asiento del acompañante y saca una franela de la guantera. Ahora abre la puerta, desciende del auto y lo cierra. Lo que sigue es una escena que se repite a diario en distintos puntos de la ciudad: el conductor se agacha y cubre la chapa trasera de su vehículo para eludir las polémicas fotomultas, en una versión renovada de la máxima “hecha la ley, hecha la trampa”.