Un fortín de desmanejos, atropellos e incertidumbre
Una campaña para el olvido, una gestión sospechada, y los constantes aprietes y amenazas de la barra conforman un combo letal que pone a Vélez en una crisis inédita y al borde del abismo. Mientras las incorporaciones no llegan, las ventas millonarias de jóvenes promesas no se detienen y el plantel se desangra a semanas del inicio de un campeonato bisagra que definirá el futuro inmediato del club. Días pasados, ante el reclamo de los hinchas, el presidente Rapisarda optó por pedir licencia y dar un paso al costado. La laureada entidad de Liniers se apresta a vivir los cuatro meses más complejos de su centenaria y prestigiosa trayectoria institucional, cuyo final resulta incierto.









