Vivir y morir por los humildes
A 47 años del asesinato del cura Carlos Mugica a manos de la Triple A, la figura del sacerdote tercermundista vuelve a cobrar relevancia, justo cuando la necesidad y las carencias de los más desposeídos se hacen carne en miles de argentinos. Con la pandemia como telón de fondo, este año –al igual que el anterior- la Comisión Permanente de Homenaje al Padre Carlos Mugica no podrá realizar la habitual jornada en su memoria en la plaza Salaberry, de Mataderos, donde el sacerdote falleció desangrado. Sin embargo, su recuerdo permanece más vigente que nunca.









