Chicago se aseguró una porción del predio del Mercado de Hacienda
El Estado nacional le cedió una hectárea y cuarto en la que el club montará un campo deportivo
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El avance de la construcción en la Ciudad y el marco de irregularidades que atenta contra la identidad porteña
La calesita de Mataderos cumplió 40 años repartiendo alegría a tres generaciones de vecinos
La historia de Franco, un chico de la calle que logró rehacer su vida con el apoyo de La Casona de los Barriletes
Sin recursos del Estado, las voluntarias del Santojanni tienden su mano solidaria a los pacientes internados en el hospital de Liniers
El párroco Lucas Arguimbau repasa la historia de San Cayetano y de la flamante santa, Mamá Antula
Dos plazoletas de Liniers, que oportunamente fueran bautizadas con los nombres de dos emblemáticos artistas plásticos locales, no cuentan siquiera con las placas identificatorias que los recuerden. Los carteles que homenajeaban al pintor Tomás Ditaranto y al escultor Santiago Chiérico fueron quitados poco antes de la pandemia y jamás fueron repuestos. Una muestra más del olvido en el que naufraga el barrio de Liniers para las autoridades locales y municipales.
En las entrañas de Buenos Aires, un rincón de la ciudad se destaca por su singularidad: Mataderos. Más allá de su rica historia y su minucioso entramado cultural, este barrio del sudoeste porteño es conocido por los aromas que lo rodean y lo definen, desde los menos atractivos hasta los más más tentadores. En esta nota, una recorrida para disfrutar con la nariz, puesta al servicio de la memoria emotiva.
Un grupo de vecinas de Liniers confecciona mantas que luego dona a los recién nacidos de la maternidad del hospital Santojanni