Periódico zonal del Barrio de Liniers para la Comuna 9
July 1, 2022 10:12 pm
Cosas de Barrio

Correo de Lectores – Febrero 2022

Buenos Aires, 12 de enero de 2022

Señor Director del Periódico Cosas de Barrio

Lic. Ricardo Daniel Nicolini

Me dirijo a usted y a los vecinos lectores de su medio (entre quienes se cuentan los funcionarios de la Comuna 9) para hacer pública mi desazón ante la sucesión de hechos lamentables que, de un tiempo a esta parte, vienen ocurriendo en mi querido Parque Avellaneda.

En mi caso, como titular de la Red de Vecinos del barrio Parque Avellaneda, me extraña que desde hace varios años se encuentre sin funcionar el famoso trencito del Parque y ningún funcionario de la Comuna o la Ciudad se ocupe de revertir esta situación. Pero esa no es la única anomalía que ocurre en el predio. Otro hecho indignante es la desaparición desde hace más de dos años, de las famosas esculturas que engalanaban el parque como resultado de una competencia mundial y otras importantes donadas por famosos escultores vecinos.

Con respecto al problema del trencito, nadie conoce el motivo por el que dejara de funcionar  y con relación a las esculturas, según me indico el exdirector del parque, el Gobierno de la Ciudad las retiro para su limpieza. No obstante, según mis averiguaciones, en ambos casos las respuestas son falsas. Vivo frente al parque desde hace más de 60 años y nunca hubo casos semejantes. No se entiende cómo un parque tan importante como el nuestro, cada día que pasa se observa más abandonado.

Respecto a las esculturas, algunos vecinos indican que las han visto en otros parques. Yo mismo he llamado al MOA (la entidad oficial que se ocupa de restaurar, sanear, poner en valor y limpiar las esculturas centenarias que fueron vandalizadas o dañadas por el paso del tiempo) y me indicaron que no cuentan con suficientes fondos para los trabajos a realizar. Además hablé con un vecino que es el autor de la obra “La familia”, una gran escultura que se encontraba en perfecto estado junto a un camino interior del parque, quien también habló con el MOA, les propuso restaurar su obra en lo que necesite, y recibió como respuesta una negativa.

¿Cómo puede ser que obras de granito y otros materiales que sólo había que lavarlas, el Gobierno de la Ciudad no haya procedido a solucionar el problema en el lugar con la asistencia de profesionales en el tema?

Como si fuera poco, el arbolado no ha sido podado, lo que viene afectando su crecimiento y posible desaparición en breve plazo. Tampoco se observa el regado de plantas, como corresponde. Sí se ven numerosos jóvenes jugando fútbol, destruyendo todo a su paso, cuando hay una cancha para eso ¿Y los cuidadores dónde están? Porque además ingresan motos y juegan carreras por los caminos interiores. 

Por todo eso me preguntó ¿Qué está pasando en el querido Parque Avellaneda? ¿Por qué ni el Gobierno de la Ciudad ni la Comuna 9 toman cartas en el asunto? ¿Por qué no existe una vigilancia real como ocurre en otros parques? ¿Por qué no funciona el trencito? ¿Por qué no se devuelven las esculturas?

Guillermo O. Nacht

geosna@yahoo.com.ar teléfono 4671-4228

R: Gracias Guillermo por hacernos llegar sus inquietudes referidas a la actualidad que atraviesa el pulmón verde de la Comuna 9. Tanto el mítico trencito como las esculturas que embellecían el predio, son parte del patrimonio cultural del Parque Avellaneda y los funcionarios deben velar por su permanencia y continuidad. Ojalá alguno de ellos recoja el guante y se haga cargo de cada una de las anomalías que menciona en su carta.


Buenos Aires, 3 de enero de 2022

Amigos del periódico Cosas de Barrio

Lic. Ricardo Daniel Nicolini y equipo

Ayer por la mañana, charlando con la señora que viene a casa a ayudarnos –una excelente persona, oriunda de la localidad santiagueña de Pozo Hondo- salió el tema de la futura construcción de torres en Costa Salguero y Costanera Sur, a partir de un informe del noticiero. Ella vive con su numerosa familia en el corazón de La Matanza. En el informe televisivo recordaban que a comienzos de diciembre pasado la Legislatura porteña había aprobado las leyes que autorizan la construcción de esos enormes edificios en tierras emblemáticas ganadas al río.

Lo que a uno le preocupa, es que el próximo gobierno, sea cual fuere, se oriente hacia una impronta de división socio-económica tajante, como se está viendo en estos tiempos: por un lado los que son ricos (sea como fuere) y “los otros”, que de algún modo, “se las arreglen”.

Los que somos veteranos de la vida, hemos podido trabajar, estudiar, formar familia y hasta viajar -modestamente y dentro del país-. Pero hoy uno va viendo que todo eso se está haciendo muy pero muy cuesta arriba, o sencillamente imposible para la gente joven o no tan joven del presente. En otras palabras, la sociedad del presente se ha dividido tajantemente: si podés, podés; y sino “out”, fuera. Y esto es lo que, precisamente uno no quiere, es más, repudia.

Por eso, mirando hacia el futuro, anhelo fervientemente que lo que venga sea distinto. Ojalá exista una orientación socio-económica que no ningunee a los sectores humildes, que son muchos, cada vez son más.

No vean en modo alguno una postura política partidaria en mis palabras (hace rato que dejé de lado “la política”).  En fin, he querido decir estas cosas porque, tal como decía una murga en la excelente obra de teatro “El avión negro” (referida al retorno de Perón al país) “una cosa es ser paciente y otra cosa es ser boludo”. Cordialmente,

Néstor Galli

nestor.e.galli@gmail.com 

R: Coincidimos plenamente con sus palabras, Néstor. Con la rezonificación de Costa Salguero para lograr su privatización y el barrio de lujo proyectado para la Costanera Sur (a cargo del Grupo IRSA), la Legislatura porteña no hizo más que evidenciar esa división tajante que usted menciona en su carta, en una Ciudad que privilegia a quienes más acumulan en sus bolsillos y afecta a centenares de hectáreas de uso público que pasan a manos privadas. Claro que mientras varios legisladores levantan su diestra para aprobar proyectos de este tipo, a muchos nos invade la sensación de ser tomados por “boludos”. 

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