Cuando la solidaridad tiene forma de poncho
Los scouts de la parroquia Tránsito de San José elaboraron ponchos impermeables con sachets de leche, que luego repartieron a gente en situación de calle
Los scouts de la parroquia Tránsito de San José elaboraron ponchos impermeables con sachets de leche, que luego repartieron a gente en situación de calle
En el mediodía del jueves 15 de octubre, uno de los sectores más transitados del centro comercial de Liniers, se transformó en un verdadero polvorín. La irrupción de un nutrido grupo de manteros –que un día antes ya se había instalado sobre las veredas- puso en estado de alerta a varios comerciantes de las primeras cuadras de José León Suárez y aledaños.
Tras una larga y tensa espera, galerías, shoppings, calesitas, canchas de tenis y de paddle, entre otras actividades, volvieron a funcionar nuevamente bajo la estricta rigurosidad de los protocolos sanitarios.
Los vecinos más chicos –y los no tanto- ya pueden cabalgar nuevamente sobre caballos de madera y manejar los autos multicolores de las calesitas y carruseles de la Ciudad. Desde esta semana, todos los días entre las 10 y las 20, las calesitas y los juegos mecánicos que se ubican en los espacios públicos porteños volvieron a abrir sus puertas tras permanecer casi siete meses sin funcionar.
Que la pandemia del coronavirus es una calamidad, nadie puede negarlo. No obstante, para algunos es un incordio, un fastidio, una molestia, un plomazo; y para otros, una tragedia. Toda opinión está sujeta a cómo la estamos padeciendo o sobrellevando.
Como en ediciones anteriores, el licenciado en Seguridad Alberto Meni Battaglia, comisario inspector retirado de la Policía Federal Argentina y ex gerente de Seguridad de Brinks Argentina, vuelve a aportar en esta columna su mirada sobre la problemática de la inseguridad.
El viernes 4 de septiembre último, funcionarios nacionales y porteños recorrieron junto a autoridades del Mercado de Liniers s.a. el emblemático predio de Mataderos y se interiorizaron sobre el estado de situación del proyecto de traslado del Mercado a la localidad bonaerense de Cañuelas.
En el afán de reactivar el comercio gastronómico, que desde que se decretó la cuarentena viene siendo uno de los sectores más castigados, el Gobierno porteño decidió habilitar quince áreas peatonales –una por cada comuna- para que los bares y restaurantes saquen sus mesas a la calle, respetando los protocolos sanitarios establecidos en el marco de la pandemia.
Con las puertas cerradas, el Santuario de San Cayetano vivió una jornada distinta. Cientos de miles de fieles clamaron por pan y trabajo vía streaming
Desde su creación en 1990, la Ferias Itinerantes de Abastecimiento Barrial ofrecen productos frescos, de calidad y a precios accesibles. Además, desde su reapertura en plena cuarentena, cuentan con un nuevo protocolo de seguridad e… FERIAS BARRIALES: ECONÓMICAS Y SEGURAS