Periódico zonal del Barrio de Liniers para la Comuna 9
December 9, 2023 7:36 pm
Cosas de Barrio

Grandes bibliotecas de la historia

En este viaje al pasado, el recuerdo del encargado de recoger los testimonios de los conquistadores de América 

Por Alejandro Andrés Bressi (*)

En esta décimo primera entrega -o papiro N° 11- de los grandes centros de conocimiento de la historia, les propongo conocer el libro prehispánico y un personaje insoslayable: Pedro Mártir de Anglería.

Los españoles que acompañaban a Cortés descubrieron que los indios tenían muchos “libros de su papel, unidos a dobleces, como a manera de paños”, según cuenta el cronista Bernal Díaz del Castillo. Pedro Mártir, cuyo nombre verdadero era Pietro Mártire de Anglería, amplía la información diciendo que escribían en hojas de la delgada corteza interior de los árboles, que embadurnaban con un botón cundo estaba blanda y, cuando se endurecía, la cubrían con yeso o una materia similar, tan fina como la harina. La tinta podía borrarse con una esponja o paño para volver a escribir en la hoja.

Los libros estaban constituidos por largas bandas, de muchos codos, de una materia semejante al papel que, en vez de enrollarse como en la antigüedad europea, se doblaba en forma de biombo, como los libros chinos. Para resguardarlos y, al mismo tiempo, embellecerlos, les ponían unas tablas muy galanas, al principio y al final. Pedro Mártir añade que era creencia que contenían sus leyes, el orden de sus sacrificios y ceremonias, sus cuentas, anotaciones y los modos y tiempos de sembrar.

Sólo en Centroamérica y en México, los indios habían descubierto este adelanto antes de la llegada de los españoles. Los incas en el Perú, autores de otra gran cultura americana, habían conseguido un instrumento para llegar a la memoria, el “quipus”, serie de cuerdas atadas con nudos que utilizaban los sacerdotes para recitar la historia de sus pueblos.

Pietro Mártire, el periodista de la Edad Moderna

Abril de 1493 en algún lugar de Barcelona. Máxima expectación en la Corte de los Reyes Católicos. Acaba de regresar el almirante Cristóbal Colón de las Indias. Al menos, eso creen. Frente a los reyes, haciendo un pasillo, se agolpan los ojos curiosos de unos cuantos súbditos castellanos y aragoneses que van a ser testigos de algo excepcional: la gran noticia del año, del siglo, de la historia.

Castilla ha descubierto nuevas tierras navegando hacia el oeste y acaba de llegar el protagonista de tal hazaña. Comienza el desfile: oro, papagayos de hermosos colores, conejos con orejas y cola de ratón, pavos que no son pavos y gallinas que no son gallinas, y más, mucho más. Todo desconocido, como los seis indígenas de color indeterminado con zarcillos de oro en las orejas y las narices, los piercings de la época. Pedro Mártir de Anglería escucha, observa, no pierde detalle. Lo apunta todo para después contarlo. Es lo que este humanista italiano había venido a hacer a España en 1487: escribir todos los acontecimientos que tuviera oportunidad de conocer al lado de los Reyes Católicos, a quienes admiraba. Pero aquel día, lo visto y escuchado en aquella sala superaba todo lo vivido hasta entonces, nada igual había ocurrido nunca. Había que narrarlo, pero a su estilo, que era diferente al de otros cronistas e historiadores de su tiempo. Decidió que el descubrimiento de las Indias, y todo lo que aconteciera después, debía difundirse por toda Europa. Pedro Mártir de Anglería se convertía así en el primer reportero de aquel suceso, y de todas y cuantas noticias le llegaban de aquellas tierras a las que no dudó en llamar, desde entonces, Nuevo Mundo.

Pedro Mártir de Anglería convertía en crónica periodística todos los relatos, historias y anécdotas que recababa de sus entrevistas personales con los testigos directos de las hazañas americanas. A diferencia de los demás cronistas, que se basaron en sus propias observaciones y en informes oficiales de las expediciones, Anglería entrevistó a descubridores, funcionarios de la Corona, clérigos, soldados, marineros, capitanes, maestres, artesanos, centenares de personajes. Conoció y recogió relatos de Cristóbal Colón, Diego Colón, Américo Vespucio, Fernando de Magallanes, Vasco Núñez de Balboa, Alfonso Fernández Portocarrero, y todos aquellos que se aventuraban por distinta razón a ir a aquellas tierras desconocidas. Nuestro protagonista nunca pisó suelo americano. Se dedicó a acribillar a preguntas a todos ellos. De trato afable y conversación chispeante, se ganaba la simpatía y confianza de sus fuentes que le contaban, a modo de primicia, noticias del Nuevo Mundo. No solo les entrevistaba, sino que era testigo directo de todo lo que traían de aquellas tierras: plantas, joyas, vestidos, alimentos y algún que otro indígena llegado a la Península.

Pedro Mártir Fue miembro del Consejo de Indias (1520-26)​ y cronista de Indias (1520), ocupó diversos cargos eclesiásticos y llevó a cabo una misión diplomática a Egipto. Se le conoce principalmente por sus escritos acerca del descubrimiento de América.

Nos encontramos en la próxima entrega. Y recuerden que recibimos sus consultas, sugerencias y opiniones en el correo electrónico: alejandroandresbressi@gmail.com.

(*) Bressi es vecino de Liniers, bibliotecario profesional, exresponsable de la biblioteca José Hernández, profesor de inglés, historiador e investigador de las grandes bibliotecas de la historia.

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