Periódico zonal del Barrio de Liniers para la Comuna 9
April 13, 2024 6:07 am
Cosas de Barrio

Grandes bibliotecas de la historia

En este viaje al pasado, el recuerdo de un referente de la encuadernación y la impresión de libros

Por Alejandro Andrés Bressi (*)

En esta décima entrega -o papiro N° 10- de los grandes centros de conocimiento de la historia, les propongo conocer a un personaje muy importante en el surgimiento de la encuadernación, edición e impresión de documentos. Se trata de Aldus Pius Manutius.

Gutenberg es el padre de la imprenta, pero no del libro moderno. Ese mérito tampoco le corresponde a ninguno de sus contemporáneos, que reprodujeron con fidelidad mimética la apariencia del libro manuscrito. Si hoy disfrutamos de ediciones de bolsillo manejables e impresas, con tipografías perfectamente legibles, se lo debemos a la genialidad de Aldo Manuzio ó Manucio. Incluso. detalles aparentemente menores, como la mención del autor y el título de la obra en la portada del libro, o la numeración de sus páginas (los primeros incunables carecían de todo ello), también son fruto del pragmatismo de aquel destacado italiano.

Aldus Pius Manutius, como se hizo llamar, había estudiado griego y latín y había escrito pequeños manuales gramaticales en ambas lenguas, por lo que se encontraba equipado con toda la información humanística cuando, hacía 1490, comenzó sus actividades como impresor y editor en la ciudad de Italia más pujante de ese entonces, con el objeto de publicar ediciones críticas de los clásicos. 

El epicentro de tan ambiciosa empresa fue Venecia. Gracias a su estabilidad política y su dinamismo económico, la ciudad de los canales era un emporio comercial que gozaba de una intensa vida intelectual, impregnada del espíritu humanista y ávida, por tanto, de belleza, ciencia y sabiduría.

En aquel ambiente no resultó extraño que la “sana epidemia” de la imprenta, de la que habla Enric Satué en “El diseño de libros del pasado, del presente y tal vez del futuro” (1998), se extendiese con celeridad y florecieran talleres tipográficos como en ninguna otra urbe europea, hasta convertir a Venecia en la capital editorial del mundo.

Manuzio se reinventó como impresor y tipógrafo a los 45 años, edad inusual en aquellos tiempos para un cambio de rumbo profesional. Sin embargo, la nueva ocupación no lo desvinculó de la que había desempeñado antes de recalar en Venecia, al contrario, la imprenta le permitió desarrollarla de manera distinta y darle un alcance universal.

Previamente, entre Roma y Ferrara se había formado como gramático y pedagogo. Era amante y estudioso de los clásicos y durante muchos años se ganó la vida enseñando griego a alumnos tan insignes como los príncipes de Carpi, sobrinos de su íntimo amigo, el pensador Giovanni Pico della Mirandola.

El primer libro publicado por su imprenta fue una edición de 1495 de una conocida gramática griega. Aldus introdujo unos caracteres griegos tallados siguiendo la escritura griega común en la época, con sus numerosas abreviaturas. Mientras que el primer libro latino de la imprenta de Aldus fue el “Dialogo sobre Etna”, de Pietro Bembo (1495), compuesto en caracteres romanos, modelo para posteriores tipos franceses, entre otros, los de “garamond”.

Al principio, Aldus le dio a sus libros el formato corriente de folio (hoja A4), pero con una edición de Virgilio de 1501 rompió abruptamente con las tradiciones y se dedicó a imprimir clásicos en un formato reducido (A8), que casi puede ser llamado “de bolsillo”, y empleó además unos caracteres totalmente nuevos, que convenían a las reducidas dimensiones de la página. Esos caracteres se parecían a la letra cursiva manuscrita que utilizamos en la actualidad, en cualquier ordenador personal.

Cuando se habla de Aldinos se piensa particularmente en estas pequeñas ediciones de clásicos impresos en cursiva, de las que Aldus, con el correr de los años, publicó muchas, entre ellas 28 ediciones príncipes, es decir, primeras ediciones impresas directamente sobre manuscritos antiguos inéditos.

Nos encontramos en la próxima entrega. Y recuerden que recibimos sus consultas, sugerencias y opiniones en el correo electrónico: alejandroandresbressi@gmail.com.

(*) Bressi es vecino de Liniers, bibliotecario profesional, exresponsable de la biblioteca José Hernández, profesor de inglés, historiador e investigador de las grandes bibliotecas de la historia.

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