Periódico zonal del Barrio de Liniers para la Comuna 9
February 8, 2023 6:08 pm
Cosas de Barrio

Renacer de entre las cenizas

Tras evitar el remate de la sede y su desaparición, el Club Liniers inició el operativo retorno

Tras atravesar una compleja situación judicial que dejó a la emblemática entidad de las Mil Casitas al borde del remate, el club de la calle Palmar se propone recuperar el brillo de otras décadas. “El club Liniers sigue en pie y no fue vendido a ningún privado”, expresó en una entrevista exclusiva con este medio Omar Dolz, actual presidente de la entidad.

Desde que abrió sus puertas el 25 de enero de 1926, el Club Liniers se convirtió en un lugar de encuentro ineludible para la comunidad barrial a lo largo de varias generaciones. Su emblemática sede de Palmar 7035, justo allí donde se dibujan los pasajes de las Mil Casitas, marcó el inicio de amistades y noviazgos, y hasta fue el punto de partida para la carrera de varios deportistas que luego brillaron en diversas disciplinas.

Sin embargo, a lo largo de su historia y con el correr de las diversas comisiones directivas que administraron su destino, la entidad supo atravesar épocas de gloria pero también otras donde los nubarrones del descuido y la impericia dominaron la escena. De hecho, esa es la cara que, con altibajos, viene mostrando en los últimos tiempos a partir de una serie de sucesos complejos que pusieron al club al borde del remate judicial y que hoy sus directivos están dispuestos a revertir. El desencadenante lo marcó el lamentable episodio ocurrido hace unos años, en el que un pequeño falleció ahogado en la histórica pileta semiolímpica, la misma por la que pasaron tantas generaciones de linierenses.

Desde aquel luctuoso suceso, el club que entonces presidía Francisco “Quico” Martínez Arias -fallecido en abril pasado-, entró en una debacle que lo fue desgastando lenta pero inexorablemente, hasta que la pandemia pareció darle la estocada final.

Desde entonces, varias versiones se fueron tejiendo en torno al destino inmediato de esta querida institución. “Quiero desmentir enfáticamente esas versiones que circularon diciendo que le habíamos vendido el club al Gobierno de la Ciudad o a unos coreanos, o que estábamos lavando guita con el club”, remarcó Dolz, y luego agregó “no le vendimos el club a nadie, le estamos concesionando el gimnasio a gente amiga, que no es ninguna cadena como Megatlón ni nada por el estilo. Es gente que pone el dinero, lo deja en condiciones y lo usufructúa por diez años. Nos pasa lo mismo que a la mayoría de los clubes de barrio, que tenemos que concesionar una parte porque es difícil hacerse cargo del funcionamiento de todas las actividades”.

En ese sentido, el directivo adelantó que “lo otro que vamos a concesionar es el buffet, pero todavía no avanzamos demasiado con eso, porque la persona que se haga cargo lo va a tener que poner en condiciones, porque está muy venida abajo la cocina”.

El Club Liniers reabrió sus puertas a comienzos de 2022, tras permanecer cerrado durante más de un año a causa de la pandemia. “Desde que abrimos, empezamos con dos actividades y dos profes divinos: Ludmila con Gimnasia Artística y Ramiro con la Escuelita de Fútbol infantil. Durante la pandemia, la profe de Gimnasia Artística trabajó primero por Zoom y después en la plaza Sarmiento. Con ellos empezamos a hacer el aguante. Gracias a esas actividades pudimos pagar la luz y lograr que nos reconectaran el gas. Con estos chicos empezamos a trabajar en forma presencial en burbujas en el gimnasio de parquet del primer piso”, explicó Dolz, y aprovechó para “destacar el esfuerzo de las nenas y de las madres, que se bancaron venir a un club en ruinas, con los vestuarios sin gas y un inodoro solo funcionando”.

Actualmente ya hay casi 300 familias participando de las actividades del club: unas cien nenas en gimnasia artística, ochenta chicos en la escuelita de fútbol, y el resto repartidas entre gimnasia con aparatos, taekwondo, kickboxing, pilates y gimnasia aeróbica. “Logramos que varios vecinos se fueran asociando y con eso pudimos empezar a pagar cosas. La gente volvió a ponerse la camiseta del club”, afirmó Dolz, al tiempo que anticipó que para el año que viene “nos gustaría volver a tener básquet y vóley”.

Renacer de entre las cenizas

Aunque con las instalaciones en obra y los pasillos deshabitados, Dolz sabe que la peor parte en la historia del club Liniers ya quedó atrás. “Tras un largo y complejo proceso judicial logramos llegar a un acuerdo con la parte demandante que nos permitió eludir la quiebra del club y lo que parecía ser, hasta ese momento, un inminente remate judicial de la sede”, expresó el presidente de 63 años y oriundo de Liniers, que en los 80’ fuera el responsable del pool “Il duomo”, de Rivadavia y Oliden.

Hasta hace poco más de un año, el oscuro destino del club parecía ser inexorable. “A fines de julio del año pasado se acercó Raúl Gámez, que solía parar acá habitualmente. Me preguntó cómo andaba todo y le conté del juicio que estábamos atravesando y de la cifra impagable que había dictaminado el juez, que eran 11 millones de pesos, en ese momento, equivalente a 100 mil dólares, porque los dos años de pandemia fueron inflando los intereses. Ese era el importe del embargo que figuraba en la causa, pero nunca nos habíamos sentado a negociar con la otra parte. Entonces, gracias a las gestiones de Raúl, pudimos juntarnos con el abogado de la familia del chiquito para intentar llegar a un acuerdo”, explicó Dolz y agregó que “para entonces ya habíamos armado una comisión nueva con pibes jóvenes y profesionales, abogados, contadores, con ganas de bancar el club”.

– ¿Y lograron llegar a un acuerdo?

– No fue fácil. Porque antes de que Gámez nos diera una mano, un día los chicos que están trabajando en la Comisión entraron en forma digital al expediente de la causa y vieron que ya estaba decretado el embargo y que el abogado de la otra parte le estaba exigiendo al martillero de la inmobiliaria Maluma, que viniera a tasar el club para rematarlo, con una base de 2 millones y medio de pesos. Pero, además, figuraba que ya había sido notificado nuestro abogado, y nosotros no sabíamos nada. Al abogado que teníamos no lo voy a nombrar porque si lo llego a denunciar te aseguro que pierde la matrícula. Cuando me enteré me quise morir. En el interín, el juez que llevaba la causa falleció y la tomó otro, por eso, además, había una citación para una audiencia a la que nosotros no nos presentamos porque el abogado no nos dijo nada.

– ¿Qué pasó entonces?

– Como te imaginarás lo llamé por teléfono para reclamarle por todo esto y me dijo que no estaba enterado de nada, lo cual era imposible. No te podés imaginar la calentura. Le pedí que se presentara en el Juzgado y que solicitara una nueva audiencia. Logramos esa audiencia y llevamos una propuesta. Ahí vimos que el abogado de la otra parte tenía un trato muy tirante con el nuestro, no se lo bancaba. De hecho, le recordó, adelante nuestro, que el tipo le había pedido que le diera mil quinientos dólares de lo que cobrarían por el embargo del club. El otro era un abogado piola, pero sentía que, con las actitudes del nuestro, lo estábamos tomando por estúpido. Hablando con él nos dijo que quería que pagáramos una parte por adelantado y que el resto lo fuésemos pagando en cuotas. Entonces nos sentamos a negociar eso y pudimos llegar al juez.

Dolz relató que, en una de las audiencias en Comodoro Py, el juez se mostró muy predispuesto a encontrar una solución. “Nos dijo que a él no le gustaría tener que llegar a la instancia de rematar el club, por todo lo que eso significa. Es decir que, tanto desde la otra parte como desde el juez, estaba la voluntad de llegar a un acuerdo y eso nos tranquilizó”.

No obstante, la pesadilla aún no había concluido. “Un día estoy acá y se presenta una abogada con una martillera, que venían con una orden judicial para tasar el club. Nosotros igual ya teníamos hecho un preacuerdo con el abogado de la otra parte que todavía le faltaba el aval del juez”, sostuvo. Aquel acuerdo terminó de cristalizarse en agosto pasado. “Hoy lo peor ya está superado -aseguró Dolz- estamos pagando el juicio en cuarenta cuotas mensuales en dólares, gracias a la concesión del gimnasio”.

– ¿Cuáles son los detalles de esa concesión?

– Nos dimos cuenta de que con el club cerrado no podíamos pagar absolutamente nada. Entonces empezamos a contactarnos con gente que nos pudiera dar una mano económicamente, y pensamos en concesionar el buffet y el gimnasio con aparatos. Ahí apareció gente amiga, que son profesores de educación física, que estuvieron dispuestos a invertir plata en el club. En principio les cedimos por diez años el usufructo del gimnasio, que están poniendo a nuevo, y que luego, transcurrido ese período, quedará íntegramente para el club (ver recuadro).

En ese sentido, el presidente volvió a descartar de plano las versiones que indicaban una eventual privatización o venta del club. “Quiero que quede bien claro que esto es el club Liniers, que tiene una comisión directiva, y que queremos que vuelva a ser el que fue. Queremos estar a la altura de Amigos de Villa Luro, del José Hernández. Pasamos de estar quebrados y a punto de desaparecer, a estar pagando el juicio con el club en funcionamiento como una asociación civil, con estatuto, comisión directiva y la IGJ correspondiente. Es el club Liniers de toda la vida”.

Además de Dolz, la actual Comisión Directiva está integrada principalmente por Andrea Ferri como vicepresidenta y Lorena Bustos como secretaria. “Hoy estoy yo como presidente, mañana estará otro”, expresó el titular de la entidad de Palmar.

Actualmente, el valor de la cuota social es de 250 pesos, más el arancel por la actividad que se desarrolle. “En todos los casos son valores simbólicos y muy accesibles, porque nos interesa que el club esté lleno de gente y que el vecino lo recupere como un lugar de pertenencia”, sostuvo Dolz, quien, a sus 63 años, pidió el retiro voluntario en Telecom, donde trabajó durante más de tres décadas. “Este club es mi casa desde el 82’, cuando venía a jugar a las cartas, y en el 2008 me sumé como dirigente. Acá crié a mis hijos. Yo duermo acá, siendo el presidente del club, me lo puse al hombro. Todos los días lo abro y lo cierro. Por eso me duele que se digan tantas cosas. No podía permitir que este lugar, que es un símbolo del barrio, se cerrara”, concluyó.

Ricardo Daniel Nicolini

El futuro de la pileta y de la cancha de pelota paleta

La tradicional pileta semiolímpica y la cancha de pelota paleta han sido desde siempre dos símbolos distintivos del club Liniers. Sin embargo, ambos espacios han tenido que correr una suerte dispar, acuciados por la necesidad imperiosa de mantener al club con vida, conservando su esencia de asociación civil.
“Estamos terminando de armar un gimnasio con aparatos enorme, que va a comenzar a funcionar antes de fin de año en el sector donde estaba la histórica cancha de pelota paleta”, explicó apesadumbrado el actual presidente. “Fue una decisión difícil pero no nos quedó otra, porque si no se remataba el club. Si seguíamos sin ponerle plata, no había forma de salir del pozo y el club desaparecía. Por eso los socios más viejos entendieron que había que sacrificar la cancha y lo aceptaron”, aseguró. El lugar aún conserva los balcones del primer y el segundo piso, y hasta el eco de aquellas grandes veladas de pelotaris, aunque sin el sonido inconfundible de la pelota saltarina, que salía disparada en busca de la pared del fondo después de cada paletazo.
La pileta, por su parte, está en plena refacción. “Al estar sin funcionamiento, se pinchó. Cuando se cargaba de agua se vaciaba. Entonces, despacito, estamos haciendo la circulación a través de una cañería nueva, y cuando esté en condiciones se reabrirá. Pensamos que para febrero próximo podríamos tenerla terminada. Eso sí, cuando se abra, quedará en funcionamiento permanente”, aseguró Dolz.
Para entonces, sin embargo, habrá sufrido algunas modificaciones que la mostrarán diferente a su estructura original. “El Gobierno de la Ciudad, por seguridad -señaló el presidente- nos obligó a sacarle las luces acuáticas y el trampolín, entonces aprovechamos y, manteniendo el diseño semiolímpico de 25 metros por 12, le modificamos la profundidad, que originalmente tenía un máximo de 3.5 metros y ahora tendrá 1.70 metro y un pequeño sector con un metro. Con eso achicamos el consumo de agua y el de gas y, lo principal, reducimos al máximo la posibilidad de que ocurra otro hecho desgraciado como el que motivó la casi desaparición del club”.

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