Periódico zonal del Barrio de Liniers para la Comuna 9
September 30, 2022 6:44 am
Cosas de Barrio

Rincón de letras

El paisaje barrial como disparador de historias

Una vez más le damos lugar a esta sección, dedicada a dar rienda suelta a la creatividad literaria de nuestros lectores. En esta oportunidad incluimos un relato cálido y enternecedor que, recostado en la nostalgia, se sumerge en una historia que bucea en los márgenes de las relaciones interpersonales que quedan guardadas para siempre en el dulce resguardo de las cartas. Elaborado por la escritora local Vivi García, el texto transcurre en la singularidad del paisaje barrial, donde se plasma la tensión de un relato de ficción capaz de colocar al lector como testigo exclusivo de una entrañable historia de amor.

De esta forma, aquellos lectores que deseen remitir sus escritos literarios a esta redacción –en formato de cuento o poesía- para ser publicados en este espacio, podrán hacerlo vía mail a cdebarrio@hotmail.com o de manera postal a Rivadavia 10718 7º Piso Dpto. 34 (1408) Ciudad de Bs. As. El único requisito es que la historia transcurra en algún punto de nuestra entrañable geografía barrial.

Sacapuntas

Eran tiempos de cartas ¡cartas! De papel perfumado y sobre en composé. Una por semana, dos tal vez. Él era un artista plástico que vivía en un pueblo de la provincia de Buenos Aires. Ella, en la cuidad grande y ruidosa. El cartero frecuentaba esas casas como las palomas a los campanarios de las iglesias. Ese era el vínculo que por diversas razones pudieron construir.

Para Laura no existía sonido más bello que el del timbre que anunciaba la entrega de una nueva carta. Antonio, en cambio, disfrutaba del canto del sacapuntas al desnudar los lápices con los cuales le escribía. Rojos, a veces verdes, negros, violetas. Con la viruta colorida fabricaba sueños que plasmaba en sus cuadros. 

Un sábado por la mañana, Laura recibió al cartero una vez más. Era una invitación de Antonio a una muestra de pinturas. Se dirigió hacia el salón de arte ubicado en pleno centro de la ciudad. Perpleja se detuvo frente a un cuadro pequeño pero imponente desde su absoluta sencillez. Predominaba el collage como técnica: papeles de diversas texturas, piedras de colores, pequeñísimo objetos y viruta de lápices. La obra se titulaba “Hasta que me leas”. Ella lo buscó entre los presentes. Antonio ya la había distinguido entre la gente. El abrazo duró lo que varias cartas tardaban en viajar de una casa a la otra. 

La correspondencia siguió hasta el último suspiro de Antonio. Hasta la última lágrima de Laura. 

La obra, con algunas virutas menos, está en mi living. La heredé de mi abuela Laurita junto a un manojo de cartas que aún hoy huele a lavanda y jazmín acompañado del relato de mi madre que, con pudor, me obsequió esta historia de amor por entregas. 

Cartas ¡muchas! Las guardo en el cajón de mi escritorio. Tal vez, algún día me atreva a leerlas.

Vivi García

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