Periódico zonal del Barrio de Liniers para la Comuna 9
September 30, 2022 6:42 am
Cosas de Barrio

Un día de domingo

El recuerdo de una jornada para el descanso y la diversión en la que el barrio era el inevitable telón de fondo

Por Daniel Aresse Tomadoni (*)

Parafraseando aquel tema que hizo famoso Gal Costa, vamos a recordar los domingos vividos en Liniers en aquellos dorados años 60’.

Desde nuestra más tierna infancia, ese día -dedicado al descanso y la familia- lo vivíamos a pleno desde temprano. De chicos, tal vez, con alguna caminata por el barrio con “la fresca” o remoloneando cuando debíamos asistir a la misa de 11 en el año previo a tomar la Primera Comunión en “Las Nieves”. Esos domingos, después del oficio religioso, al volver a casa papá ya comenzaba a preparar el asado. Tranquilo, a fuego lento, sin apuro, con su gorra y la radio al lado. Después del almuerzo, escapando de los deberes escolares, los chicos nos juntábamos en la esquina de casa y de allí partíamos a alguna plaza o parque cercano a disfrutar esas horas inolvidables.

En el aire se escuchaban risas, gritos, pelotazos, música y los infaltables relatos radiales de los partidos de ese domingo, como así también el inconfundible rugido de gol que provenía desde la cancha de Vélez Sarsfield, donde seguramente algún amigo del barrio concurría con su padre y luego nos contaría los vivido en el estadio.

Los botines Sacachispas y las pelotas de cuero se gastaban en esas tardes de domingo ¡Éramos felices con tan poco! Por entonces no podían faltar nuestras bicicleteadas por el barrio y hasta por los barrios vecinos. Recuerdo un día que estábamos tan entretenidos que llegamos ¡hasta casi al final de Mataderos!

Pero volviendo al tema, los que realmente se “hacían el día” eran los vendedores ambulantes que, cumpliendo su misión, esquivaban pelotazos al atravesar los parques y las plazas con sus canastas repletas de churros, las conservadoras de helados y hasta los tradicionales triciclos pochocleros.

Algunos clubes y sociedades de fomento realizaban festivales con distintas atracciones, muchas veces con funciones a beneficio de alguna entidad u hospital de la zona. De vez en cuando, en especial los días de calor, los cines del barrio -como el Canadian 2, luego llamado Odeón- proyectaba tres películas de aventuras, y entonces disfrutar de esa maratón era una alternativa interesante.

Pero además, por pocos pesos nos divertíamos también en las calesitas del barrio, como la de Peribebuy y Montiel, la de la Galería Crédito Liniers o la de Ciudadela, sobre la colectora de la avenida General Paz y Baltar; esta última después de haber disfrutado de una tarde agotadora en los juegos de enfrente.

El sol caía potente y dorado, en las radios culminaban los partidos y era hora de emprender el regreso. En casa nos esperaba la merienda, las tareas escolares, la cena y el tedio de preparar todo para comenzar la semana.

Así eran los domingos de nuestra infancia en el querido Liniers. Hasta la próxima y gracias por permitirme compartir mis recuerdos.

 (*) Aresse Tomadoni es director general de Multinet (Radnet/La Radio, El Viajero TV, Club de Vida TV)

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