Periódico zonal del Barrio de Liniers para la Comuna 9
July 1, 2022 11:55 pm
Cosas de Barrio

El agua de la nostalgia

El recuerdo de los veranos en la emblemática piscina del club Liniers, en los años 60’ y 70’

Por Daniel Aresse Tomadoni (*)

Días pasados, viendo unas hermosas y desconocidas fotos del Club Liniers –o para muchos “El Palmar”, por estar ubicado en esa calle entre el pasaje El Mirasol y Montiel- observé dos canchas de bochas rodeadas de arbolitos que seguramente, por unos años, habrán dado su sombra hasta que se optó por su retiro, para construir allí la histórica pileta semiolímpica.

Recuerdo que por años, donde hoy se encuentra la pileta infantil y el solarium, existía una vieja casona en la que se ubicaban dos salones enormes con depósitos y baños, en los que además funcionó durante varios años, el consultorio médico donde se realizaba la consabida revisación para el ingreso a la pileta.

Pasaron los años y entre una temporada y otra la casona desapareció, para dar cabida a la actual pileta para niños (la anterior estaba en el viejo solarium). Sin embargo, de aquella vieja casona aún guardo entrañables recuerdos, fundamentalmente de cuando asistía al jardín de infantes que durante varios años funcionó en el club, que se llamaba “Los Ratoncitos”. Cada mañana en esos salones desarrollábamos diversas actividades. De ese lugar recuerdo a una antigua estufa a leña tipo Salamandra, así como también un vetusto piano vertical y un equipo amplificador valvular con un giradiscos y un parlante, con los que escuchábamos y aprendíamos canciones infantiles, y las niñas, además, improvisaban coreografías.

Dos simpáticas “seños” conducían los grupos en forma amable y eficiente. Los recreos los realizábamos en la cancha trasera hasta que una de las encargadas, con una enorme campana tipo cencerro, le ponía fin a ese momento de esparcimiento. Luego llegaría la merienda (que en verdad era un desayuno) y un rato más de cuentos y actividades. En verano, al finalizar la jornada, siempre me quedaba un rato en el borde de la pileta, admirando a mis primos mayores que iban y venían practicando crawl y mariposa, entrenándose para la fiesta del aniversario del club, a fines de enero.

Con el tiempo, en ese mismo lugar, los días de semana practicaba gimnasia, ya que por dentro se conservaba en forma impecable. Recuerdo que en una de las paredes que daba hacia la pileta, había un reloj que era el encargado de ponerle punto final a cada una de nuestras inolvidables jornadas. Ocurre que, como éramos categoría “Infantiles”, inexorablemente al marcar las seis de la tarde, se escuchaba el silbato del guardavidas a modo de toque de queda, anunciando que debíamos retirarnos del natatorio.

Hermosos recuerdos de nuestra infancia en el querido Club Liniers de la calle Palmar. Hasta la próxima y muchas gracias por permitirme compartirlos con todos ustedes.

 (*) Aresse Tomadoni es director general de Multinet (Radnet/La Radio, El Viajero TV, Club de Vida TV)

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