Periódico zonal del Barrio de Liniers para la Comuna 9
July 2, 2022 12:08 am
Cosas de Barrio

El palo borracho luce todo su esplendor en la Comuna 9

De acuerdo al último censo de arbolado, más de 5 mil ejemplares llenan de rosa los espacios verdes y las calles porteñas. Se trata de una de las especies más vistosas de la arboleda urbana que florece para ésta época, cuando el verano comienza a emprender su retirada. Aunque hay un 4% menos que hace diez años, en Liniers, Mataderos y Parque Avellaneda se incrementaron los ejemplares y la 9 es la comuna donde más abundan.

Con un ritmo más acelerado que en otros años, los más de 5 mil palos borrachos en su variedad Ceiba speciosa muestran todo su esplendor en la Ciudad con enormes y abundantes flores rosadas. Este espectáculo natural que se renueva en el tramo final de cada verano, impacta visualmente a los vecinos tanto en espacios verdes como en calles y avenidas.

El palo borracho (Ceiba speciosa) es fácilmente distinguible y su espectacularidad la debe a sus características principales: sus llamativas y abundantes flores, en su mayoría rosas, aunque también las hay blancas y amarillas (Ceiba chodatii); pero también al verde distintivo de sus ramas y tronco, que además desarrolla formas curvas que lo asemejan a una botella, razón por la que se lo conoce popularmente como “palo borracho”.

“Esta variedad es una de las casi 300 especies de árboles que embellecen el paisaje urbano”, explica Julia Domeniconi, secretaria de Atención Ciudadana y Gestión Comunal. Y agrega “junto a las comunas, desarrollamos un plan integral de mantenimiento con un equipo de más de un centenar de profesionales de la UBA para garantizar su cuidado”.

Aunque pueden verse algunos en veredas, su hábitat principal es en parques y plazas, dado su gran tamaño y el desarrollo extendido de sus raíces que crecen sobre la superficie y alteran la calzada. Eso parece explicar el motivo por el cual cada vez se aprecian menos ejemplares en el arbolado porteño: en los últimos años su presencia disminuyó un 4%. Esto significa que, entre los dos últimos censos de Arbolado Público (2011 y 2018) se contabilizaron casi 300 palos borrachos menos. Según explicaron desde el Gobierno porteño, fueron removidos ya que sus raíces leñosas y de gran dimensión rompen veredas, cordones, calzadas e incluso frentes de edificios. Algunos de ellos fueron relocalizados en parques o plazas, donde su extensión permite un mejor desarrollo de la especie, aunque no necesariamente dentro de la misma comuna. Pese a todo la Comuna 9 es el distrito donde más ejemplares existen, y su número creció en los últimos años.

Una especie con historia dotada de la belleza femenina

En la ciudad de Buenos Aires, se pueden encontrar dos especies de palo borracho, el de flor rosada o samohú, que es el que posee mayor número de representantes, y el de flor blanca o yuchán. Como curiosidad, ambas variedades pertenecen a la misma subfamilia del baobab.

Esta especie, de magníficas cualidades estéticas, proviene de diferentes regiones y, más allá de la variedad en la tonalidad de sus flores, presentan otras características que las diferencian. El samohú es originario del nordeste argentino, el sur de Brasil y Paraguay. Es un árbol más esbelto que su congénere, más alto y con la corteza más verde.

El yuchán tiene una distribución mucho más amplia, con presencia desde Perú hasta nuestro noroeste, y presenta principalmente dos tipos distintos: uno de tronco relativamente corto y amplio diámetro, lo que le confiere aspecto de botella, y otra tipología, más esbelta y de mayor altura, propia de las zonas selváticas y los bosques húmedos. En ambos casos, la corteza presenta un color verde agrisado.

A lo impactante de su abundante floración, que comienza en verano y se extiende hasta bien avanzado el otoño, se suma la brotación de sus hojas, que presentan un color dorado tornando al verde claro cuando son jóvenes, y su fructificación, que al momento de la dehiscencia (apertura de los frutos) exhibe un material similar en apariencia al algodón que ornamenta de blanco sus copas.

Sus flores, de gran tamaño, están dispuestas en grupos poco numerosos o son solitarias, y sus pétalos, de aproximadamente 10 cm de largo y bordes levemente ondulados, son de color rosado más o menos intenso según cada ejemplar.

Algunas tribus de la zona del río Pilcomayo han concedido al “palo borracho” otras denominaciones, como “mujer” o “madre pegada a la tierra”. Según el folklore nacional, la forma del árbol representa el cuerpo femenino y sus transformaciones reflejan los cambios que se producen en el tránsito de la juventud a la vejez. En los inicios de la vida, el tronco es esbelto y vigoroso, y en su adultez sus formas se tornan más redondeadas y engrosadas hasta registrar grietas en algunas partes de su estructura y un crecimiento reposado en su edad madura.

El árbol característico de la Comuna 9


Si bien los ejemplares del palo borracho se ubican en la mayoría de los barrios de la Ciudad, su presencia se destaca esencialmente en la Comuna 9, compuesta por los barrios de Liniers, Mataderos y Parque Avellaneda. De acuerdo al último censo desarrollado en 2018, la Comuna 9 es donde más abundan: existen 649 ejemplares, 136 más que en el censo anterior, realizado en 2011.

Aunque muchos se concentran en el parque Avellaneda y sus adyacencias (entre las avenidas Directorio, Lacarra, Monte, Florentino Ameghino y la Autopista Perito Moreno) también se observa una gran cantidad de ejemplares engalanando los pasajes de Liniers.

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