Periódico zonal del Barrio de Liniers para la Comuna 9
December 5, 2021 7:48 pm
Cosas de Barrio

El baile del ladrillo

El recuerdo de los corralones de materiales que habitaron el barrio de Liniers y los que aún siguen alentando el mercado de la construcción

Por Daniel Aresse Tomadoni (*)

Siempre suelo recordar un verso de mi época escolar, que rezaba “quisiera ser hornero y hacer mi choza cantando”. Y no tengo dudas que más de un vecino del barrio habrá construido su casa con alegría, ya que todo nuevo proyecto hogareño se levanta con sueños, además de los consabidos planos y los materiales.

Y hablando de materiales, Liniers, en su continua expansión edilicia, contó a lo largo de los años con grandes corralones de obra. En aquellos tiempos donde no existían los hipermercados para la construcción y el hogar, ingresar a esos corralones era introducirnos en mundos opuestos. Por un lado el playón, con inmensas montañas de arena, canto rodado, cemento y cal, sumado a las vigas y piezas de hierro de distintos tamaños y a los infaltables tablones de madera, eran la contracara de lo que se exponía en el local, donde imperaban los sanitarios, la grifería, los caños, los artículos de ferretería y hasta los cerramientos.

Recuerdo un corralón de la calle José León Suárez, casi llegando a la avenida Emilio Castro. Desde temprano, peones, albañiles y algunos constructores se dirigían a aquel local con una larga lista de materiales y accesorios para las muchas obras que se ejecutaban en esos años prósperos, cuando los mayores siempre aconsejaban “invertir en ladrillos”. Tal vez el más emblemático del barrio por aquellos años 60 y 70, fue el de Adelqui Piatti, sobre la avenida Rivadavia, entre General Paz y José León Suárez. Era inmenso y muy completo, ya que no sólo se dedicaba a la construcción, sino también vendía sanitarios y hasta electrodomésticos. De amplia trayectoria, Casa Piatti –tal era su nombre- abasteció al barrio con productos de calidad por muchos años, hasta su desaparición. Por entonces, la confianza y la palabra eran absolutas y en estos locales se abonaba la mercadería por semana o por mes, en tiempos donde, claro está, no existía tanta inflación.

De todos esos corralones, el que aún continúa funcionando en Liniers es Casa Aloisio, en la esquina de Humaitá y Tonelero, donde ya lleva 87 años de labor, primero con el empuje de Hugo Juan Aloisio, y actualmente administrado por su hijo, Hugo P. Aloisio. Aún recuerdo cuando vivía a una cuadra de allí, el incesante movimiento de gente y de camiones que, desde el alba, había en ese lugar.

De esta manera recordamos a esos establecimientos, hoy cada vez más vigentes, con gran variedad de productos de todo tipo en atrayentes locales, lejos de esos corralones que parecían toscos en su apariencia, pero efectivos y muy completos para todos aquellos vecinos que comenzaban a proyectar el sueño de la casa propia. 

Hasta la próxima y muchas gracias por permitirme compartir mis recuerdos con ustedes.

 (*) Aresse Tomadoni es director general de Multinet (Radnet/La Radio, El Viajero TV, Club de Vida TV)

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