Periódico zonal del Barrio de Liniers para la Comuna 9
October 18, 2021 2:25 am
Cosas de Barrio

Preocupa la situación de la Escuela República del Brasil

En el establecimiento de Mataderos no funcionan las calderas y tienen cortado el gas. La comunidad educativa reclama soluciones urgentes

“Hace un año y medio que no funcionan las calderas y, en pleno invierno, los chicos tuvieron que estar en las aulas con las ventanas abiertas y sin calefacción”, expresó indignada Gabriela Scarpino, madre de un alumno e integrante de la comunidad educativa de la Escuela N° 4 D.E. 13 “República del Brasil”, en diálogo con el programa “Comunas, un desafío” (sábados a las 14 por AM 690) que conduce Alberto Espiño con la colaboración de Gregorio Martín y Giselle Méndez.

Pero ese, no obstante, no es el único inconveniente que aqueja al establecimiento de Mataderos, con sede en Manuel Artigas 5951, esquina Larrazábal. “Hay muchos problemas que vienen de arrastre, pero con la pandemia se sumaron un montón de demandas que no son escuchadas y llega un punto en el que nos resulta riesgoso dejar a nuestros hijos en la escuela”, sostuvo la mujer, a poco del retorno de la jornada presencial completa, con la totalidad de los alumnos del grado en una única burbuja, sin posibilidades de respetar el distanciamiento social.

También expresó su preocupación porque, desde el retorno a las aulas tras el receso invernal, no está funcionando el comedor como consecuencia da la falta de servicio de gas natural. “El equipo de conducción de la escuela solicita permanentemente que vengan a repararlo para poder elaborar y servir el desayuno y el almuerzo como corresponde, pero ni Infraestructura Escolar ni la empresa privada proveedora del servicio se han hecho presentes aún”, señaló Gabriela y remarcó que los alumnos “comen la comida seca, fría y hasta han encontrado moho en el puré”. Si bien el almuerzo no se elabora en la escuela y es recibido en viandas térmicas, precisa ser recalentado unos minutos antes de ser servido, para recuperar la temperatura ideal, cosa que en la práctica no ocurre. En ese sentido, recordó que “para muchos niños y niñas, la comida de la escuela es la más fuerte del día y por las razones que les conté muchos no comen y se produce un desequilibrio alimenticio”.

En un principio, el Gobierno porteño intentó reemplazar la falta de gas natural con la colocación de garrafas, pero pocos días después optó por quitarlas, ante eventuales peligros de pérdida de gas, y las reemplazaron por dos pequeños anafes eléctricos, “que tampoco pudieron utilizarse para calentar la comida, porque al conectarse hacían saltar las llaves térmicas”, explicó Gabriela.

Algo similar ocurre con los ventiladores que se ubican en los techos de varias aulas. Al encenderlos se observan chispas y oscilan de manera peligrosa sobre los alumnos. Otros, ni siquiera funcionan.

En su doble labor de madre y docente, la mujer aprovechó para expresar su solidaridad con los maestros y los auxiliares “que están sobrecargados de trabajo”. Y remarcó que “no hay cargos nuevos que se necesitan y mucho. Además en 2019 echaron auxiliares que se desempeñaban en el comedor y hoy los necesitamos más que nunca para tratar de cumplir con el protocolo”.

Y entre los “problemas históricos” aparece el del ascensor instalado hace varios años pero que aún no se habilitó. “Aparentemente –señaló Gabriela- la mayor parte de la obra está terminada pero no se puede usar, y eso lo padecen los niños con discapacidad o que tienen alguna problemática puntual, ya que el colegio tiene gran parte de las aulas en planta alta”. Scarpino sostuvo que “nos consta que las autoridades del colegio vienen presentando todos los papeles y reclaman en forma permanente, pero parece que no es suficiente, por eso los padres empezamos a hacernos escuchar. Los pequeños avances que hemos logrado hasta aquí se gestaron desde la misma comunidad, la cooperadora y el trabajo de los docentes”.

Otro tema complejo es el de los alumnos exceptuados de concurrir al establecimiento por temas de salud, que desde la vuelta total a clases parecen haber quedado en el olvido. “Las familias que atravesaron la pandemia con niños exceptuados ya sea por su propia salud o la de familiares directos, han estado totalmente abandonados, porque al faltar personal docente, el maestro no puede desdoblarse y dar dos clases paralelas, presencial y virtual a la vez, cuando no existen los medios tecnológicos para hacerlo”, manifestó Gabriela. Y respecto a las condiciones de presencialidad, subrayó que “cuando están en el aula no hay un metro y medio entre chico y chico, a lo sumo diez o quince centímetros. Por eso cada tres días tenemos grados aislados por sospecha de Covid”.

Y hay más. Los alumnos y alumnas refieren que los baños –tanto de planta baja como del primer piso- están en condiciones de total suciedad y desatención. Lo mismo ocurre con algunas aulas, que se observan en el mismo estado en el que quedaron el día anterior. “Es inadmisible que nuestros niños y niñas aborden su aprendizaje en estas condiciones. Estamos en plena pandemia, el virus es de alta contagiosidad y en una de las cosas primordiales en que se debería hacer hincapié es la limpieza del establecimiento. Pero eso no ocurre”, remarcó Gabriela.

En ese marco, el jueves 2 de septiembre los padres se reunieron en la escuela para juntar firmas y seguir buscando alternativas a todos los problemas enumerados. Lo más llamativo es que todas y cada una de las irregularidades han sido elevadas en tiempo y forma a la Supervisión Escolar del Distrito 13, cuya sede se ubica –paradójicamente- en el mismo edificio de Manuel Artigas 5951 donde funciona la escuela.

La comunidad educativa de la escuela República del Brasil está conformada por 400 familias, de las cuales, cien padres están organizados para intentar revertir esta situación lo antes posible. “Sabemos que si no nos movemos y reclamamos junto a los docentes y los auxiliares, va a seguir todo igual”, concluyó la mujer.

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