Periódico zonal del Barrio de Liniers para la Comuna 9
October 18, 2021 2:32 am
Cosas de Barrio

¡El avión, el avión!

Cuando los parques de la General Paz eran surcados por atractivos modelos de aeromodelismo

Por Daniel Aresse Tomadoni (*)

“¡Vengan chicos que a la tarde van a volar un avión en la General Paz!”. Si bien sonaba un tanto extraña, la noticia causó un verdadero revuelo en el barrio en aquellos inolvidables años 60’. Por entonces, los extensos parques de la avenida poseían lugares amplios, donde se desarrollaban esos picados únicos e inolvidables o andábamos en bici hasta el cansancio. Pero desde nuestros cortos años de infancia, la pregunta era “¿Cómo va a despegar, volar y aterrizar un avión ahí?”.

Al comenzar aquella tarde arribó al parque ubicado unos metros más allá de la feria, un nutrido grupo de adolescentes, y entre ellos, como un ídolo deportivo, el “piloto del avión”. En efecto, un muchacho con gesto adusto y peinado como en los avisos de fijador es ese entonces, traía en sus manos un enorme aparato de aeromodelismo que, si bien pensamos que sería radio controlado, resultó tratarse de un avión que era sostenido por dos cuerdas  a una manopla que “el piloto” maniobraba a voluntad desde el suelo.

De inmediato se hizo un enorme círculo, al tiempo que los “mecánicos” no sólo marcaban la distancia entre el avión y el público, sino que además portaban recipientes con nafta y una batería, para darle arranque al bólido alado. Si bien manejar ese aparato era incómodo, porque la persona tenía que girar con él y darle movimientos acrobáticos, no dejaba de ser una atracción, ya que el combustible duraba poco y a los cinco minutos el avión regresaba a tierra en busca de una nueva carga de combustible, para luego –tras conectarse con la batería- emprender vuelo nuevamente.

La escena era tragicómica, porque apenas se detenía el avión, todos los presentes se arremolinaban allí donde estaban preparando la máquina y cuando el avión volvía a despegar, salían despavoridos para todos lados. Pero además, la aventura se tornaba algo riesgosa, porque las hélices de la máquina pasaban muy cerca de la gente, que debía mantenerse en constante movimiento para esquivarlas. Claro que más de una vez, el avión se clavó de trompa en el piso, ante la cara de estupor de todos y la desolación del equipo, que no obstante, lejos de amilanarse, reacondicionaba rápidamente la máquina para ensayar un nuevo despegue.

Ese espectáculo único y gratuito se extendió durante toda esa tarde, ante las caras asombradas de grandes y chicos. Hasta que aquel grupo de adolescentes desconocidos, como llegó se fue y el intrépido avión quedó en el recuerdo de los que esa tarde soleada de invierno, fuimos testigos privilegiados de su vuelo rasante y temerario. Una historia emocionante que, como tantas otras, seguiré recreando en esta sección. Hasta la próxima.

 (*) Aresse Tomadoni es director general de Multinet (Radnet/La Radio, El Viajero TV, Club de Vida TV)

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