Periódico zonal del Barrio de Liniers para la Comuna 9
September 17, 2021 10:23 pm
Cosas de Barrio

“Esta es la situación más difícil que me tocó atravesar desde que estoy al frente del Santojanni”

Lo aseguró el Dr. Federico Charabona, director del hospital de Liniers, quien se refirió a la compleja situación del nosocomio local en pleno pico de la pandemia

“Esta es la situación más compleja que me tocó vivir en el Santojanni, desde que asumí como director hace cinco años”. La frase suena tan contundente como alarmante, más aún puesta en boca del Dr. Federico Charabona, titular del hospital de Liniers, quien gentilmente se prestó al diálogo con Cosas de Barrio, en un alto de su labor, que hoy más que nunca –pandemia mediante- resulta indispensable. “Incluso es peor a la del año pasado en el pico de la primera ola de la pandemia –argumenta – porque ahí las disposiciones obligaban a la gente a quedarse en su casa. Pero hoy la circulación sigue siendo casi normal. Entonces, gran parte del hospital lo tenemos ocupado con gente que sufre accidentes, que se infarta, que tiene diversos problemas de salud, y la otra parte con enfermos por Covid. Eso hace que las prestaciones del hospital estén al borde de la saturación. Más aún siendo ‘anillo rojo’, junto al Fernández, el Argerich y el Muñiz.

– ¿Qué le pasa cuando escucha que se debe hacer equilibrio entre la urgencia sanitaria y la económica, y que la necesidad de mucha gente obliga a dejar de lado ciertas restricciones?

– Yo estoy involucrado en los dos sectores de ese equilibrio, porque además de ser director del Santojanni tengo una empresa agropecuaria y fabrico quesos, entonces entiendo a las dos partes. Como médico quisiera que hubiera una retracción de las actividades, pero como responsable de una empresa con personal a cargo, entiendo que es difícil cerrar actividades. Por eso pedimos que se cumplan a rajatabla todos los protocolos y que se extremen los cuidados. Es decir, evitar las reuniones sociales y todo aquello que no sea imprescindible, para limitarse sólo a cumplir con las actividades laborales con todos los cuidados que sabemos: barbijo, alcohol en gel y distancia social. Y de ser factible, evitar el transporte público. Si no nos cuidamos está claro que esto va a ir en aumento.

– ¿Cuál es actualmente el porcentaje de ocupación de camas en Terapia Intensiva en el Santojanni?

– Hoy estamos al 90% de la capacidad. Tenemos apenas una o dos camas para cubrir la necesidad espontánea de aquellos pacientes que vienen en ambulancia saturando mal. Después, entre los decesos y algún paciente que podamos pasar a algún área intermedia, se van liberando camas. El proceso es muy dinámico.

– ¿Y qué cantidad de camas tienen hoy en Terapia?

– En la Terapia 1 tenemos diez posiciones, después en la Unidad Coronaria, que se transformó en Terapia, hay catorce camas más, de las cuales tenemos doce operativas, porque una tiene problemas de concentración de oxígeno y la otra supongo que hoy ya la tendremos en condiciones. En la Terapia de la Unidad Coronaria están los pacientes no Covid. Por otra parte, en el shock room tenemos otras ocho camas, pero nos gustaría dejarlo liberado porque ese sector está destinado a pacientes de urgencia que ingresan por la Guardia.

– ¿Con los respiradores están cubiertos?

– Sí, porque el Ministerio hizo una gran compra y nos ha provisto de todos los respiradores que nos hacen falta. Es más, tenemos respiradores que no estamos usando porque precisan una alta concentración de oxígeno y las camas que tenemos en clínica médica, si bien tenemos oxígeno central, al poner esos respiradores la saturación se empieza a caer. Entonces estamos probando a ver si podemos poner dos respiradores en una habitación. Si la saturación se mantiene estaríamos ganando dos posiciones más.

– ¿Podríamos decir que en materia de infraestructura sanitaria el Santojanni está más cubierto que el año pasado?

– Sí, porque el año pasado, además de los respiradores, nos llegaron dos ecógrafos nuevos, un par de equipos de rayos, dos equipos de diálisis para pacientes Covid, y varias camas electrónicas. Es decir, logramos generar una estructura que mejoró considerablemente el equipamiento sanitario del hospital, y una vez superada la pandemia toda esa infraestructura quedará como inventario patrimonial del Santojanni.

– ¿Qué incremento de pacientes se registró en la Unidad Febril de Urgencia (UFU) en los últimos días? ¿Cuál es el porcentaje de positividad?

– El incremento fue abismal. En el pico de la pandemia del año pasado habíamos tenido un máximo de 130 personas que se acercaban diariamente a testearse. Hoy estamos entre 220 y 240, según el día, así que casi duplicamos esa cifra. Por eso tuvimos que sacar médicos de la Guardia y de Consultorios Externos para ponerlos a trabajar en la UFU, donde logramos montar cuatro posiciones permanentes de hisopados, coordinadas por un jefe de sector. Además, vamos a agregar a un bioquímico para que realice los tests rápidos, lo que nos permitirá tener los resultados en quince minutos y eso nos achicaría el volumen de gente para hisopar. Hoy un 20% de los pacientes que se vienen a hisopar tiene resultado positivo. También allí hubo un incremento, porque hasta marzo estábamos en un 15%.

– Entiendo que todo ese despliegue obligó a reducir la atención hospitalaria de pacientes con patologías no Covid…

– Claro, de hecho el Ministerio de Salud nos pidió que redujéramos la atención de consultas por Consultorios Externos para poder destinar esos profesionales al circuito de atención de pacientes Covid y, de esa forma además, disminuir el tránsito de gente dentro del hospital. Lo mismo ocurrió con las cirugías programadas, que nos vimos en la obligación de tener que postergarlas para evitar un colapso del sistema y concentrar el esfuerzo en la lucha contra la pandemia.

– Respecto a la capacidad de cobertura del personal para hacerle frente a esa demanda creciente, se habla de un faltante notorio de terapistas y de personal de enfermería ¿Es así?

– Si, es así. Hoy es casi imposible conseguir terapistas. Al punto que el sector privado está ofreciendo el doble de remuneración que el sector público y ni siquiera así los consigue. Por suerte el Santojanni es un hospital escuela y aquí se forman nuevos terapistas. El año pasado formamos varios, pero se fueron. Ahora está saliendo una nueva camada. Porque podemos tener muchas camas de terapia, pero si no contamos con un profesional avezado que las atienda, esas camas no sirven de nada. Si yo estuviera hoy al frente de una Terapia no cumpliría el target de un médico capacitado para esa labor.

– ¿Hubo renuncias del personal de Enfermería?

– Sí, renunciaron 52 enfermeras de las áreas Covid, que necesitamos reponer en forma urgente y que, de a poco, el Ministerio nos está enviando. Hay un proceso administrativo lógico pero son concursos bastante rápidos. Cada nuevo enfermero que llega ingresa a una burbuja, y está acompañado por un profesional de experiencia que lo guía. Hoy en el hospital tenemos cuatro burbujas en las terapias de Covid, integradas por enfermeros, kinesiólogos y médicos, que no interactúan entre ellas, porque si se registra un positivo se aísla sólo esa burbuja y no tenemos que parar a todo el sector.

– ¿Se logró vacunar a todo el personal de salud del hospital?

– Sí, absolutamente. Empezamos vacunando a quienes se desempeñan en las áreas de mayor riesgo. Hubo una pequeña demora con la gente de Terapia cuando la vacuna que se nos ofreció, que era la Sputnik V, aún no estaba totalmente aprobada en el ANMAT. Pero cuando salió el ok en la revista Lance hubo una avalancha y se vacunó a toda la gente de guardias y de terapias. Después seguimos con los profesionales de clínica médica y cirugía y finalmente llegamos al personal administrativo. Es decir que tenemos a todo el personal vacunado con las dos dosis. Incluso, con autorización del Ministerio, vacunamos también a personal médico jubilado.

– Más allá de la tranquilidad de estar vacunados ¿Qué percibe al hablar con los médicos y las enfermeras? ¿Se les nota el cansancio y el stress?

– Sí, se nota. Incluso hay desánimo por la escasez remunerativa. Se esperaba un apoyo mayor y es razonable, después de estar poniendo el lomo en forma permanente desde hace más de un año. Pero tenemos que superar ese malestar porque nos formamos y estudiamos para esto y es ahora cuando tenemos que hacer valer nuestros pergaminos, porque sabemos que la gente nos necesita. Para eso estamos al fin y al cabo.

– A la situación crítica debe sumársele el tomógrafo que desde hace varios días está descompuesto y los ascensores que no funcionan…

– Sí, eso nos complica, sin dudas. Fundamentalmente el tomógrafo, que esperamos se solucione esta semana. Tiene un problema de energía, porque requiere de un estabilizador que le permite bajar la corriente exacta al equipo, y eso es lo que está fallando. Esa es la pieza que vamos a estar recambiando, pero al ser un elemento importado, cuesta conseguir algo análogo que cumpla la misma función. De eso se ocupa el Ministerio y me consta que se está ocupando. A este tomógrafo ya hemos tenido que cambiarle bastantes componentes. Este año el tubo nos volvió locos y el tomógrafo es un equipo esencial para el tratamiento de pacientes con Covid, porque requieren placas permanentes para seguir de cerca la evolución pulmonar. Y este no es el único tomógrafo con problemas, lo mismo ocurre con el del Piñero y con el del Fernández, por eso estos días estamos mandando pacientes en ambulancia al Durand para que se hagan el estudio ahí, pero no es lo ideal. Porque además el Santojanni es hospital de derivación de todas las patologías graves. Si hay que trasladar a un herido por un accidente, el único hospital con helipuerto es éste. Un automovilista accidentado que chocó en la autopista 25 de mayo viene acá.

– ¿Pensar en contar con otro tomógrafo sería una utopía?

– Hice una averiguación para saber si este aparato ya estaba obsoleto, como nos pasa con otros equipos del hospital, para de esa forma presionar para que nos traigan uno nuevo. Pero no, parece que con el cambio de tubo y algunas plaquetas podría estar tranquilamente cinco años más en circulación.

– El año pasado un paciente se quejó porque no le administraban el tratamiento con plasma ¿Lo considera efectivo para combatir el Covid?

– No se lo administrábamos porque no teníamos plasma. El único hospital que lo aplicaba con el Dr. Polack era el Durand. Pero el mismo Dr. Polack dijo que no tenía seguridad de que el plasma sea un tratamiento efectivo contra el Covid. Ese paciente, que era de Mataderos, tenía antecedentes asmáticos y estuvo muy bien controlado. Yo entiendo a la gente que trata de aferrarse a algo que le ayude a curarse, pero ni al plasma, ni al suero de caballo, ni al ibuprofeno en spray los respalda una evidencia científica que demuestre su efectividad. Hoy lo más efectivo es una terapia con antibióticos, corticoide y girar al paciente. Al momento no existe otra cosa en ninguna parte del mundo.

– En medio de este contexto tan negativo ¿Podremos cerrar la entrevista con algún mensaje optimista, doctor?

– Sin dudas, hace algunos días escuchaba en televisión al Dr. López Rosetti diciendo que en la próxima Navidad íbamos a poder estar reunidos, brindando en familia. Y coincido plenamente. Creo que vamos a tener dos meses y pico muy complicados, que son abril, mayo y comienzos de junio, y posteriormente, de acuerdo a lo que nos dicen desde el Ministerio y a las palabras del propio Fernán Quirós, que suele adelantarse a los hechos, entendemos que va a aplanarse la curva y los casos van a empezar a bajar. Porque mientras el virus está en alza también está en alza la vacunación, y cuanto más vacunada esté la población tendremos el choque de rebaño, en donde el virus se va a ir desgastando al ser rechazado por las defensas del organismo. Por eso seguramente tengamos una primavera bastante mejor que la anterior y un verano más que alentador. Mientras tanto, hay que aguantar un poco más, seguir cuidándose, entender que el lavado de manos y el uso del barbijo son cuestiones vitales, y evitar los contactos y las aglomeraciones, porque ya falta menos para que esta película de terror llegue a su fin.

Ricardo Daniel Nicolini

La angustia de padecer covid en carne propia

El Dr. Charabona sabe que la conciencia social y el cuidado individual son dos armas indispensables para combatir al virus y empezar a torcerle el brazo. Sin embargo, sabe también lo complejo que resulta ponerlas en práctica. “Tengo dos hijos mayores y el menor vive en mi casa. El mayor se fue en diciembre a una fiesta en Pinamar y volvió contagiado. Fueron treinta a jugar al rugby y 25 vinieron con el virus. Después de haber estado encerrados tanto tiempo, cuesta mucho hacerles entender los riesgos a los jóvenes y lograr que no salgan ni se junten”, asegura, con conocimiento de causa.
En ese sentido, subraya que “hubo casos de gente joven infectada con Covid que ha fallecido, pero son los mínimos. Cuando se contagian sobrellevan la enfermedad bastante bien, incluso en forma asintomática, pero el problema es que son transmisores y se juntan con personas mayores que somos de riesgo”. Cuenta además que cuando su hijo menor sale a algún lado “le pido que se aísle, porque yo tuve Covid pero mi mujer no. No obstante, hay cepas, como la de Manaos, que aparentemente no respeta la inmunidad de quienes ya cursamos la enfermedad”.
– ¿Estuvo grave, doctor? ¿Cómo vivió la enfermedad?
– Si, estuve grave. Tuve Covid en octubre pasado y estuve internado en Terapia. Por mi prepaga podía elegir dónde internarme, pero hablé con el Dr. Ignacio Previgliano, director del Fernández, que además es terapista, y como tenía una cama de alto flujo me sugirió intérname ahí. Yo vivo en Belgrano, a ocho cuadras del hospital, y no dudé. Fui con mi mujer en un taxi y tuve 48 horas bastante complicadas, al punto que estuvieron por intubarme, pero con el oxígeno de la cama pude salir. No obstante tuve que estar ocho días internado y otros diez días más en mi casa hasta que pude superar la enfermedad. Estuve mal pero hoy, por suerte, no es más que una anécdota.

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