Periódico zonal del Barrio de Liniers para la Comuna 9
October 25, 2021 11:34 am
Cosas de Barrio

Una vida dedicada a luchar por las más desposeídas

En el Mes de la Mujer, el recuerdo de Carolina Muzzilli, cuyo legado se estampa en una calle de Mataderos

Por la museóloga Zulema Cañas (*)

Descubrí con mucho asombro que en nuestro barrio de Mataderos, hay una calle de no más de seis cuadras llamada Carolina Muzzilli, que corre desde avenida Larrazábal hasta Araujo. Me llamó la atención y por ello comencé a investigar sobre esta valiente mujer que dedicó su corta vida a luchar por el mejoramiento de las condiciones de trabajo de las obreras, a comienzos del siglo XX. Y algunas veces, como en este caso, la historia detrás del nombre nos coloca frente a mujeres que desafiaron, con creatividad, a los poderes instituidos de su tiempo y prepararon el camino de la emancipación para las futuras generaciones.

Como reconocimiento a su lucha, en el Mes Internacional de la Mujer, honraré su memoria contando su historia de vida. Carolina Muzzilli nació en el seno de un hogar obrero, el 17 de noviembre de 1889. Hija de inmigrantes italianos, vivió en un conventillo de la zona sur de la ciudad de Buenos Aires. Debido a la pobreza familiar convivían en una misma habitación con varios hermanos y tías.

Al terminar la escuela primaria ingresó con mucho sacrificio a la Escuela Normal del Profesorado de Lenguas Vivas. Ya sin el apoyo de sus padres -y con su sueldo de costurera a destajo- costeó sus estudios.

La miseria, las enfermedades y los abusos sufridos por los suyos, hicieron que desde muy chica tuviera clara conciencia del daño que la explotación capitalista infligía sobre los sectores trabajadores, especialmente sobre las mujeres obreras. Ellas recibían una paga menor que sus compañeros varones por igual trabajo; sufrían el acoso sexual de capataces y patrones –en una época en la que las sospechas sobre la moralidad de las mujeres que no estaban en sus casas, formaban parte del sentido común– padecían la inestabilidad laboral a causa de su capacidad de procrear y asumían la carga del trabajo doméstico. Por eso Carolina militó para desterrar estas injusticias.

Cuando cumplió 18 años, en 1907, se afilió al Partido Socialista y participó activamente del Centro Socialista Femenino, entidad fundada en 1902 por las hermanas Fenia, Mariana y Adela Cherkoff, Raquel Mesina y Gabriela Laperriére de Coni. Dos años más tarde, en 1909, representó al Centro Femenino Socialista en la Liga Internacional de Empleadas Domésticas, y en 1910 participó en el congreso de universitarias argentinas donde sobresalió por sus discursos combativos.

En 1915 fue contratada ―aunque sin goce de sueldo― como inspectora del Departamento Nacional de Higiene y Trabajo. En sus inspecciones defendió sin claudicación los derechos de la mujer y del niño obrero. Fue la primera mujer funcionaria de ese departamento federal. Además de trabajar intensamente en el desarrollo de programas de salud pública para combatir la tuberculosis, Carolina solía recorrer talleres y fábricas para entrevistarse con las obreras y conocer sobre su salario, el número de horas que trabajaban, las condiciones laborales, y hasta la contaminación del ambiente. En los lugares donde no le permitían entrar en contacto con las obreras, se empleaba ella misma, sometiéndose a rigores que, a la postre, terminaron enfermándola de tuberculosis.

Al año siguiente y después de concretar un centenar de visitas a fábricas y talleres, la inspectora cumplió con su misión y presentó un proyecto de ley sobre “Protección del trabajo de las mujeres y los niños en las fábricas” que, unos más tarde, sería recuperado por el diputado –también socialista- Alfredo Palacios.

Pero además, la militancia de Muzzilli incluyó el dictado de conferencias sobre la situación laboral femenina, la participación en congresos y la difusión de los problemas que aquejaban a las obreras, a través de otra de sus funciones: su labor de periodista. Como tal escribió en La Vanguardia, órgano de prensa del Partido Socialista, fue autora de “folletos militantes” sobre sus temas de interés, y fundó y dirigió Tribuna Femenina, periódico que financió con su salario de modista. Además publicó tres libros revolucionarios para la época: “El divorcio”, “El trabajo femenino” y “Por la salud de la raza”, este último editado después de su muerte.

A principios de 1917, ya enferma de tuberculosis, viajó a la provincia de Córdoba para aprovechar el clima seco de las sierras. No obstante, el avance de la enfermedad ya era notorio, por lo que debió ser internada en el Hospital Colonia Santa María de Punilla, cerca de la localidad serrana de Bialet Massé (Córdoba), donde el clima benigno y seco se consideraba beneficioso para la salud de las personas con tuberculosis.

Mientras estaba allí, continuó enviando varios artículos que se siguieron publicando en La Vanguardia. Hasta que finalmente, Carolina Muzzilli falleció en el hospital el 23 de marzo de 1917, cuando apenas tenía 28 años.

Vale entonces el recuerdo para esta enorme mujer, que ofreció su ejemplo de lucha y perseverancia y dedicó su vida a los demás, en pos de los derechos e igualdad de la mujer. Tal vez ahora, cuando transitemos por la calle de Mataderos que lleva su nombre, su relevante figura no nos pase desapercibida.

(*) Cañas es vecina de Mataderos y presidente de la Asociación Civil Foro de la Memoria de Mataderos forommataderos@yahoo.com.ar

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