Periódico zonal del Barrio de Liniers para la Comuna 9
October 25, 2021 10:08 am
Cosas de Barrio

Ciclo lectivo 2021 ¿Están dadas las condiciones para el ansiado retorno a la presencialidad?

Por la Lic. Vanesa Aichino (*)

A todas las particularidades que trastocaron el normal desarrollo del ciclo lectivo 2020, al final del camino se sumó una más: los docentes comenzamos el descanso anual por vacaciones el 21 de diciembre. De hecho, continuamos con actividades administrativas y pedagógicas hasta el último día del año. ¿A qué se debió este cambio? A que el Ministerio de Educación porteño estableció esta modificación en la agenda educativa para adelantar así el comienzo del nuevo año lectivo, estipulando el 17 de febrero de 2021 como fecha para el inicio de la vuelta a clases. Para ello, todo el personal docente y no docente debe estar prestando funciones desde el 8 de febrero.

Cuando finalizaron las clases, en el imaginario de todos (docentes, familias, funcionarios, etc.) se pensó en un febrero totalmente distinto, ya que la cantidad de casos en la Ciudad había disminuido notablemente. Todos los indicadores y las proyecciones hacían prever que, como se venía dando la situación epidemiológica, sumado a la vacunación de la población, el futuro era alentador, diametralmente opuesto al de los meses anteriores. Pero desde finales del mes de enero, la realidad es otra. La cantidad de contagios es similar a cuando se produjo el pico, en agosto de 2020.

Días atrás, en conferencia de prensa, el Ministerio de Educación ratificó la fecha de inicio de las clases para el 17 de febrero en los jardines maternales, el nivel inicial, primer ciclo de escolaridad primaria (de 1° a 3° grados) y 1° y 2° años de secundaria. El 22 hará lo propio el resto de los grados en el nivel primario, y el 1° de marzo, los años restantes del nivel secundario. A lo mencionado, se sumó la afirmación de que habrá la mayor presencialidad posible, respetando el protocolo y teniendo como premisa el distanciamiento social, la ventilación de los ámbitos con los que cuenta cada institución educativa, el uso de barbijo o tapaboca cubriendo nariz y boca en forma obligatoria, etc.

En cuanto a la carga horaria, las clases presenciales serán de lunes a viernes, garantizando una jornada escolar de cuatro horas diarias para todos los estudiantes, y tres para el nivel inicial. Y aquí se prendió la primera alerta. ¿Cómo se pone en práctica semejante empresa cuando muchos de los edificios escolares no lo permiten?

Ante todo debemos recordar que no se trata de “la vuelta a clases”, sino todo el esfuerzo de las familias y de los docentes durante el 2020 no tendría sentido, es el regreso de la presencialidad y el comienzo de un nuevo ciclo lectivo. Las clases nunca cesaron. No podemos minimizar el esfuerzo de toda la comunidad para sostener la educación. Obviamente, muchos niños y niñas se perdieron en el camino. Eso es innegable. Las desigualdades se acrecentaron. Pero también, un sinnúmero de estudiantes mostraron mucho empeño en el afán de aprender.

¿Nos negamos los docentes a la propuesta? La respuesta es “no”, pero la experiencia nos señala que se requiere de mucha planificación, organización, contar con los insumos de higiene y protección necesarios, como también con reformas edilicias, una infraestructura apropiada. Se trata de un retorno seguro no sólo para los docentes, sino para las miles de familias que envían a sus hijos e hijas a las escuelas, cualquiera sea el nivel educativo. Vale recordar que la mayoría de las aulas cuentan con un solo ventilador y, algunas, no tienen siquiera salida al exterior. Es decir que en muchos ámbitos no se puede garantizar la ventilación necesaria. Hay edificios en los cuales no hay patios externos y, aunque los hubiera ¿Pueden los estudiantes sentarse al sol en verano para estudiar? Sabemos que la presencialidad es incomparable, pero no a cualquier precio. Se pueden tener las mejores intenciones, pero hay que plantearse objetivos que puedan cumplirse.

Las burbujas ahora serían los grados, pero ¿Hay aulas que puedan albergar a 30 niños con distanciamiento social? La respuesta es: no. Matemáticamente no puede cumplirse porque manteniendo el distanciamiento de un metro y medio entre cada estudiante, en el mejor de los casos en cada aula entraría la mitad del grado, estando el docente junto al pizarrón, sería necesario desdoblar los grados indefectiblemente. Podrían usarse los patios, pero entonces tendría que haber una rotación, no se cumpliría con las clases presenciales los cinco días de la semana. A esto se le suma que cada quince días se realizarán las entregas de las canastas nutritivas en las escuelas de gestión estatal. Según las declaraciones de las autoridades los maestros y maestras pueden cambiar de burbujas. ¿Qué pasaría si un docente curricular que trabaja en escuelas primarias y secundarias (como lo hace la mayoría) se contagiara? ¿A cuántos cientos de niños y niñas y sus respectivas familias habría que aislar? ¿Y en el secundario con la presencia de más de una docena de profesores por cada grupo escolar? El tema es muy complejo.

Ahora, ¿qué piensan las familias? Al igual que el año pasado, hay voces a favor y otras en contra. Por medio de los canales de comunicación habilitados en el 2020, las familias comenzaron a expresarse. Hay un grupo de autoconvocados que se reúne vía Zoom, llamado “Familias por el Retorno Seguro a las Escuelas”. Surgen dos puntos álgidos. Uno es el económico: hay hogares en los cuales se manifiesta querer que sus hijos estén en la escuela para poder ir al trabajo, no tienen otra opción. En otros, se prioriza la salud, por el temor a los contagios. Consideran que una vacunación masiva daría cierta seguridad. Además, expresan desacuerdo con la obligatoriedad de presentarse en el edificio escolar. Se escucha “¿Por qué la presencialidad es obligatoria? ¿Por qué no permiten que cada familia pueda tomar la decisión de acuerdo a su realidad? ¿Por qué no se designan más docentes para poder ofrecer ambas modalidades?”

En los borradores del protocolo difundido entre las asociaciones cooperadoras y los gremios docentes, se mencionan capacitaciones para el personal no docente (auxiliares) ya que se requiere de una limpieza exhaustiva y sistemática de todos los ámbitos y del mobiliario, partiendo de los picaportes. Es decir, hay un método de limpieza y desinfección establecido. Esas capacitaciones aún no se han realizado ¿Hay tiempo para llevarlas a cabo antes del inicio del ciclo lectivo? ¿Se van a enviar reemplazos para los auxiliares que pertenecen a grupos de riesgo, garantizando la dotación completa? ¿Se contará con jabón líquido, papel higiénico, alcohol en gel, alcohol líquido al 70 % para sanitizar mobiliario e insumos escolares en forma permanente? Los borradores del protocolo también establecen la firma de una declaración jurada por parte de los responsables de los estudiantes, en la que manifiestan conocer el contenido del mismo.

Por convicción, las familias expresan querer enviar a sus hijos e hijas a la escuela porque es la mejor forma de aprender, socializar y compartir. Esta afirmación es una verdad irrefutable. La coyuntura indica que estamos en pandemia y en el comienzo de un rebrote mundial. La problemática es lograr brindar educación sin poner en juego la salud. Muchas inquietudes para resolver a pocos días del inicio del nuevo ciclo lectivo. Por eso no se discute la presencialidad, sino las condiciones en la que debe ofrecerse.

(*) Aichino es licenciada en Educación y directora de la Escuela 4 D.E. 20 “Félix de Olazábal”, de Lisandro de la Torre y Ramón Falcón.

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