Periódico zonal del Barrio de Liniers para la Comuna 9
October 25, 2021 11:38 am
Cosas de Barrio

Ciudad caliente

Ante las altas temperaturas que por estas horas azotan a la Ciudad, el Ministerio de Salud porteño Aires recomienda tomar los cuidados necesarios para prevenir los efectos del golpe de calor, pero –eso sí- sin sacarse el barbijo. Aquí todos los detalles.

Debe tenerse en cuenta que el golpe de calor puede afectar a personas de cualquier edad, pero los grupos de mayor riesgo son los niños -que no manifiestan sus síntomas con facilidad- y los mayores de 65 años. Por eso, ante dolores de cabeza, vértigos, náuseas, confusión, convulsiones y pérdida de conciencia; piel enrojecida, caliente y seca; respiración y pulso débil, y elevada temperatura corporal (entre 41 y 42 grados centígrados) el Ministerio de Salud recomienda actuar de la siguiente manera:

Trasladar al afectado a la sombra, a un lugar fresco y tranquilo.

Hacer que mantenga la cabeza un poco alta; intentar refrescarlo mojándole la ropa, aplicarle hielo en la cabeza; darle de beber agua fresca o un poco salada; y solicitar ayuda médica.

Por otra parte, para evitar los efectos del intenso calor se recomienda: aumentar el consumo de líquidos sin esperar a tener sed para mantener una hidratación adecuada; no exponerse al sol en exceso, ni en horas centrales del día (entre las 10 y las 17 horas); evitar las bebidas alcohólicas o muy azucaradas; evitar comidas muy abundantes; ingerir verduras y frutas; reducir la actividad física; usar ropa ligera, holgada y de colores claros; sombrero y anteojos oscuros; y permanecer en espacios ventilados o acondicionados.

Vale subrayar que no existe un tratamiento farmacológico contra el golpe de calor y sólo los métodos clásicos, citados anteriormente, pueden prevenirlo y contrarrestarlo. Claro que, en caso de urgencia, no deberá dudarse en llamar al 107 (SAME).

Los cuidados de la piel en el verano

Con la llegada del verano, las personas estamos más expuestas al sol. Por eso, es muy importante tomar ciertas precauciones.

Existe la idea equivocada de que el bronceado es saludable. Sin embargo, la exposición solar, a través de las radiaciones ultravioletas (UV), puede producir graves daños en la piel. Algunas lesiones aparecen en forma inmediata, como las quemaduras y las ampollas; otras -como el envejecimiento prematuro de la piel, las manchas y hasta el cáncer de piel- se pueden presentar a lo largo de los años, ya que los efectos nocivos de estas radiaciones se acumulan en el tiempo.

¿Cómo disfrutar del aire libre? Fundamentalmente sin exponerse al sol entre las 10 y las 17 horas; usando protector solar FPS 15 como mínimo, incluso los días nublados, y aplicándolo 30 minutos antes de exponerse al sol (los niños y bebés necesitan mayor protección); y colocándose sombrero, ropa y anteojos.

Además, vale tener en cuenta que exponerse al sol en dosis pequeñas y frecuentes, broncea mejor que una exposición prolongada y aislada. Siempre es recomendable tener a mano la sombra de un árbol, techo o sombrilla, sabiendo que las nubes dejan pasar el sol, y que la arena, el agua y la nieve aumentan su acción. Respecto al protector solar -pantalla que impide la agresión de los rayos ultravioletas- el factor de protección mínimo es el 15. De acuerdo al tipo de piel y antecedentes, el dermatólogo podrá indicar el protector más adecuado. Pero para que la protección sea efectiva, el protector debe aplicarse cada dos horas y después de cada baño, ya que pese a que se presenten como resistentes al agua, igualmente pierden sus propiedades.

Si está en la montaña, en el agua o navegando, es recomendable utilizar cremas con factor de protección mayor a 30, aplicado en forma pareja en todas las áreas expuestas del cuerpo; incluyendo orejas, nuca y partes calvas de la cabeza.

En lo que hace al cuidado de bebés, se debe evitar que estén expuestos a la radiación solar en forma directa, y tener mucho cuidado ya que el reflejo de los rayos en la arena y en el agua pueden quemarles la piel aunque estén bajo la protección de una sombrilla. En este sentido, los menores de seis meses no deben exponerse al sol directo y no deben utilizarse en ellos filtros solares. La protección del sol debe realizarse desde el nacimiento y continuar toda la vida por los efectos acumulativos. Por eso, en caso de detectar cambios en la piel, se recomienda realizar un control dermatológico para la detección temprana de lesiones.

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