Periódico zonal del Barrio de Liniers para la Comuna 9
July 18, 2024 1:04 am
Cosas de Barrio

Santojanni: más de la mitad de las consultas de guardia son por dengue

El martes pasado, el ministro de Salud porteño, Fernán Quirós, visitó el hospital de Liniers para observar en detalle el funcionamiento del sector y dialogó con los profesionales a cargo de la atención de los pacientes.

Desde mediados de marzo, las guardias de los hospitales porteños se encuentran colapsadas por pacientes con síntomas de dengue. Y en ese marco, la del Santojanni lejos está de ser la excepción. Por estas horas, más de la mitad de las consultas por guardia en el hospital de Liniers son por síntomas de dengue. En ese sentido, y para intentar dar respuesta a esa sostenida demanda, el Ministerio de Salud de la Ciudad fortaleció los centros de atención de “pacientes febriles no respiratorios” en 18 hospitales públicos, entre los que se encuentra el Santojanni.

El martes 2 de abril pasado, el ministro de Salud Fernán Quirós se acercó al hospital de Liniers en compañía de la subsecretaria de Gestión Hospitalaria, Dra. Laura Cordero, para conocer en detalle el funcionamiento del sector e intercambiar estrategias con el director del establecimiento, Dr, Federico Charabora, y el subdirector, Dr. Gabriel Carqueijeda.

Las unidades de atención febriles para dengue cuentan con protocolos de atención específicos y están dedicadas íntegramente a atender pacientes con sospecha de dengue y confirmados. De esta manera, la guardia puede continuar atendiendo sus patologías habituales, evitando un colapso mayor.

“Frente al aumento de casos de dengue que estamos teniendo, este fin de semana largo, desde el Ministerio trabajamos para robustecer y monitorear constantemente las unidades febriles de nuestros hospitales, con el objetivo de que cada paciente que llegue pueda recibir la atención correspondiente y los profesionales puedan trabajar en las condiciones y con los materiales necesarios”, señaló al respecto el ministro Quirós. Y sobre su visita al Santojanni, relató “dialogamos con sus autoridades y equipos profesionales, quienes nos comentaron sobre el trabajo que realizan para dar respuesta y contención a todas las personas que se acercan”. En ese sentido, concluyó “sabemos del esfuerzo que conlleva, y por eso agradecemos el trabajo de cada persona que brinda un servicio de calidad en nuestro sistema público de salud, día tras día”.

Metodología de atención para consultas por dengue

Cuando la persona con síntomas llega al centro de salud, se le da admisión, luego pasa a una sala de espera donde médicos y enfermeros contienen al paciente, para luego realizarle un examen clínico. En caso de que se requiera, se le brinda hidratación local. Luego se le practican estudios de laboratorio, como la extracción de sangre, para analizar los niveles de plaqueta y diagnosticar así el nivel de gravedad. Posteriormente, a las 48 horas, con los resultados del laboratorio, se realiza una reevaluación del paciente.

“Cuando se sospecha de dengue, hay una primera consulta para confirmar con clínica e idealmente el diagnóstico virológico con técnica de NS1 -que detecta una proteína del virus si la persona está infectada- o el testeo por PCR”, explicó el Dr. Eduardo López, director de la carrera de especialista en infectología pediátrica de la Universidad de Buenos Aires (UBA), jefe del departamento de Medicina del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez y ex presidente de la Sociedad de Infectología Pediátrica. “Luego se hacen consultas para el seguimiento si hay presencia de signos de alarma y se evalúa si es necesaria la internación”, agregó.

Por su parte, desde el Hospital Santojanni, el médico infectólogo Pablo Scapellato, miembro de la Sociedad Argentina de Infectología, llevó cierta tranquilidad a la población al asegurar que “si bien aumentaron las consultas en la guardia por dengue, no tenemos muchos casos graves”.

En ese sentido, el director del hospital de Liniers les pidió a las personas que tengan síntomas que se acerquen a controlarse a un centro de salud porque los médicos evalúan “si el caso puede tomar mayor gravedad”. Si los pacientes no requieren internación se les recomienda “un aislamiento domiciliario para evitar mayores contagios”, puntualizó el Dr. Charabora, para luego subrayar que “los síntomas de dengue generalmente duran entre dos y siete días. La mayoría de las personas se recupera en alrededor de una semana. Pero el paciente con dengue es susceptible de contagiar a otro, siempre mediante la picadura de un mosquito, solamente cuando tiene fiebre”. Además, agregó que la enfermedad tiene un período de incubación de entre tres a quince días, y se divide en tres etapas.

Más vale prevenir que curar
Mientras las góndolas de las farmacias y los supermercados carecen de espirales y repelentes, bien vale tener en cuenta una serie de recomendaciones para evitar contraer dengue en pleno pico de contagios.
Para ello es importante eliminar todos los recipientes en desuso que puedan acumular agua (como latas, botellas, neumáticos); dar vuelta los objetos que se encuentran en el exterior y pueden acumular agua cuando llueve (baldes, palanganas, tambores, botellas); cambiar cada tres días el agua de bebederos de animales, colectores de desagües de aire acondicionado o lluvia, dentro y fuera de la casa; frotar las paredes de esos recipientes con una esponja o cepillo a fin de desprender los huevos del mosquito que puedan estar adheridos; rellenar floreros y porta macetas con arena húmeda; mantener los patios y jardines limpios, ordenados y desmalezados; limpiar canaletas y desagües de lluvia de los techos; tapar los tanques y recipientes que se usan para recolectar agua; verter agua hirviendo en las rejillas y colocarles una tela mosquitera.
Por otra parte, para prevenir las picaduras del mosquito, se aconseja -además de usar repelentes, si se tiene la suerte de conseguir alguno- utilizar ropa clara que cubra los brazos y las piernas, especialmente durante las actividades al aire libre; colocar mosquiteros en puertas y ventanas, y cuando sea posible usar ventiladores o aire acondicionado en las habitaciones; proteger cunas y cochecitos de bebés con telas mosquiteras; y -de ser posible- utilizar repelentes ambientales como tabletas y espirales.

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