Periódico zonal del Barrio de Liniers para la Comuna 9
October 18, 2021 2:09 am
Cosas de Barrio

La pelota vuelve a rodar en el ascenso

Por Camila Molina, Leonel Promenzio y Lucas Surra.

Tras más de ocho meses de inactividad por la pandemia, las categorías menores del fútbol argentino se ponen en marcha nuevamente. En este informe especial, la incertidumbre, los inconvenientes y las vicisitudes que debieron atravesar varios jugadores durante el parate, con el coronavirus como insoslayable telón de fondo.

La pandemia afectó a todos los ámbitos en el país, dejando consecuencias y preocupaciones en cada uno de ellos. En el deporte logró un freno casi total de la actividad. Si no fuera por la tecnología actual de las videoconferencias, los entrenamientos curriculares hubieran sido totalmente descartados. Brian Guerra (24), volante del plantel profesional del Club Atlético All Boys; Daniel Amarillo (33) entrenador de arqueros de la institución de Floresta y Lucas Goberville (20), delantero de la Primera del Club Atlético Nueva Chicago, explicaron sus experiencias durante estos meses atípicos. La incertidumbre fue el sentimiento que predominó y el cuidado de sus familias, la gran responsabilidad. 

En el caso de Brian, su hermano anticipó este aislamiento que se aproximaba y fue a buscarlo con la idea de que pasara ese tiempo indefinido en su ciudad natal. El jugador pasó la mayor parte de la cuarentena en la casa de sus padres, en la localidad santafesina de Santa Isabel. Pero a pesar de haberse alejado de la Ciudad de Buenos Aires y su alto nivel de contagios, el santafesino mantuvo contacto estrecho con una persona contagiada de COVID-19 y terminó siendo otro caso positivo, afectando así también a su familia. Esto no le permitió continuar las prácticas vía Zoom, ya que al ser sus padres pacientes de riesgo, tuvo que pasar diez días en el hospital Miguel Rueda. “Me fui de acá para no tener el virus y lo tuve allá”, expresó indignado el volante santafesino. Ante la pregunta de cómo sucedió su contagio respondió con un poco de bronca: “Tuve un contacto estrecho con un amigo. Él se sentía mal, se hisopó y dió positivo”. La pérdida del sabor de unos caramelos fueron la clave para sentir preocupación por su salud e, incluso, la de su familia.

– ¿Cómo fueron esos días de internación?

-Pasé diez días en el hospital que está justo enfrente de mi casa. Me quedé ahí porque mis viejos, por la edad, son personas de riesgo. A ellos también los hisoparon y mi papá fue positivo, mamá no. Me pareció raro, porque ellos comparten todo, toman mate juntos y duermen en la misma habitación. Además, mi vieja labura en un geriátrico y como medida de prevención por la pandemia, trabaja quince días sí y quince no, pero por suerte a ella le dio negativo el testeo.

– ¿Creés que esto de tener Coronavirus te afectó a nivel anímico o físico para entrenar?

-No, para nada. Es más, ni bien salí del hospital, cuando me dieron el alta, fui a trotar porque ya había pasado casi quince días sin actividad, de estar sentado haciendo nada o jugando a la Play. Pero no, realmente no me costó nada hasta hoy, quizás sí al nivel exigente que piden ahora en All Boys, que es intenso. Durante la cuarentena, el profe Luis Cairo nos fue pasando rutinas para hacer, pero la exigencia no es la misma. Por ahora la vengo llevando bie y no me pasó nada, quizás porque fue leve lo mío.

-Al estar en tu casa, ¿Tuviste que modificar hábitos para recrear la exigencia en los entrenamientos?

-Al principio, por costumbre, me levantaba temprano, pero con el pasar de los días pasé de levantarme a las 8 de la mañana, a las 10. Incluso al no tener el ritmo habitual me costaba dormirme a la noche, no tenía sueño. Pero con el pasar del ASPO en Santa Fe hubo más libertades que acá en Capital, y podía hacer cosas que me generaran cansancio, como ir a correr por el campo, ir al gimnasio o ir a algún bar.

Con respecto a sus entrenamientos virtuales habló de una realidad que no todos conocen. “Era de acuerdo a las posibilidades de cada uno, muchos compañeros tenían un trabajo además del fútbol y no podíamos entrenar en simultáneo por Zoom”, dijo, y comentó que por este motivo la única solución que encontraron fue grabarse realizando los ejercicios y luego enviarlos. Enfatizó que esto lo hacía con mucha conciencia ya que sabía perfectamente que su trabajo depende de su estado físico.

-¿Te parece bien cómo se está manejando el club respecto a la Pandemia?

-Creo que sí, dentro de todo. Como te decía antes, la responsabilidad es de cada uno, el club te ayuda en lo que puede, pero si uno no es responsable echa a perder todo ¿No te querés cuidar? Ok, pero en el club tenés treinta compañeros más que están laburando, que seguramente no quieren perderse quince días de entrenamiento porque les puede afectar el trabajo. Por eso hago énfasis en la responsabilidad personal, nos cuidamos todos. Además de tener que parar por contraer el virus cuando la fecha del reinicio del torneo está cerca, puede costarte la camiseta titular. 

Por otro lado,  Daniel, el entrenador de arqueros, decidió mudarse junto a su esposa a la casa de sus padres en Ingeniero Budge. A comienzo de este fatídico 2020, su papá, de 78 años, sufrió de un ACV que le provocó una parálisis del 50% de su cuerpo y estuvo internado hasta marzo, justo antes de que se decretara el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio. Por esta razón, quiso ayudar a su madre ante esta situación de riesgo y cuidarlos a ambos para que no contrajeran el virus. Mientras tanto, la pandemia lo obligó a salir de su zona de confort y debió aprender a manejar las plataformas virtuales. Además de entrar a las nuevas tecnologías, realizó entretenimientos atípicos y poco forzosos porque no todos los arqueros contaban con la misma disposición de espacio en sus hogares. El preparador técnico de arqueros de All Boys desde el 2015, desarrolló emocionalmente su experiencia. Luego de pasar un duro momento con su padre previo a la pandemia, se armó de valentía; entre tristeza y orgullo habló de su lado positivo de este año fuera de lo común: “fue un momento difícil verlo así, pero con la ayuda de la familia, con cariño y amor, está saliendo adelante. Por eso, en lo personal, pasar la pandemia fue complicado, pero me vino bárbaro para estar acá y ayudarlo”.

-En tu caso que estás con los arqueros, ¿Cómo fue la experiencia de entrenar por Zoom?

Me tuve que adecuar, de los tres muchachos solo Nahuel Lozada tenía un espacio como para trabajar cómodo, Fernando Verzino no tiene lugar y Joaquín Pucheta, menos, también él no quería salir a la calle o a la plaza porque vive con sus suegros y tenía miedo de contagiarlos. Entonces, a medida que Luis Cairo les daba los ejercicios, yo les agregaba una pelota, para que trabajaran en la coordinación, en los saltos, con estímulos de velocidad o alguna toma que involucrara seguridad, lo iba armando de esa forma. Joaquín y Fernando estuvieron siete meses sin tirarse al piso porque en su casa no tenían el espacio físico, y cuando volvimos al club era todo casi nuevo, perdieron el ritmo y la costumbre de revolcarse.

-¿Cómo fue volver al club con todo esto?

-Lo esperé mucho. El último partido fue el 14 de marzo en Rafaela, frente a Atlético, el 21 se cerró todo y recién volvimosel 3 de septiembre, pasaron casi seis meses, nos hicimos los estudios y empezamos. Tenía la esperanza de volver antes, pero paso junio, julio, agosto, y la expectativa fue creciendo, como pasa ahora con el reinicio del torneo. Traté de llevarla de la mejor manera posible, entrenando con los muchachos por Zoom, el profe Luis (Cairo) les enviaba rutinas diarias y cuando se conformó el nuevo plantel se intensificó todo.

-Con el volver a la rutina, a los entrenamientos presenciales, ¿Tenés miedo de contagiarte?

-Sí, obviamente, todos los que estamos en el club tenemos padres, madres, abuelos, hijos quizás, que viven con nosotros y te repito, con esto de mi papá, salir y volver todos los días es difícil. Si estuviera en mi casa, y con mi esposa solamente, sin dudas no tomaría tantos recaudos como los que tomo hoy en día. Pero tenemos la necesidad de ayudar a mi viejo y el temor está. Trato de tomar todos los recaudos, usar alcohol en gel, el barbijo siempre puesto, la distancia social, trato de hacer todo al pie de la letra para no contagiarme y mucho menos contagiar a otra persona que lo puede sufrir de otra forma. Al ser jóvenes y al no tener una enfermedad preexistente, podemos no sufrirlo tanto, pero que el Covid le agarre a las personas mayores, es riesgoso, pueden no tolerarlo.

Y agregó “el temor está siempre, esto es algo único que está pasando en el mundo”, reconoció Amarillo con razón. Esta nueva y rara normalidad no lo deja tranquilo a pesar de los cuidados que se están efectuando. La complejidad de no vivir su cotidianidad en el club es lo más extraño para él. Describe perfectamente la dificultad de no estar acostumbrado a este nuevo mundo con distanciamientos y sin contacto físico.

“Por momentos fue duro. Por otros lo consideré una gran posibilidad para entrenarme”, asegura Goberville sobre su vivencia de cuarentena. En noviembre del año pasado el jugador había sido ascendido a Primera, por lo que intentaba mostrarse en este ciclo, pero la situación mundial por Coronavirus lo alejó de pronto. Con felicidad agradeció haber tenido la posibilidad de armarse un gimnasio casero para sus entrenamientos, ya que su objetivo siempre fue muy claro desde el inicio: “En mi cabeza tenía la idea de entrenar, entrenar y entrenar y volver mejor que todos”. Al igual que la mayoría, los entrenamientos grupales se realizaban a través de “Zoom”.

– ¿Cómo fueron esas sesiones por Zoom?

– Dependiendo del día, quizás eran de 40 minutos o más, también nos conectábamos a la plataforma o nos mandaban un plan de trabajo, nosotros nos filmábamos entrenando y se los enviábamos a los profes. Eran rutinarios, zona media, ejercicios de fuerza, pero sin peso, hacía flexiones de brazos, trabajos de elongación, cosas básicas, pero eso fue apuntado para los chicos que quizás no contaban con un espacio acorde al trabajo. En mi caso, me pasaban rutinas abocadas a lo que podía tener en casa, algo con pesas, trabajos con más intensidad física. Pero más que nada, el Zoom se usaba para no perder el contacto y vernos, aunque sea por medio de una pantalla.

El azar de este virus no dejó afuera al joven futbolista. Cuando sucedió la reincorporación de las prácticas presenciales, todos debieron realizarse los testeos de rigor. “Me contagié sin saberlo”, comentó aún asombrado Lucas y agregó “me llegó un mensaje del médico del club diciendo que tuve COVID-19, me explicó que el hisopado dio negativo, pero el serológico positivo, que desarrollé anticuerpos”. Su caso fue claramente asintomático. Afortunadamente nadie de su familia, según los estudios, fue atravesado por el virus.

– ¿Te hicieron más pruebas por sospechas de falso positivo?

– Los habituales en el club, una vez por semana, y seguía teniendo los anticuerpos. Hasta que dejó de dar positivo, que ya no tenía más anticuerpos. Se estima que duran alrededor de tres meses, pero la verdad no sé cuánto duraron porque no sé cuándo me contagié.

-¿Tenés miedo de volver a contagiarte?

– No. Como en los testeos sale que ya no tengo anticuerpos, sé que me puedo volver a contagiar. Es más, mi compañero del club que tuvo Covid, lo tuvo en los primeros días del ASPO, se volvió a contagiar hace poco, y se volvió a recuperar de vuelta. No tengo miedo, pero trato de cuidarme siempre, más que nada para no quedarme parado quince días sin entrenar.

Claramente, los futbolistas no fueron ajenos a lo que sucede actualmente a nivel mundial sino que, demostraron ser personas similares a nosotros, con sentimientos, miedos y responsabilidades, teniendo como prioridad su profesión y además cuidando a sus familias y a ellos mismos de esta cruel y temida enfermedad. Merecían volver a su actividad después de tanta incertidumbre. Retomar las prácticas presenciales fue algo deseado desde el principio que, con el pasar de los días parecía cada vez más lejano. Gracias al compromiso de los clubes del ascenso, como de la entidad madre del fútbol en Argentina, se logró presentar un protocolo sanitario que posteriormente pudo ser aprobado por el Ministro de Salud de la Nación, que permitió volver a la actividad de forma graduada y escalonada, según la División. Tal es así, que después de varios intentos fallidos de aprobar los nuevos torneos en el ascenso, la pelota volvió a rodar oficialmente el sábado 28 de noviembre para la Primera Nacional y el sábado 5 de diciembre ocurrirá lo mismo en las demás categorías del fútbol nacional.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *