Periódico zonal del Barrio de Liniers para la Comuna 9
November 26, 2020 5:37 pm
Cosas de Barrio

¡Queríamos tanto a Quino!

Una frase popular dice “los artistas no mueren, se van de gira y dejan su legado”. Sin embargo desde el 30 de septiembre pasado, con la partida a los 88 años de Joaquín Salvador Lavado, más conocido como Quino, a los argentinos nos falta algo. Es que con él se fue uno de los humoristas gráficos e historietistas más prestigioso que dio esta tierra. Al fin y al cabo ¿Quién no conoce a Mafalda? Si querés conocerla un poco más, no te pierdas esta nota.

Quino nació en Mendoza en 1932 y en 1954 comenzó a publicar historietas en diarios y revistas y lo siguió haciendo hasta 2009.Su obra muy prolífica podría dividirse en dos grandes grupos, por un lado, todas las viñetas y chistes que fue haciendo en distintas publicaciones, y por el otro, la emblemática tira con la que se lo asocia en diversas partes del mundo: Mafalda.

Al poco tiempo de publicar en 1963 el libro “Mundo Quino”, su primera obra recopilatoria, le pidieron diseñar una familia de personajes para poder promocionar la línea de electrodomésticos Mansfieldy. La idea era inventar una historieta tipo Snoopy pero argentina, para ofrecérsela gratis a los diarios haciendo que en las tiras aparecieran los aparatos de esa empresa. Le pidieron que la mayoría de los personajes tuvieran nombres que empezaran con M y que se armaran más o menos con las mismas letras de la marca. En un momento, en una viñeta aparece una bebé que lloraba y cuando le preguntaron su nombre, Quino respondió: Mafalda. Esa campaña publicitaria nunca vio la luz. Meses después le pidieron al artista publicar una tira en el semanario Primera Plana, él sacó el personaje que había guardado en un cajón de la fallida campaña publicitaria y allí comenzó la carrera a la fama de Mafalda. Así fue como nació esa nena irreverente de la que se saben muchas cosas, como que odia la sopa o ama a los Beatles. La fama de este personaje llegó hasta Francia donde hay un pasaje llamado Passage Mafalda y en París también existe la estación argentina del subte con una serie de murales dedicados a los talentos argentinos y, entre ellos, está esta niña de Quino. También hay un mural que recuerda su humor elocuente y sagaz en los pasillos de combinación de las líneas A y D del subte porteño.

Por su estilo frontal y reflexivo, la tira Mafalda sufrió la censura de algunas dictaduras de la época, por ejemplo, en la España de Franco le pusieron una franja en la portada del primer libro de este personaje, que decía: “libro para adultos”. El apellido de Mafalda es un misterio y no se sabe; el único indicio que hay es una M o una N que se ve en un dibujo que le corrige su maestra. Su mamá traductora era la única mujer que no era ama de casa. Felipe es el mejor amigo de ella y le gustaba jugar al llanero solitario, odiaba la escuela, pero lo que más lo define son sus dientes de conejo y la cara alargada parecida a un amigo cubano del autor. En la historieta, Mafalda vive en la calle Chile 371 de San Telmo, esta dirección existe y hay una placa que dice: “Acá vivió Mafalda”. Otra curiosidad: todos los personajes tienen solo cuatro dedos en las manos, pero el pulgar es oponible, lo que demuestra que son seres evolucionados. Una vez Quino publicó una tira de ella en la que usó hectáreas como si fuera una medida de longitud y no de superficie. Ante múltiples reclamos de los lectores demostró nuevamente su humor y creatividad a través de una tira en la que él mismo se satirizaba a través de sus personajes.

El 25 de junio en 1973 se publicó la última tira de esta niña tan particular. Según el propio dibujante tomó esa decisión porque tenía miedo de empezar a repetirse. Con respecto a las viñetas, se dice que su humor está siempre vigente. En una entrevista le preguntaron porqué sus chistes soportan el paso del tiempo. Respondió que no le gustaba hacer humor con dibujos de políticos del momento, porque después nadie se acordaba de lo que pasaba ni quién era ministro de qué. No usaba personajes reales sino situaciones referidas a la realidad. Su tema predilecto era la relación entre el poder y la gente.

A Quino no le gustaba dar entrevistas. Decía que su humor no lo hacía reír porque descargaba sus angustias en el papel pensando en que todos las compartían. A pesar de esto, se divertía mucho con las ocurrencias de Manolito, como si no fuera él quien le daba vida a través de su pluma. Una vez le preguntaron si Mafalda hubiera querido crecer y manifestó que no lo sabía, pero que él no quería hacerlo cuando era niño. Cada vez que le ponían los zapatos y notaba que le quedaban chicos, se desesperaba al darse cuenta que estaba creciendo. No quería ser grande, pensaba que era “una porquería porque de chicos los otros piensan en uno y lo cuidan”.

Este artista argentino reconocido mundialmente, por fuera de Mafalda, tenía un nivel de agudeza y acidez súper preciso, casi quirúrgico, que lo convirtó en quien fue. En síntesis, un artista que rompió el molde. Eso, con M de Mafalda.

                           Lic. Vanesa Aichino

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