Periódico zonal del Barrio de Liniers para la Comuna 9
April 13, 2024 7:11 am
Cosas de Barrio

Ariel líquido

La Policía Federal allanó un supermercado chino ubicado en Emilio Castro y Cafayate, cuyo responsable está acusado de integrar una organización que habría estafado a través de un fraude digital a una importante empresa de pagos del Reino Unido. Durante el procedimiento, en el que fue detenido el comerciante oriental, se incautaron 300 mil dólares en efectivo.

El procedimiento parece simple: alguien crea una cuenta de mail que simula ser legítima y desde allí envía una factura falsa a una empresa que realiza regularmente transferencias internacionales de dinero, simulando ser un proveedor conocido o un socio de confianza. Claro que, en la práctica, este tipo de estafa cibernética -conocida como Business Email Compromise, o BEC- requiere un estudio pormenorizado de la víctima y una ingeniería minuciosa en el armado del fraude. Para muchos, la clave está en la dirección de correo electrónico desde donde se remite la factura. “Tiene que parecer creíble o, incluso, ser directamente robada”, aseguran los especialistas.

El lunes pasado, la División Delitos Tecnológicos de la Policía Federal Argentina -que depende de la Superintendencia de Investigaciones Federales- realizó un allanamiento en el supermercado chino “Ariel”, ubicado en la avenida Emilio Castro 6496, a metros de Cafayate, en Mataderos. Durante el procedimiento, los efectivos detuvieron al responsable del local, un comerciante asiático de 34 años.

La sospecha del fiscal Alejandro Musso, titular de la Unidad Fiscal Especializada en Investigación del Ciberdelito de San Isidro, es que el grupo que integra el supermercadista chino atacó a una conocida empresa de pagos digitales que opera en el Reino Unido, para quitarle, al menos, 500 mil dólares en criptomonedas mediante diversos BEC’s. El dinero en cuestión fue convertido en criptomonedas y luego pasado a efectivo.

En ese marco, el responsable del local de Emilio Castro está sospechado de ser un intermediario. “Recibía el dinero. Luego, los imputados lo pasaban a criptomonedas y lo giraban”, aseguró un investigador clave del caso. En los allanamientos se incautaron más de 300 mil dólares, remarcó la misma fuente.

La figura principal en esta historia es una mujer de 35 años, con domicilio fiscal en Villa Luro, ex empleada de una reconocida multinacional del rubro industrial, que dejó de trabajar allí a mediados del año pasado, cuando desde la empresa detectaron que había invocado el nombre de la firma para realizar el engaño. Su pareja, empleado bancario, que a fines del año pasado integró el directorio de una empresa mendocina dedicada al negocio del transporte, también está involucrado en la causa.

El cuarto implicado es un contador y empresario de 49 años, que fue encontrado en San Isidro. Según los investigadores, es un conocido de la pareja de la mujer -con quien había trabajado en el mismo banco- que habría intervenido como asesor en el manejo de billeteras virtuales. El fiscal Musso pidió arrestarlo, pero el juzgado de Garantías del caso rechazó el pedido de detención.

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