Periódico zonal del Barrio de Liniers para la Comuna 9
December 9, 2022 4:49 pm
Cosas de Barrio

Ventura Bosch, el médico de Rosas que se reconocía unitario

El recuerdo de un profesional ejemplar, fundador del hospital Moyano, cuyo nombre perdura en una calle de Liniers

Sabido es que en esta multifacética Buenos Aires, cada calle encierra una historia. Una historia capaz de evocar con un nombre a personajes o acontecimientos que, en esencia, constituyen un mojón en el devenir de la génesis porteña o nacional. Muchas de esas calles permiten un vuelo directo hacia la figura o el momento al que remiten (San Martín, Belgrano, Independencia) pero otras se pierden en la maraña de un nombre que parece vacío, aunque nunca lo es.

Tal es el caso de Ventura Bosch, cuya figura evoca la tercera calle paralela a Rivadavia hacia el sur, que en su escueto recorrido entre Tonelero y General Paz atraviesa un sector de los pasajes de Liniers. Y aunque la figura del médico al que remite esta arteria parezca irrelevante, su intachable labor y su gesta profesional, lo colocan como uno de los médicos más prestigiosos de la incipiente Argentina del siglo XIX. 

El Dr. Ventura Pedro Bosch, nació en Buenos Aires el 14 de julio de 1814 en el hogar de Francisco Bosch y Ana Tort. En 1835, con apenas 21 años, obtuvo su título de médico en la Universidad de Buenos Aires y gracias a sus altas calificaciones se le entregó su diploma en forma gratuita. Tras su tesis doctoral referida al cáncer de útero, que presentó cuatro años más tarde, comenzó a militar junto a su hermano Gerardo en el partido Unitario lo que, paradójicamente, no le impidió ser el médico personal de Juan Manuel de Rosas, a quien debía practicarle sondajes uretrales. Durante las largas esperas que debía soportar a su lado para realizarle estas prácticas, solían conversar de asuntos políticos, y allí el médico recibía no pocas bromas respecto a su ideología.

Tras más de una década asistiendo al “restaurador”, en 1851 Ventura Bosch viajó a Francia donde se especializó en reputados centros científicos de París. A su regreso presidió la Comisión Filantrópica y de Higiene, que tenía a su cargo todos los hospitales de la ciudad.

Junto con el Dr. Diego Alcorta, Bosch fue uno de los primeros “alienistas” como se llamaba entonces a los médicos de enfermos mentales y precursores de la psiquiatría, con la experiencia adquirida en Europa. A él se le debe la fundación de las primeras casas llamadas de alienados, el Hospital de Mujeres instalado en la antigua Convalecencia en las afueras de la ciudad en 1854, estableciendo el trabajo como una forma de tratamiento. En 1863 habilitó una casa de salud mental llamada Hospicio San Buenaventura, que mantuvo su nombre hasta 1873, cuando se cambió por Hospicio de las Mercedes.

El proyecto lo había puesto en marcha el propio Bosch en 1853, cuando puso en marcha un programa para crear un gran hospital, tomando el modelo de los hospitales franceses. Poco después consiguió que el gobernador Pastor Obligado le cediera el edificio existente en la Convalecencia para transformarlo en un “asilo de mujeres dementes”. Ya en marzo de 1854, mientras se convocaban arquitectos y paisajistas que plasmarían el futuro nosocomio, fue inaugurado provisoriamente con 66 pacientes y gracias a la gestión de Ventura Bosch, el Hospital Nacional de Alienadas, que recién a fines de siglo, con la construcción de grandes pabellones –hoy centenarios- se transformaría en el Hospital Neuropsiquiátrico “Dr. Braulio A. Moyano”.

Más allá de su obra filantrópica, el Dr. Bosch fue diputado en 1852 y también miembro del Consejo Municipal, que llegó a presidir. Además, cuando estalló la guerra de la Triple Alianza, ofreció sus servicios profesionales y se embarcó a Corrientes, donde instaló un hospital de sangre, además de contribuir con sus conocimientos para el mejor desempeño de la sanidad militar.

Y en lo que respecta a su vida privada, el historiador Roberto Elissalde cuenta que en 1857 “contrajo enlace con Emiliana Jacinta Mármol Zavaleta, matrimonio del que hubo dos hijas: Ana y Alicia Bosch, según encontramos registro en el censo de 1869, además de tres personas de servicio y un cochero en su residencia de la calle Suipacha 32; escenario de encuentros sociales y también con colegas de su tiempo y no pocos discípulos”.

El Dr. Ventura Bosch murió joven, a los 56 años, víctima de la epidemia de fiebre amarilla. Cuando el mal lo abatió se encontraba en su quinta de San Isidro. Elissalde cuenta que “cuando se tuvo conocimiento de que sus restos iban a ser traídos en tren a Buenos Aires, el Consejo de Higiene se negó a autorizar el traslado a la Recoleta. El Jefe de Policía envió un telegrama para que ‘en el caso de no llegar el mismo a su destino antes de la salida del tren que conduce los restos mortales del finado señor Bosch, haga detener dicho tren donde se lo encuentre, y le ordene regresar al punto de partida para que se cumpla lo antes ordenado’”.

Lejos de aquella afrenta, hoy el nombre del Dr. Ventura Bosch figura inscripto junto a los 14 médicos mártires en el monumento que los recuerda en el parque Ameghino, sobre la avenida Caseros. Pero además, la Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires decidió honrarlo en 1873 con la colocación de un busto de bronce que aún se conserva en el frente del viejo Hospicio de las Mercedes, hoy hospital Braulio Moyano, del que fue su fundador y su primer director.

Ricardo Daniel Nicolini

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