En el mes de la Mujer, Camila Benítez cuenta cómo es ser policía en un ambiente dominado por los hombres
Como tantas otras esquinas del barrio, la de Lisandro de la Torre y Patrón –apenas a una cuadra del Santojanni- la vigila una mujer. Con la remera bordó, el pantalón negro y los borceguíes que distinguen a los efectivos de la Policía de la Ciudad, ella es la encargada de la seguridad de los vecinos y los comerciantes, pero también la que se atreve a compartir una charla amena y distendida con ellos, como un miembro más de la comunidad local.
Ella es Camila Benítez, una joven de 28 años que presta servicios en la Comisaría Vecinal 9B, de Liniers, y que, en el Mes de la Mujer, cuenta su experiencia en la Policía en diálogo con Cosas de Barrio.
Dice que desde chica le atrajo el uniforme. “Lo admiraba”, asegura sin medias tintas, y luego explica que tiene familiares en la fuerza. “De ellos fui incorporando la importancia de cuidar al ciudadano, de trabajar para combatir el delito y de ayudar a la gente en todo”, enfatiza, y cuenta que hace seis años que está en la Policía y que “casi siempre” se desempeñó en el recorrido de calles, con tareas de vigilancia.
Aunque trabaja ocho horas diarias, tiene horarios rotativos. “A veces me toca a la mañana, a veces a la tarde y a veces a la noche, pero eso sí, si hay algún procedimiento o algún trabajo a último momento que requiera más horas, me termino yendo más tarde”. En ese sentido, cuenta que “aunque tenemos nuestros francos, que en mi caso es el domingo, a veces nos recargan un poco, pero todo se sobrelleva porque a uno le gusta este trabajo”.
– A pesar de haberlo soñado desde chica ¿Te arrepentiste en algún momento de ser policía?
– No, yo sabía dónde me metía y de qué se trata este trabajo. Sabía del riesgo que esto supone y que me ocuparía muchas horas. Que en las Fiestas, por ejemplo, no iba a poder estar con los míos, pero es mi vocación y estoy orgullosa de llevar este uniforme.
Camila se formó en el Instituto Superior de Seguridad Pública y aún hoy sigue asistiendo, “para completar la Tecnicatura en Seguridad, perfeccionarme y adquirir nuevos conocimientos”, explica. Aunque ya no vive con ellos, su familia está compuesta por su mamá y sus tres hermanas. “Papá falleció hace mucho…”, desliza con cierta nostalgia.
Ese entorno femenino que la envuelve en su grupo familiar, contrasta con el de su ambiente de trabajo, donde –desde siempre- prevalecen los hombres.
– ¿Te costó adaptarte a ese ambiente?
– Por suerte no, tengo muy buenos compañeros y en todos estos años siempre me hicieron sentir cómoda y me tuvieron en cuenta para realizar determinados trabajos. Es cierto que el de la policía suele ser un ambiente muy machista, muy típico de los hombres, pero a mí siempre me respetaron y me trataron muy bien.
Al consultarla sobre si alguna vez padeció algún tipo de acoso, su respuesta es clara: “en mi trabajo nunca, pero en la calle sí. Aún teniendo el uniforme me gritan cosas, no les importa nada”, expresa con indignación, sin abandonar su tono mesurado. Pero además, en su labor ha tenido que toparse con diversos casos de violencia de género. “Siempre me ha tocado intervenir para proteger a la víctima –explica- guiándola en los pasos que hay que seguir para mejorar su situación y en la búsqueda de justicia”.
– ¿Ves un avance en la sociedad respecto al lugar que hoy ocupa la mujer?
– Claro, sin dudas. Y estoy agradecida de ser parte de esta generación que no se queda callada y siempre da un paso adelante. Hubo un cambio muy grande en la inclusión de la mujer en la sociedad, en mi trabajo y en todos, gracias a generaciones anteriores que vienen reclamando y luchando día a día por nuestros derechos.
– ¿Te ves el día de mañana ocupando algún cargo jerárquico en la policía?
– ¿Por qué no? No es fácil por las escasas vacantes en los cupos de ascenso, pero no creo que sea imposible.
A partir de su experiencia en estos años, sostiene que, en términos generales, el barrio no es inseguro, “lo más complicado es la zona de la Estación Liniers”, subraya. Y cuenta que los casos en los que le ha tocado intervenir, no han sido de mayor gravedad. “Lo más complejo fue el operativo por un robo a una casa ante la ausencia de moradores, que logramos desbaratar, y el resto fueron hechos simples. Lo más común es que tenga que pedirles a los conductores que corran sus autos cuando están mal estacionados. Temas más complejos, gracias a Dios, no tuve”, expresa, y luego agrega “en las esquinas más peligrosas hacen la ronda compañeros míos”.
– Como sea, tu trabajo supone un riesgo constante ¿Eso no te genera temor?
– No, porque supe desde siempre a lo que me exponía y porque estoy preparada para intervenir cuando sea necesario. Tal vez al comienzo uno puede sentirse inseguro, pero la vocación de servicio lo puede todo.
“¡Hola Camila!”, interrumpe un hombre que sale de una casa para pasear a su mascota. “Hola Jorge”, responde ella con la sonrisa a flor de labios, y cuenta que para los vecinos linderos a su parada sólo tiene palabras de agradecimiento: “No tengo nada de qué quejarme, al contrario, son amables y serviciales todos. En todos los lugares donde me ha tocado trabajar siempre me he topado con buena gente. Ellos cuentan conmigo y yo con ellos”, asegura la joven de ojos vivaces y hablar pausado, que diariamente le toma el pulso al barrio poniéndole a su labor policial el dulce encanto femenino.
Josefina Biancofiore

Me ha llegado la informaciòn que nuestro querido club Liniers va a remate judicial, no comprendo como los vecinos y las fuerzas vivas del barrio no han movido un pelo para salvarlo. Ya desde hace muchos años que ha dejado de ser “nuestro club”, no hay socios, no hay comisiòn, no hay autoridades. Le he escrito a Rodriguez Larreta y al jefe de la comuna 9 solicitando ayuda y no obtuve respuesta alguna. Quisiera que por medio de este diario, al que tambièn he mandado una nota y tampoco contestaron, se hiciera pùblico el vaciamiento y muerte de nuestro querido Club Liniers.
Actualmente y desde hace años el club se ha convertido en un gimnasio privado a mano de un gerenciador. Ya no se usa la pileta climatizada porque me dicen tienen una enorme deuda con Metrogas, ya no hay ni natación ni aqua gym (que hice allí por más de 20 años). No es la 1era vez que el club tiene deudas enormes, pero en la vez anterior lo salvaron los de la timba. Hoy la amenaza es otra: una denuncia judicial por el ahogamiento de un niño en una colonia de vacaciones y parece que no habría arreglo. Me duele muchísimo que esté pasando esto. Mis padres se conocieron en los famosos bailes de carnavale de las grandes épocas y mis hijos aprendieron a nadar en su hermosa pileta. Me encargué de difundir esta nota nostalgiosa y su comentario en las clases de pilates que ahora estoy haciendo allí. Ojalá podamos salvarlo otra vez!
Actualmente y desde hace años el club se ha convertido en un gimnasio privado a mano de un gerenciador. Ya no se usa la pileta climatizada porque me dicen tienen una enorme deuda con Metrogas, ya no hay ni natación ni aqua gym (que hice allí por más de 20 años). No es la 1era vez que el club tiene deudas enormes, pero en la vez anterior lo salvaron los de la timba. Hoy la amenaza es otra: una denuncia judicial por el ahogamiento de un niño en una colonia de vacaciones y parece que no habría arreglo. Me duele muchísimo que esté pasando esto. Mis padres se conocieron en los famosos bailes de carnavale de las grandes épocas y mis hijos aprendieron a nadar en su hermosa pileta. Me encargué de difundir esta nota nostalgiosa y su comentario en las clases de pilates que ahora estoy haciendo allí. Ojalá podamos salvarlo otra vez!
Buenas tardes Osvaldo y Ana.
creo que están mal informados, por mi lado los invito a ambos o a los que quieran a que pasen por el club y preguntar por Dolz Omar (secretario del mismo) a que puedan evacuar todas sus dudas y vean las consecuencias de estar un año cerrado por pandemia donde la gente dejo de asistir. Con mucho esfuerzo y dedicación hoy en día asisten al club 250 chicos a realizar actividades, 60 jubilados que vienen a pasar la tarde al club, de los cuales la mayoría son socios desde hace muchos años y vecinos del barrio que no opinan lo mismo que ustedes. No quiero entrar en muchos detalles pero me gustaria que asi como me trajo las fotos pase por aca y de una vuelta conmigo para sacarse todas sus dudas. Desde mi humilde opinión si tanto quiere al club creo que esto le hace mas daño. Seria bueno que primero se informe o al menos me pregunte que pasa o deja de pasar. Aca nunca se le cerro la puerta a nadie y la gente que asiste cuando tiene alguna sugerencia o reclamo lo habla y siempre es bienvenido.
Quedan todos invitados.
saludos Omar Dolz