Periódico zonal del Barrio de Liniers para la Comuna 9
July 1, 2022 11:52 pm
Cosas de Barrio

Aunque diezmado por la pandemia, vuelve el carnaval porteño

La primera quincena de febrero tendrá seis corsos y otros seis la segunda. El anfiteatro de Mataderos será la única sede en la Comuna 9

Por un momento, el avance temerario de la tercera ola del Covid-19 hizo tambalear la realización del carnaval porteño. Sin embargo, tras una serie de reuniones, las autoridades del Ministerio de Cultura de la Ciudad acordaron con las agrupaciones murgueras realizar un festejo acotado que se desarrollará en doce corsos ubicados en distintos barrios. Seis de ellos tendrán lugar los fines de semana de la primera quincena de febrero, y los otros seis se montarán en la segunda quincena, para evitar los traslados de las murgas. En el ámbito de la Comuna 9, el corso se realizará en Mataderos, más precisamente en el anfiteatro del Parque Juan B. Alberdi, de Lisandro de la Torre y Directorio, los días 19, 20, 26 y 27 de febrero.

“Con el rebrote de la pandemia y el crecimiento de los contagios la mayoría de las murgas debimos suspender los ensayos, y eso hizo que se pusiera en duda la realización de los corsos”, explica Natalia Ponce, vecina de Liniers e integrante de “Los inevitables de Flores”. “El carnaval porteño había sido confirmado a comienzos de diciembre pasado, cuando el escenario sanitario era bien distinto”, recuerda además la conductora de “Realizando fantasías” (jueves de 20 a 22 por FM 105.1) considerada una de las referentes de la movida murguera.

De esta forma, aunque con un esquema acotado, el sábado 5 de febrero marcará el retorno de los corsos a las calles y espacios públicos porteños, tras la suspensión del año pasado -por primera vez desde la vuelta de la democracia- cuando, ante el sostenimiento de casos de coronavirus, las murgas porteñas resolvieron suspenderlos y realizar presentaciones virtuales a través de plataformas digitales.

Hace apenas unos días, en una reunión mantenida vía Zoom entre la Comisión de Carnaval del Gobierno porteño y diversos referentes de las agrupaciones murgueras, se resolvió que habrá corsos en diversos espacios públicos de la Ciudad (calles, plazas y polideportivos) y que las murgas no deberán limitar la cantidad de integrantes. Allí se resolvió además que funcionarán seis corsos en la primera quincena de febrero y otros seis durante la segunda, a lo largo de ocho noches de carnaval. No obstante, al cierre de esta edición, aún restaba confirmarse la realización de una doble jornada de cierre sobre avenida de Mayo, durante los feriados del lunes 28 de febrero y el martes 1° de marzo.

De esta forma, en la primera quincena de febrero los corsos se ubicarán en el polideportivo Don Pepe (Herrera 799, Barracas), el anfiteatro del parque Chacabuco (Curapaligüe al 1100), plaza Unidad Latinoamericana (El Salvador 4037, Palermo), polideportivo Colegiales (Ramón Freire 120); plaza Ricchieri (Avda. Beiró 4800, Devoto) y plaza Unidad Nacional (Delfín Gallo 5746, Lugano); mientras que la segunda quincena de febrero funcionarán en el boulevard del parque Sarmiento (avenida Balbín entre Arias y Correa, Saavedra), plaza Irlanda (Gaona y Donato Álvarez, Caballito), playón del Club San Lorenzo (Avda. Fernández de la Cruz 2145, Bajo Flores), Murguiondo y Zelarrayán (Lugano), parque Lezama (Paseo Colón y Brasil, La Boca) y Anfiteatro de Mataderos (Lisandro de la Torre y Directorio). De esta forma, a diferencia de años anteriores, serán casi nulos los cortes de tránsito por el festejo de carnaval, ya que la mayoría de los corsos tendrán lugar en plazas, parques o poliderpotivos.

Si bien hoy no existe ninguna norma que prohíba estos eventos masivos al aire libre en la Ciudad, los corsos requieren una logística bastante compleja de desarrollar en el actual contexto de pandemia. “Durante el traslado en micro de los murgas entre los distintos corsos, se hace imposible garantizar la distancia social entre los murgueros. Además el hecho de compartir instrumentos y micrófonos en los escenarios tampoco aporta a evitar los contagios”, plantea Natalia.

En ese marco, algunas murgas han decidido no participar de este carnaval, básicamente por no poder asumir el costo económico que plantea el protocolo sanitario. “Ocurre que el protocolo que exige el Ministerio de Cultura porteño, obliga a contar con más micros y, por lo tanto, más presupuesto”, explica Natalia y agrega que “además este año no habrá una Comisión Evaluadora, que es la que no sólo se encarga de distinguir a las mejores agrupaciones murgueras, sino que las agrupa por categorías y de allí surge el monto del subsidio que reciben”.

De esta forma, murgas como la linierense “Batacazo carnavalero” optó por no participar este año del carnaval porteño y presentarse en los corsos del conurbano. No obstante, entre las murgas locales, quienes sí confirmaron su participación este año son “Los Mocosos de Liniers”, “Bate el parche”, “Fantásticos del ritmo”, “Los Caprichosos de Mataderos”, “El metejón de mi vida” y “Los descarrilados de Parque Avellaneda”.

Como se sabe, en 1997 las murgas porteñas fueron declaradas Patrimonio Cultural de la Ciudad, un reconocimiento más que merecido, ya que desde hace más de 150 años son una marca registrada de la cultura popular porteña.

El primer corso que se realizó en Buenos Aires tuvo lugar en 1869 y estuvo animado por comparsas de negros y blancos tiznados, que relucían con sus disfraces y su ritmo, mientras su canto y su baile al compás del bombo disparaban piernas y brazos al aire. Por entonces, el incipiente carnaval porteño comenzó tomando los ritmos afros del Río de la Plata, para luego convertirse en la típica murga barrial en la que sus integrantes buscan, por medio del humor, la picardía y la ironía, hacer una crítica social en cada una de sus letras.

Ricardo Daniel Nicolini

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