Periódico zonal del Barrio de Liniers para la Comuna 9
April 15, 2021 6:05 am
Cosas de Barrio

Ciclo lectivo 2021, una presencialidad para ser cuidada

Crónica de un retorno anhelado

Por la Lic. Vanesa Aichino (*)

Y finalmente el 17 de febrero pasado regresaron las clases presenciales en el nivel inicial y primario (primer ciclo) en la Ciudad de Buenos Aires. Durante la semana anterior hubo una extensa seguidilla de reuniones virtuales con las familias para explicar el protocolo. Pero llegó el día… Una mezcla de sentimientos y sensaciones nos colmaba: alegría, entusiasmo, excitación, ansiedad, temor, inseguridad, incertidumbre… Pero ya el camino hacia la escuela fue emotivo, cruzarnos y reencontrarnos con los guardapolvos blancos y uniformes escolares cuadra tras cuadra, esquina tras esquina, era un volver a vivir. Sin dudas, se observaba una mayor afluencia de gente en la urbe. Pero algo era significativamente distinto: las bocas estaban tapadas. Ese trozo de tela era el detalle que nos recordaba que estábamos retornando a las aulas en plena pandemia.

En horarios escalonados comenzaron a ingresar los niños y niñas. Presentes como siempre, o quizá más que nunca, las fotos del comienzo del ciclo escolar iban saliendo a la luz, acompañadas de lágrimas de emoción de las familias. Como Directora que ya carga en sus espaldas unos cuantos inicios de ciclos lectivos, este día fue notable, total y notoriamente especial. Volver a ver las caritas o verlas por primera vez -ya que el año pasado fue a través de videoconferencias- disimulando también las lágrimas de emoción, entibiaba el alma. No era la situación ideal ni como uno la deseaba, pero eso no le restó importancia. También fue gratificante el reencuentro en cuerpo presente de todos los integrantes de la comunidad educativa: familiares, docentes, auxiliares, etc, Preparados, dando lo mejor de sí para que todo saliera tal cual fue planificado. El año lectivo se había puesto en marcha. Cabe una aclaración, algunas instituciones educativas, por cuestiones edilicias y protocolares, recién estuvieron en condiciones de empezar sus actividades una semana más tarde.

¿Cómo se organizaron las escuelas? Ninguna frase hecha cabe mejor para referirse a este momento: “Cada escuela es un mundo”. Las aulas con alcohol en gel y líquido, los baños con toallitas descartables para las manos y jabón líquido. Demarcaciones en el piso indicando el sentido de orientación y la distancia social preventiva. En base al protocolo se fueron determinando los horarios escalonados de ingreso y egreso como así también los descansos (recreos) y los días y la carga horaria de cada jornada para el dictado de las clases presenciales. Las aulas que no poseen ventilación al exterior no pueden ser utilizadas, excepto si cuentan con filtros purificadores de aire, denominados HEPA, que el Gobierno de la Ciudad comenzó, de a poco, a instalar. Las escuelas primarias de jornada completa se convirtieron en simples, debido a que cada grado tuvo que ser partido a la mitad por el metraje de los espacios, y distribuir al alumnado entre el turno mañana y tarde; las escuelas de jornada simple también dividieron los grupos y los repartieron intercalando los días de clases presenciales. Misión sumamente compleja fue ubicar a los hermanos y hermanas en el mismo turno. Aún así, el tema de los horarios es muy complicado para la organización familiar, debido al escalonamiento y a que en muchos hogares conviven estudiantes de diferentes niveles educativos. Otro aspecto que se tuvo en cuenta para la organización de horarios fue el domicilio de cada docente: quienes viven más lejos ingresan en el último horario debido a las dificultades en el transporte público.

No tardaron en llegar los pedidos de las familias para cambiarse de turno, argumentando diversos motivos (laborales, de organización familiar, para estar junto a los amigos y amigas, primos, etc.). Todos válidos pero imposibles de satisfacer en su totalidad ¿Cómo decidir cuál es más relevante que otro? ¿Cómo los jerarquizamos? Si se habilitara un cambio, lo justo sería dar lugar a todos. El esfuerzo de las familias es invaluable. Tío/as, hermano/as, vecino/as, remiseros, abuelo/as, etc. trayendo y retirando a los estudiantes.

¿Cómo se vive esta vuelta a la presencialidad al interior de las escuelas? Una labor comprometida de los auxiliares, atentos al protocolo y a la correcta desinfección y limpieza del mobiliario, de los baños cada vez que ingresa algún estudiante, en definitiva, de todo el edificio escolar. A eso se suma su colaboración en la admisión al establecimiento con los termómetros y los tótems de alcohol en gel. Un importante aporte del personal de Senderos Escolares, evitando aglomeraciones en las veredas de la escuela a la entrada y la salida. Para los docentes son jornadas arduas, con muy poco tiempo para realizar tareas administrativas, planificar con el otro, pensar proyectos interdisciplinarios e intercambiar experiencias. Más la preparación no sólo de las clases presenciales, sino también las virtuales y, además, para los estudiantes que están exceptuados de concurrir presencialmente. Por todo eso, el tiempo no es suficiente.

Todo debe estar sincronizado, cada clase, cada descanso. Nada debe quedar librado al azar, de allí la importancia de la supervisión de los maestros, los auxiliares y el equipo de conducción, haciendo siempre hincapié en el protocolo. Aún así, lamentablemente varias burbujas debieron cerrarse por caso sospechoso de Covid o positivo en docentes y alumnos y alumnas. Una presencialidad muy esperada que requiere ser cuidada. La responsabilidad es de todos y cada uno de los integrantes de la comunidad educativa.

(*) Aichino es licenciada en Educación y directora de la Escuela 4 D.E. 20 “Félix de Olazábal”, de Lisandro de la Torre y Ramón Falcón.

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