Así lo expresan los resultados de la última encuesta digital de Cosas de Barrio
De acuerdo con la opinión de la gente que durante el último mes participó de la encuesta digital que Cosas de Barrio realizó en su sitio de Internet (www.cosasdebarrioweb.com.ar), el 60 por ciento de los votantes aseguró que cuida y respeta el espacio público; otro 24%, no obstante, expresó que lo hace sólo “a veces”; mientras que el 16% restante reconoció, directamente, que no lo hace (ver gráfico).
En esta nueva edición de la encuesta digital realizada vía Internet por este medio, participaron un total de 1.770 vecinos.
A diferencia de otras encuestas que suele plantear este medio, en esta oportunidad la propuesta invitaba al vecino a realizar una mirada introspectiva para evaluar su comportamiento real como ciudadano, allí donde lo privado se transforma en público. Allí donde las responsabilidades no son, ni de los funcionarios, ni de las empresas concesionarias de los servicios, ni de los otros vecinos, sino pura y exclusivamente de uno mismo. Y con esa condición como parámetro, un 40% de los participantes reconoció que su conducta en el espacio público dista bastante de ser la ideal.
Basta con salir a cualquier calle de la Ciudad, para comprobar que ese porcentaje se ajusta a la perfección con lo que la realidad muestra sin filtros ante los ojos de propios y extraños. La lista de irregularidades que se repiten día a día es tan amplia como variada: desde el caminante desaprensivo que arroja sin pruritos al piso el envoltorio del alfajor (aunque tenga un cesto a pocos pasos) hasta el que estaciona su automóvil obstruyendo una rampa o un garaje, sin siquiera ponerse colorado. Y en el medio, la gama de atropellos al prójimo es de lo más vasta, porque allí se mezclan episodios de vandalismo, en los que, con sólo objetivo de destruir, se dañan estatuas, contenedores de basura, alumbrado y mobiliario público, con el simple “olvido” de quienes tienen mascotas a su cargo y dejan a la buena de Dios las deposiciones de los simpáticos perritos.
Aunque frías, las cifras son en ocasiones un parámetro válido para medir las consecuencias que generan la falta de respeto al espacio público. Según el Ministerio de Ambiente y Espacio Público porteño, el 70% de los monumentos y estatuas que se lucen en parques, plazas, calles y avenidas de la Ciudad, sufren o sufrieron algún tipo de daño. Los graffitis son una de las modalidades más comunes de vandalismo, pero también se incluye la rotura o la sustracción de obras de arte y monumentos. La Ciudad de Buenos Aires gasta 15 millones de pesos mensuales para reparar monumentos y refugios de colectivos que fueron vandalizados.
Por otra parte, la obstrucción de rampas es la tercera causa de denuncias de aquellos vecinos que envían fotomultas al Gobierno porteño, con imágenes captadas con su celular: en el primer trimestre del año hubo cerca de 2.800 infracciones elaboradas por este método. Pero pese a que la mayoría de la gente se muestra a favor de endurecer este castigo, lo paradójico es que se trata de una infracción muy común. En los primeros cuatro meses del año se hicieron 15 mil multas, y el año pasado 47 mil.
Y en lo que respecta a la responsabilidad que supone el hecho de adoptar o tener a cargo una mascota, las cifras también son elocuentes: en el ámbito porteño hay más de 420 mil perros, según el Instituto de Zoonosis Luis Pasteur, y el problema de la falta de una conducta apropiada para -bolsita mediante- levantar la caca de los canes, afecta a toda la Ciudad, donde los perros dejan más de 70 toneladas de excremento por día. Se sabe, es más simple y natural mirar la paja en el ojo ajeno que en el propio. Pero revertir esta tendencia es una responsabilidad enteramente nuestra que redundará -sin dudas- en el beneficio comunitario.
Tal vez esta simple e ingenua encuesta, sea la punta de lanza para empezar a generar un cambio oportuno y largamente esperado.
