Periódico zonal del Barrio de Liniers para la Comuna 9
April 24, 2024 9:44 pm
Cosas de Barrio

¿El soterramiento del Sarmiento? Bien, gracias

Con la obra frenada desde hace más de cuatro años, el Estado anuncia obras en las vías linderas a la Estación Liniers

Desde comienzos de marzo un enorme cartel del Ministerio de Transporte se erige junto a la barrera de Barragán. “Mejoras en las vías del tren Sarmiento”, se anuncia en letras de molde, y más abajo agrega “renovación y automatización de aparatos de vías Villa Luro-Liniers”. Según pudo averiguar Cosas de Barrio, la obra tiene por objeto la renovación, automatización, retiro e instalación de aparatos de vías, el mejoramiento de las vías principales y la readecuación del tercer riel -donde circula la energía eléctrica- de todas las ramificaciones o cruces de vías, en el sector comprendido entre los Talleres Ferroviarios y la Estación Liniers. Las condiciones de la licitación adjudicada a la UTE Ferromel-Herso, establecen que “los trabajos a ejecutar no podrán interrumpir el servicio actual de pasajeros”.

Como sea, la puesta en marcha de esta obra no hace más que apagar la última luz de esperanza respecto a una eventual reactivación de la obra de soterramiento del tren Sarmiento, que desde enero de 2019 no avanzó ni un centímetro y se encuentra frenada y sin información oficial desde hace más de cuatro años. Pero, además, en pleno año electoral tampoco aparece como opción la posibilidad que antes de la pandemia se había planteado desde el Gobierno de la Ciudad. “En el largo plazo dejamos planificadas muchas grandes obras, como el viaducto del Ferrocarril Sarmiento, entre Liniers y Caballito”, soslayó como al pasar el jefe de Gobierno porteño -y precandidato a presidente- Horacio Rodríguez Larreta, en su último discurso de apertura de las sesiones legislativas, el pasado 1° de marzo.

Como se sabe, en las últimas dos décadas el proyecto de soterramiento del Sarmiento tuvo marchas y contramarchas, pero siempre contó con anuncios grandilocuentes que terminaron cayendo en saco roto. El primero en mencionarlo fue Aníbal Ibarra, cuando en 2001 era jefe de Gobierno porteño. El proyecto era soterrar las vías y generar espacios públicos de esparcimiento en la superficie, para darle forma al “Corredor Verde del Oeste”. La idea volvió a sonar en 2006, pero recién en 2012 durante la segunda presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, se aseguró que se contaba con un financiamiento de 3 mil millones de dólares a través del banco brasileño BNDES.

Argentina compró la tuneladora necesaria para abrirle camino subterráneo al tendido férreo. La máquina alemana llegó en 2011 y comenzó a cavar a mediados de 2012, poco después de la tragedia de Once. El objetivo era que ocho estaciones (Caballito, Flores, Floresta, Villa Luro, Liniers, Ciudadela, Ramos Mejía y Haedo) quedaran bajo tierra. Desde Haedo hasta Castelar se construirían vías en trinchera, y luego otro túnel menos profundo. Soterrar el Sarmiento implicaba reducir la frecuencia de los trenes y, fundamentalmente, eliminar 49 pasos a nivel atravesados por miles de vehículos diariamente, con la cruda estadística de accidentes fatales que supone.

Con el escándalo de corrupción de la empresa brasileña Odebrecht, el crédito del BNDES se suspendió y con él, la llegada de los 3 mil millones de dólares prometidos. Aun así, con partidas del Ministerio de Economía la máquina empezó su camino: la primera etapa la llevaría de Haedo a Villa Luro. Pero la parada en Villa Luro sería más larga que lo previsto. Allí se construyó un obrador para hacer salir la tuneladora y reacondicionarla, pero la parada se extendió indefinidamente. De los 13,5 kilómetros de túnel que abarcaba ese primer tramo ,solo se hizo poco más de la mitad: 7 kilómetros y medio.

A fines de enero de 2019, la obra ya estaba frenada y con más de cien trabajadores suspendidos. Hoy sólo quedan quince operarios para realizar tareas de mantenimiento.

Cuando se dio a conocer la noticia, el entonces titular del Ministerio de Transporte, Guillermo Dietrich, sostuvo que se trataba de una “interrupción por mantenimiento”, mientras que el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, empezó a alentar la conveniencia de un viaducto que continuara el soterramiento. Lo cierto es que hoy nadie sabe cuándo podría reactivarse la obra, ni siquiera si alguna vez se reactivará. Eso sí, los obradores siguen obstaculizando carriles de la avenida Rivadavia, como en Liniers (en Rivadavia entre José León Suárez y General Paz), Floresta o Ciudadela.

Desde siempre –como en el resto de los barrios atravesados por el Sarmiento- las vías parten a Liniers en dos, por eso el soterramiento era la esperanza para terminar con ese karma. Un karma con el que, a la luz de los hechos, habrá que seguir conviviendo.

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