Periódico zonal del Barrio de Liniers para la Comuna 9
December 2, 2022 9:50 am
Cosas de Barrio

Cien años haciendo de la educación un ámbito de pertenencia y compromiso comunitario

La Escuela N° 22 “Provincia de Santa Cruz” celebra su centenario en el casco histórico de Liniers

Los primeros metros de Cuzco, allí donde las vías parten en dos a Liniers, suelen ser un hervidero. Y en esa marea humana, muchos de los que pasan por la vereda de ese edificio centenario, no dudan en persignarse. “La estructura de la fachada es muy parecida a la de San Cayetano, que está pegado a nosotros, entonces la gente se piensa que formamos parte del santuario”, cuenta con una sonrisa Silvia Modarelli, directora de la Escuela 22 D.E. 18 “Provincia de Santa Cruz”, que se prepara para celebrar su primer siglo de vida. Junto a ella, la vice, Marisa Incarnato; y la secretaria, Gabriela Tanco, dan fe y asienten con la cabeza.

Y ese vínculo con la casa del santo del pan y del trabajo, que cada 7 de agosto convoca a cientos de miles de fieles, no es casual. “Sabemos que este edificio era originalmente un convento de monjas de clausura, de ahí que las aulas de la escuela sean tan pequeñas (no entran más de quince alumnos) porque estaban pensadas como los claustros de las hermanas. De hecho, la biblioteca, era una especie de altillo”, explica la directora, que está a cargo de la Escuela de Cuzco 116 desde hace algunos meses, en reemplazo de Carlos Lucilli, el director anterior que se jubiló en julio pasado.

En sus orígenes, el edificio llegaba casi hasta el Cementerio Israelita de Ciudadela, pero en los años 40’, con la construcción de la avenida General Paz, se redujo a su disposición actual, que aún conserva en su totalidad el diseño original. “Cuando en 1941 se abre la avenida General Paz, las Hermanas del Divino Salvador se pasan a Capital, vuelven a hacer una escuela -hoy Instituto San Cayetano, en Cuzco 176- le dan forma a la iglesia de San Cayetano, que hasta entonces era una pequeña capilla, y a una casa de retiro, que generalmente usaban las autoridades eclesiásticas en época veraniega. Esa casa hoy es la escuela. Podría decirse que cuando Liniers se convirtió en un barrio populoso y creció la trama urbana, le dieron otro destino a ese edificio”, explica la profesora Nelly Pareja, titular de la Junta de Estudios Históricos de Liniers.

Según la historiadora, la Escuela 22 comenzó a funcionar en el barrio de Palermo y tiempo después la trasladaron a Liniers, sin embargo, en los registros del Ministerio de Educación no aparece un documento que precise la fecha exacta. “La falta de conservación de archivos es tremenda”, se lamenta Pareja, y cuenta que hace algún tiempo, cuando el Padre Gerardo Castellanos oficiaba como párroco de San Cayetano, buscaron documentación histórica de la parroquia y comprobaron que “habían tirado todo, sólo se salvaron los libros oficiales eclesiásticos”.

La actual directora, va en línea con la mirada de la historiadora. “Mucho no tenemos -confiesa Modarelli-. No logramos encontrar ningún acta fundacional del Consejo Nacional de Educación. Pero como elemento determinante tenemos la piedra del altar mayor de San Cayetano, que está fechada el 16 de agosto de 1922”.

Lo que sí demuestran algunos registros, son los nombres que pasaron por la histórica escuela de Liniers. “Estela Raval, que vivía en Ciudadela, fue alumna de acá”, dice con orgullo la secretaria.

El trío dinámico. La directora Silvia Modarelli, flanqueada por la vice Marisa Incarnato (izquierda) y la secretaria Gabriela Tanco (derecha), posan para Cosas de Barrio en la puerta del establecimiento ubicado en Cuzco 116.

Educar para el futuro

Hoy la Escuela 22 tiene una población de 220 alumnos -entre los de Nivel Inicial en Sala de 5 y los de Primaria- que asisten al establecimiento en jornada completa. A ellos se le suma además un centenar de adultos que concurre en horario nocturno para cursar la Primaria o bien para asistir a los cursos de capacitación con salida laboral, tales como Inglés, Computación, Cocina, Electricidad y Cosmetología, entre otros.

En su gran mayoría, los alumnos son vecinos de Liniers o viven en barrios periféricos, como Ciudadela o Lomas del Mirador. “Son familias muy humildes y trabajadoras que nos acompañan y se comprometen con la escuela y con la educación de sus hijos. Es gente que cree en la escuela pública como un lugar de superación, crecimiento y mejora social. Tal vez por eso se da mucho esto de la trayectoria familiar, hay muchos padres que cursaron acá y que ahora mandan a sus hijos”, subraya la directora.

Para la vicedirectora, que además es vecina de Liniers, “encontrar padres que se alegren con el progreso de sus hijos es esperanzador”. Y en ese sentido, cuenta que “para ellos somos una especie de consejeros que los orientamos en un montón de cosas, ya sea en materia de trámites, de vacunación o de salud, y eso nos hace sentirnos útiles para la comunidad. Por eso la escuela no es sólo un lugar para estudiar y aprender, sino un ámbito de pertenencia, intercambio y compromiso que nos permite recuperar los lazos comunitarios”, recalca con orgullo.

De allí entonces, que no sea simple conseguir vacantes. “Por más que seamos la Escuela 22, en el Distrito Escolar nos conocen como ‘la San Cayetano’, porque estamos pegados al Santuario, y el edificio pertenece a la curia. La gente, cuando pide inscribirse acá, pide por ‘la San Cayetano’”, cuenta Modarelli. Y es que el nombre que la identifica y que rinde homenaje a la Provincia de Santa Cruz, recién llegaría en la década del 60’. “En un tiempo se determinó que las escuelas públicas llevaran nombres de países y de provincias”, sostiene Modarelli, y la Prof. Pareja recuerda que “la provincia de Santa Cruz se creó en 1955 y recién comenzó a funcionar como tal en 1958. Pero en la ciudad hubo escuelas sin nombre hasta bien entrada la década del 70”.

Mientras revisaba el archivo en busca de algún antecedente histórico, el personal directivo ubicó algunos objetos que estrechan el vínculo entre la escuela y la provincia patagónica.

“Días pasados -recuerda la directora- encontramos una bandera de ceremonia de Santa Cruz, donada en el 2003 por un grupo de jubilados oriundos de la provincia, que residían en Capital. Y también una bandeja de plata, donada en los años 90’ por la gobernación de Santa Cruz”.

Celebrar y potenciar

La fiesta central por el centenario de la escuela tendrá lugar el jueves 29 de septiembre. “Va a venir gente de todos lados: exalumnos, exdocentes, funcionarios del Gobierno de la Ciudad, del Ministerio de Educación, legisladores. Los que todavía no nos confirmaron son los funcionarios de la provincia de Santa Cruz, pero suponemos que alguna comitiva vendrá, porque esta es la única escuela en la Ciudad de Buenos Aires que lleva el nombre de la provincia”, explica la directora, y es consciente de que el edificio es muy chico para recibir a tanta gente. “En algún momento manejamos la posibilidad de cortar Cuzco y poner el escenario en la vereda, pero no queremos molestar la circulación de los vecinos. La casa es chica, pero el corazón es grande”, asegura.

Para ese día está confirmada la presencia de la orquesta infanto juvenil de la Ciudad de Buenos Aires, y casi en paralelo, la Legislatura porteña va a distinguir a la escuela con una mención especial. “Además -anticipa Gabriela, la secretaria, que es vecina de Mataderos- para octubre o noviembre queremos organizar otros festejos, incluyendo a cada una de las regiones de las que provienen varios integrantes de la comunidad escolar actual, de manera de destacar la cultura de países como Bolivia, Perú o Paraguay, a través de sus bailes y platos típicos”.

La 22 es una de las dos escuelas del Distrito Escolar 18 -cuya sede se encuentra en Floresta- que se ubica en la Comuna 9. La otra es la 20 “Sánchez de Loria”, que funciona en Barragán 366.

“Acompañar la educación de las generaciones futuras nos llena de orgullo y compromiso. Y si el prestigio de una escuela centenaria está de por medio, el desafío es aún mayor, por eso nos complace ser parte de este acontecimiento”, concluye Modarelli desde el despacho de Dirección. Del otro lado de la puerta, comienza a desplegarse la algarabía festiva de los alumnos que acaban de salir al recreo. Entonces el singular edificio, que es parte de la historia viva del barrio de Liniers, vuelve a latir con el torrente alegre de guardapolvos blancos. Como el primer día.

Ricardo Daniel Nicolini

Obras de mantenimiento edilicio que se demoran

El edificio de la Escuela 22 tiene dos plantas y un siglo sobre sus espaldas, espaldas desgastadas por el paso del tiempo, que deja huellas en techos y paredes. “Lucilli estuvo peleando para que se realice una obra grande en los techos de primer grado, que están en muy mal estado”, explica la actual directora, y agrega que aún no tienen noticias de una eventual puesta en marcha. Pero eso no es todo, también hay problemas en los baños, que todavía conservan las cañerías originales y se tapan, porque no estaban pensados para el uso de una escuela.
“La verdad es que venimos bastante atrasados con el mantenimiento del edificio”, remarca apesadumbrada Modarelli, y luego agrega “hace falta impermeabilizar techos. Hay muchas aulas con manchas de humedad, que las maestras tapan poniendo láminas y cartulinas para darle forma a ese ambiente alfabetizador que tanto se enfatiza en los discursos pero que en la práctica dista mucho de concretarse”.
En principio, resultó importante el apoyo de los juntistas de la Comuna 9, que acompañaron el reclamo de los directivos para lograr la renovación de parte del mobiliario escolar. “Ahora aguardamos que nos cambien las mesas del comedor, que fueron donadas por la provincia de Santa Cruz hace varios años. Son de roble y hermosas, pero que nunca tuvieron un mantenimiento y están muy deterioradas”, subraya la directora, y concede que ”con el tema del aniversario algunas cosas se hicieron, pintaron el patio y la biblioteca, pero todavía no sabemos cuándo se van a solucionar los problemas de cañerías y de humedad, que son los que más nos preocupan”.

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