Periódico zonal del Barrio de Liniers para la Comuna 9
September 30, 2022 7:15 am
Cosas de Barrio

El misterio del emblema de Mataderos podría arribar a un final feliz

 Aunque aún se desconoce su paradero, se presentó un proyecto para que sea emplazado nuevamente en el corazón del barrio

Desde el 14 de abril de 1993, cuando en el marco de una pomposa ceremonia se lo descubrió en la tradicional esquina de Juan B. Alberdi y Murguiondo, el emblema de Mataderos pasó a convertirse en un faro de pertenencia, en un símbolo de la esencia barrial. Sin embargo, 25 años más tarde, a fines de noviembre de 2018, tanto el emblema como el poste que lo sostenía desaparecieron imprevistamente, como si se los hubiese tragado la tierra. Desde entonces, nadie sabe dónde está y su paradero constituye un verdadero enigma para propios y extraños.

Tres años y medio después de aquel insólito episodio la incertidumbre sigue siendo absoluta y, lo que es peor, ningún funcionario porteño se ocupó de esclarecer el tema para lograr recuperar el emblema original o, en su defecto, emplazar otro en su reemplazo. “Desde que el escudo desapreció nadie de la Comuna 9 ni del Ministerio de Espacio Público se comunicó con nosotros. La única que se preocupó en su momento fue la entonces comunera María De la Cruz Báez, quien radicó una denuncia en la Comisaría 9A”, cuenta Sebastián Ricco, el mayor de los tres hijos del destacado artista plástico local Norberto Ricco, autor del emblema de Mataderos, fallecido el 29 de junio de 2018, apenas unos meses antes de que el escudo se esfumara como por arte de magia.

Cuando Sebastián y su familia notaron la ausencia del emblema, creyeron que se trataba de una posible restauración, que de hecho estaba planificada. Pero al pasar el tiempo y no tener novedades, consultaron a la entonces presidenta de Junta Comunal 9, Analía Palacios, quien les informó que el Gobierno porteño no había tenido ninguna injerencia en el tema y que desconocía quién había retirado el emblema. “Es todo muy raro, no puede ser que nadie sepa nada…”, viene repitiendo Sebastián desde que el escudo y el mástil que lo sostenía desaparecieran en una de las esquinas más transitadas de Mataderos. “Nuestra sensación es que fue retirado por una cuadrilla del Gobierno de la Ciudad. Creemos que desconocían lo que estaban sacando y lo que significaba para el barrio. Respecto a las cámaras no encontramos explicación, ya que misteriosamente ninguna pudo captar nada. Insisto, es muy raro todo…”.

Tras la denuncia policial, la investigación recayó en la Fiscalía N° 2, a cargo de la Dra. Vismara, cuyos funcionarios aún no lograron determinar las causas de la misteriosa desaparición. “Si se llevaron un emblema de la esquina más transitada de Mataderos y no se sabe nada, un día se van a llevar el monumento al Resero y nos vamos a preguntar lo mismo”, especula Sebastián quien, lejos de darse por vencido, sigue intentando recuperar el símbolo del barrio de Mataderos.

Con esa intención, días pasados se reunió junto a su madre Zulema -esposa de Norberto- con el legislador Juan Pablo Modarelli y la juntista local Lorena Crespo. “Es increíble que este tema siga sin resolverse. Quienes nos orgullecemos de nuestra identidad barrial queremos que el emblema se recupere en forma inmediata. Por eso vamos a presentar un Proyecto de Ley en Legislatura para que el Gobierno porteño repare este atropello al arte, la cultura y la identidad de Mataderos, reponga el escudo retirado de forma arbitraria y que vuelva a estar en el corazón del barrio”, enfatizó el diputado del Frente de Todos.

Con este nuevo impulso, la familia Ricco apuesta a que el emblema de Mataderos sea emplazado nuevamente antes de fin de año.  “Todo depende de cómo avance el proyecto en la Legislatura”, aclara Sebastián y anticipa que “junto a mis hermanos, Patricio y Facundo, vamos a proponer ser nosotros quienes llevemos a cabo parte de la elaboración del emblema, respecto a los trabajos de herrería, diseño y colores, de manera que el nuevo escudo sea una réplica exacta del original que pergeñó mi Viejo”. 

Según trascendió, en principio el emblema sería reinstalado en su sitio original, es decir la esquina sudeste de Murguiondo y Juan Bautista Alberdi, donde fuera emplazado oficialmente en 1993. No obstante, no se descarta que se ubiquen réplicas en otros puntos neurálgicos del barrio. “Porque se trata de un patrimonio identitario que los vecinos adoptaron y reconocen perfectamente”, explica Sebastián. Y sobre su reciente encuentro con Modarelli y Crespo, sostiene “en nombre de mi familia quiero agradecer a Lorena Crespo y a Juan Moradelli por escucharnos, después de tanto silencio oficial, en nuestro reclamo para la restitución del emblema. La reunión fue positiva y estamos muy conformes, porque el proyecto de ley pide por un lado la inmediata restitución del escudo, y por otro que seamos los familiares quienes llevemos la tarea de elaborar el emblema, respetando el diseño original”.

– ¿Qué recuerdos tenés de tu Viejo? ¿Cómo lo definirías?

– De mi viejo tengo el recuerdo de alguien que tenía en sus manos la capacidad de crear, de darle vida a emociones y sensaciones que luego se plasmaban en un papel o en un lienzo. Era una persona con un talento enorme para el dibujo. Tengo su imagen hablando con alguien o en una llamada telefónica, mientras con su mano bocetaba una figura. Amaba a Mataderos y amaba vestirlo desde el arte. Mi Viejo era un tipo de una humildad enorme que lamentablemente no pudo vivir de su verdadera pasión. Solía repetir una frase que lo pintaba de cuerpo entero: “vendo leche para comer, pinto y dibujo para vivir”.

Ricardo Daniel Nicolini

Norberto Ricco, un artista todo terreno


Norberto Ricco había nacido en Villa Luro y a los 4 años se mudó con su familia a Mataderos. Desde ese momento su sentimiento de pertenencia con el barrio fue tan fuerte, que creció, vivió y murió en su patria chica. Pero sus vínculos con Mataderos también pasaron por el arte.
En los 80′, junto a otros artistas plásticos locales, fundó ADAM (Amigos Del Arte de Mataderos) y poco después se transformó en miembro fundador de la Feria Artesanal de Mataderos. Además, pintó murales, como los del paredón que rodea al anfiteatro del Parque Alberdi, los del centro de salud que funciona en la Plaza Salaberry, o en la vieja Comisaría 42ª. Pero su obra distintiva fue la creación del emblema oficial del barrio de Mataderos.
La pasión de Norberto por el arte comenzó en la escuela primaria, donde se destacaba por su habilidad para el dibujo. Pasada la adolescencia empezó a estudiar en los talleres de los maestros Geno Diaz y Demetrio Urruchúa, y más tarde completó su formación con el maestro Bernardo Di Vruno. En 1968 realizó su primera muestra en el XXIV salón de Arte Luján. De allí en más participó de cuánto salón nacional, convocatoria o muestra colectiva e individual se le presentara, en diversos lugares del país, obteniendo importantes premios y menciones.
Norberto fue también socio-fundador del primer mercado de artes plásticas de San Telmo, y con el grupo ADAM, expuso en múltiples salones de Mataderos, Liniers y Lugano. Entre las muestras más recordadas está el homenaje a los maestros Alberto Breccia y Ricardo Carpani, organizado junto a la Multisectorial Liniers-Mataderos en el Ateneo San Vicente de Paul.
Pero, sin dudas, su obra distintiva fue la elaboración del emblema de Mataderos.
“En 1989, año del centenario de Mataderos -recuerda Sebastián- mi papá diseñó un emblema que nunca hizo oficial ni dio a conocer, pero para él, ese escudo y sus cuatro celdas simbolizaban lo que es Mataderos. Algunos años después, en 1993, cuando la Municipalidad de Buenos Aires lanzó el concurso para que cada barrio tuviera su emblema, mi Viejo reflotó ese diseño haciéndole algunas modificaciones para darle vida al definitivo escudo de Mataderos”.
El historiador de Mataderos, Ofelio Vecchio, recuerda en su libro “Recorriendo Mataderos”, que el estilo del emblema utilizado por Ricco es un “suater”, al disponer de cuatro carteles paralelos. En el módulo superior izquierdo se observa el edificio central del Mercado Nacional de Hacienda, en el superior derecho está la síntesis de la industria que caracterizó al barrio, en el inferior izquierdo se representa la vida artística y cultural, mientras que en el inferior derecho se ubica el perfil del resero sobre el caballo pasuco.

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