Periódico zonal del Barrio de Liniers para la Comuna 9
November 28, 2022 7:11 pm
Cosas de Barrio

Vivir y morir por los humildes

Como cada año, este miércoles 11 de mayo tendrá lugar la tradicional jornada homenaje en recuerdo de la figura del Padre Carlos Mugica, al cumplirse el 48º aniversario de su asesinato a manos de la Triple A. La cita será a las 18:30 en la plaza Salaberry –donde funcionara el hospital en el que perdió la vida- y desde allí partirá luego una marcha de antorchas hasta la iglesia San Francisco Solano, en la que Mugica brindó su última misa.

El 11 de mayo de 1974 el frío se había apoderado de la ciudad. A las 20.15, cuando el Padre Carlos Múgica se retiraba de la iglesia San Francisco Solano, ubicada en Zelada 4771, el termómetro apenas rozaba los 8 grados. Hacía unos minutos había terminado de celebrar misa y se disponía a subir a su Renault 4 azul, que lo esperaba estacionado en la puerta de la iglesia. No alcanzó a dar un par de pasos en la vereda cuando fue baleado a quemarropa por el ex subcomisario Rodolfo Eduardo Almirón, jefe de la lopezreguista Triple A. Sangrante y malherido, fue trasladado de urgencia a la guardia del viejo hospital Salaberry, de Alberdi y Pilar, donde murió a las pocas horas.

A 48 años de su asesinato, este miércoles 11 de mayo vecinos y organizaciones sociales y políticas de la Comuna 9 llevarán a cabo la habitual jornada de homenaje anual a la figura de quien fuera conocido como el “cura de los humildes”. Con su espíritu militante y su voluntad de reivindicación de los sectores más postergados, Mugica intentó por aquellos años marcar el camino hacia una Argentina justa, libre y soberana.

Desde el retorno de la democracia, la figura de Mugica se convirtió en un emblema para diversas agrupaciones sociales de la zona, pero hace quince años, esa necesidad de mantener vigente su legado, se cristalizó en la denominada “Comisión de Homenaje Permanente por el Padre Carlos Mugica”, que nuclea a diversas entidades culturales, religiosas y políticas locales.

En esta oportunidad, la jornada tendrá lugar el miércoles 11 de mayo –la fecha exacta en la que se cumplirán 48 años del asesinato de Mugica- en la plaza Salaberry, de Juan B. Alberdi y Pilar, predio donde por entonces se ubicara el histórico hospital de Mataderos. Allí, como cada año, en torno a la placa que recuerda a Mugica, la Comisión estará convocando a todos los vecinos, para homenajear una vez más la figura del sacerdote que fuera un emblema de la Villa 31 de Retiro. El acto se iniciará a las 18:30 con la proyección en pantalla gigante de cortos documentales que recrean la vida de Mugica, y posteriormente brindarán su testimonio compañeros, amigos y vecinos, que compartieron la labor pastoral con el recordado Padre Carlos.

Posteriormente, minutos antes de las 20 partirá la tradicional marcha de antorchas, que unirá las veinte cuadras que separan la plaza Salaberry de la parroquia San Francisco Solano, de Zelada y Homero. Allí, desde las 20:30, se celebrará la santa misa oficiada por los Curas Villeros en Opción por los Pobres.

“El ejemplo de vida y militancia del querido Padre Mugica nos invita a luchar hoy más que nunca por la justicia social y la liberación de nuestro pueblo”, expresó la juntista local Lorena Crespo, integrante de la Comisión de Homenaje y secretaria adjunta del PJ en la Comuna 9.

Otro de los representantes de la Comisión es Alberto Espiño, militante de Confluencia Comunal y conductor del ciclo radial “Comunas un desafío”, que se emite los sábado a las 14 por AM 690. Al respecto, sostuvo “el Padre Carlos Mugica es, sin dudas, uno de los íconos más emblemáticos de toda una generación que luchó y militó de diversas maneras en momentos muy duros de la Argentina, por la recuperación democrática, en contra de la proscripción del peronismo y buscando la justicia social. Mugica encarna como pocos, el compromiso del trabajo social, religioso y político de jóvenes que vivieron una época en Latinoamérica, marcada por la revolución cubana y por la conformación de sectores políticos, que buscaban profundizar fuertemente esos cambios sociales y políticos”.

Una vida, una lucha

Carlos Francisco Sergio Mugica Echagüe nació en Buenos Aires el 7 de octubre de 1930 en el seno de una familia de clase alta y numerosa. Egresado del Colegio Nacional Buenos Aires y a poco de iniciar la carrera de Derecho en la UBA, el joven Carlos Mugica viajó a Europa con amigos y sacerdotes y fue allí cuando comenzó a madurar su vocación religiosa, que definiría a los 21 años. Desde entonces se sintió atraído por el Movimiento de Sacerdotes por el Tercer Mundo, por el accionar del Che Guevara, por Camilo Torres, por Mao Tse Tung y por el peronismo de izquierda (Montoneros). Ya conocía de este movimiento a Gustavo Ramus, Fernando Abal Medina y Mario Firmenich, con quienes había participado en 1966 de una misión rural en Santa Fe.

Pero a comienzos de la década del 70, al mantener profundas diferencias con las acciones violentas de la guerilla armada, se distanció de ellos y expresó públicamente “como dice la Biblia, hay que dejar las armas para empuñar los arados”. Sin embargo, esta relación le sirvió para tomar el camino de la lucha y el compromiso social con los sectores más humildes de la sociedad. Habiendo conocido personalmente por esos tiempos a Juan Domingo Perón durante su exilio en España, a su regreso decidió colaborar y luego militar en el “equipo intervillas”, ejerciendo su vocación religiosa en la Parroquia Cristo Obrero, de la Villa 31 de Retiro. A la par, desde la Cátedra de Teología en la Universidad de El Salvador y en las facultades de Ciencias Económicas y Derecho, pudo expresar sus claras ideas a favor de los más desposeídos. Pero sus homilías, como las de todos los sacerdotes tercermundistas, eran grabadas por los servicios de inteligencia de los militares, pese a lo cual no renunció a su comprometido sacerdocio.

Su último cargo público fue el de asesor del Ministerio de Bienestar Social del gobierno de Héctor Cámpora en 1973, al que renunció por discrepancias con el ministro José López Rega. “Me voy porque el ministro no cumplió con las promesas a mis hermanos villeros”, puntualizó Mugica, en lo que para algunos fue algo así como firmar su sentencia de muerte. A partir de ese momento, comenzó a circular entre sus colaboradores que la Triple A -que respondía a López Rega- lo mandaría matar, incrementándose las amenazas de muerte que tristemente se concretaron el 11 de mayo de 1974.

Sus restos descansan hoy en la parroquia de la Villa 31 de Retiro –el territorio que eligió para vivir y predicar- donde el espíritu del cura obrero habita en el corazón de la gente. Desde el 10 de mayo de 2014, un monumento recuerda su figura en la esquina de 9 de Julio y Arroyo, a pocas cuadras de la casa donde naciera el “mártir de los pobres”.

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