Periódico zonal del Barrio de Liniers para la Comuna 9
July 1, 2022 10:09 pm
Cosas de Barrio

Sólo dos de cada diez vecinos confían en que se concluirá el soterramiento del Sarmiento

Así lo expresan los resultados de la última encuesta digital de Cosas de Barrio

De acuerdo con la opinión de la gente que durante el último mes participó de la encuesta digital que Cosas de Barrio realizó en su sitio de Internet (www.cosasdebarrioweb.com.ar), el 67 por ciento de los votantes aseguró que el trazado de las vías del ferrocarril Sarmiento se mantendrá a nivel, como hasta ahora; otro 20 % confía en que se finalizará la dilatada obra del soterramiento; mientras que el 13 % restante señaló que la obra se continuará con un viaducto (ver gráfico).

En total, en esta nueva edición de la encuesta realizada vía Internet por este medio, participaron un total de 1.909 vecinos.

El 2022 era, en los papeles, el año señalado para que estuviera listo el soterramiento del ramal eléctrico del ferrocarril Sarmiento, que une Once con Moreno. Pero se sabe que el objetivo no estará cumplido: desde enero de 2019 la obra no avanzó ni un centímetro. Desde el Ministerio de Transporte de la Nación, del que depende la obra, informaron que hace pocas semanas terminó una auditoría llevada a cabo por la Universidad Nacional de San Martín para evaluar el estado de situación y revisar los contratos. Esa auditoría determinará el futuro de una obra que está frenada desde hace más de tres años.

En las últimas dos décadas, el proyecto de soterramiento del Sarmiento tuvo marchas y contramarchas, pero siempre contó con anuncios grandilocuentes que terminaron cayendo en saco roto. El primero en mencionarlo fue Aníbal Ibarra, cuando en 2001 era Jefe de Gobierno porteño. El proyecto era soterrar las vías y generar espacios públicos de esparcimiento en la superficie, para darle forma al “Corredor Verde del Oeste”. La idea volvió a sonar en 2006, pero recién en 2012 durante la segunda presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, se aseguró que se contaba con un financiamiento de 3 mil millones de dólares a través del banco brasileño BNDES.

Argentina compró la tuneladora necesaria para abrirle camino subterráneo al tendido férreo. La máquina alemana llegó en 2011 y comenzó a cavar a mediados de 2012, poco después de la tragedia de Once. El objetivo era que ocho estaciones  (Caballito, Flores, Floresta, Villa Luro, Liniers, Ciudadela, Ramos Mejía y Haedo) quedaran bajo tierra. Desde Haedo hasta Castelar se construirían vías en trinchera, y luego otro túnel menos profundo. Soterrar el Sarmiento implicaba reducir la frecuencia de los trenes y, fundamentalmente, eliminar 49 pasos a nivel atravesados por miles de vehículos diariamente, con la cruda estadística de accidentes fatales que supone.

Con el escándalo de corrupción de la empresa brasileña Odebrecht, el crédito del BNDES se suspendió y con él, la llegada de los 3 mil millones de dólares prometidos. Aún así, con partidas del Ministerio de Economía, la máquina empezó su camino: la primera etapa la llevaría de Haedo a Villa Luro. Pero la parada en Villa Luro sería más larga que lo previsto. Allí se construyó un obrador para hacer salir la tuneladora y reacondicionarla, pero la parada se extendió indefinidamente. A fines de enero de 2019, la obra estaba frenada y con más de cien trabajadores suspendidos.

Cuando se dio a conocer la noticia, el entonces titular del Ministerio de Transporte, Guillermo Dietrich, sostuvo que se trataba de una “interrupción por mantenimiento”, mientras que el Jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, empezó a alentar la conveniencia de un viaducto que continuara el soterramiento. Lo cierto es que hoy nadie sabe cuándo podría reactivarse la obra, ni siquiera si alguna vez se reactivará. Eso sí, los obradores siguen obstaculizando carriles de la avenida Rivadavia, como en Floresta o Ramos Mejía.

Desde siempre –como en el resto de los barrios atravesados por el Sarmiento- las vías parten a Liniers en dos, por eso soterramiento era la esperanza para terminar con ese karma. Un karma con el que, a la luz de los hechos, habrá que seguir conviviendo.

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