Periódico zonal del Barrio de Liniers para la Comuna 9
September 17, 2021 9:55 pm
Cosas de Barrio

El drama de subsistir en la calle haciendo equilibrio con la vida

Claudia Zabala, referente de la ONG “Ser con vos”, cuenta la noble tarea que desarrollan en el barrio y las carencias de quienes pasan sus días a la intemperie

De un tiempo a esta parte se han vuelto invisibles. Como si se mimetizaran con el paisaje urbano que los confunde y los absorbe contra el gris de las veredas y el sepia de lo que ya es pasado. Pero ellos están más presentes que nunca, aunque su presencia, no obstante, parece no lastimar, no desgarrar a nadie: la clase política y la sociedad –o gran parte de ella- los observan de reojo, tras el velo de la indiferencia. Son hombres, mujeres y niños para quienes la calle es su hogar. Una paradoja injusta y repetida desde donde se la mire. Se sabe, la calle no es un lugar para vivir. “Para la mayoría son invisibles, en el mejor de los casos los ven como bultos. Existen miradas de lástima pero no de empatía. Incluso están aquellos que ejercen violencia sobre ellos”, dice Claudia Zabala, una de las caras visibles de “Ser con vos”, la ONG que desde septiembre de 2017 asiste a personas en situación de calle en los barrios de Liniers, Mataderos y Villa Luro.

“Sabíamos que había vecinos en la calle y decidimos comenzar a visitarlos. Empezamos siendo cuatro o cinco, pero con el tiempo se fueron sumando más. La particularidad es que el grupo está integrado por vecinos de los barrios que recorremos. Y parece ser contagioso porque además de parejas, hay familiares y amigos”, resume Claudia con orgullo, y explica que “todos los lunes, las cocineras y los cocineros preparan las viandas en sus casas y luego los conductores y los recorredores las retiran y comienzan la recorrida. En total hacemos cinco recorridas por semana”.

Pero esas recorridas, no sólo apuntan a paliar el hambre. “Además de la vianda –explica- les llevamos artículos de higiene personal, ropa, calzado, radios, pilas, etc. También los ayudamos con la resolución de algún trámite o algún turno médico y, a aquel que lo requiera, lo acompañamos en el camino al tratamiento de sus adicciones”.

Los vecinos que se acercan para colaborar solidariamente como voluntarios, primero tienen una charla con los referentes de “Ser con vos”, donde se les explica la modalidad de trabajo y luego deciden desde dónde y cómo pueden colaborar, ya sea cocinando o repartiendo. También están aquellos que hacen donaciones, tanto en mercadería como en dinero, cuyo “final feliz” luego se ve reflejado en las redes. “Tratamos de que todos se sientan parte del grupo, ya que la intención de ser solidario tiene que ser valorada”, remarca Claudia.

– ¿Cómo suelen abordar a las personas en situación de calle?

– Como a cualquier otro vecino. Nos presentamos cada uno con nuestro nombre e iniciamos la charla. Siempre teniendo en cuenta que ese colchón o ese cartón es su hogar. Entonces nos acercamos con respeto y esperando que ellos nos den la bienvenida.

– ¿Qué tipo de personas encuentran en la calle? ¿Qué historias de vida arrastran?

– Hay gente de todo tipo, como en la vida. Personas a las que se les cortaron todas las redes de contención: familia, amigos, empleo, y cayeron al gran abismo que es la calle. Esas redes se cortan por diversos motivos. Algunos tenían una mala relación de pareja y se fueron de la casa; otros tenían problemas de adicciones y la familia no lo pudo seguir sosteniendo; hay otros con problemas mentales. Pero en su gran mayoría es gente que se quedó sin trabajo y no pudo seguir pagando un alquiler.

– Caer en la calle es tocar fondo, pero ¿Qué tan complejo es salir de allí?

– Es muy difícil dejar de vivir en la calle. Cuesta mucho sostener una rutina de gastos de buenas a primeras. A los pocos que logran acceder al magro subsidio habitacional, sino tienen otra entrada no les alcanza para pagar una pieza. Pero tampoco es simple acomodarse a esa nueva vida. Alicia, por ejemplo, pudo alquilar un departamentito de un ambiente en Provincia. Le conseguimos heladera y cocina, además de materias primas para un emprendimiento que quería comenzar. Pero no logró llevarlo a cabo, porque además de un incidente con otros vecinos, que la llevó a que la echaran, no supo cómo vivir de otra forma. Le había cambiado la cara, estaba feliz, con esperanzas, pero no las pudo sostener y volvió a la calle. Cuando nuestros compañeros fueron a recuperar la heladera y la cocina, se encontraron con la casa en un estado de dejadez total. Ahí entendí que Alicia nunca había dejado la calle. Su salud mental desgastada y carcomida por esa vida, no la dejó seguir con otra muy distinta…

– ¿Por qué hay gente que prefiere permanecer en la calle en lugar de refugiarse en los paradores?

– Los paradores suelen ser el último refugio, porque según muchos de ellos el sistema es similar al carcelario. Hay varios factores a considerar. A veces se llevan a ranchadas que son de diferentes lugares y se crean conflictos. Por otra parte, es muy difícil ponerle horario a alguien que vive en una situación donde muchos no tienen una rutina que los organice. Además, muchos de esos lugares están a cargo de empleados del Estado que no tienen ningún tipo de formación para acompañarlos. Pero el impedimento mayor es que muchos pierden allí sus únicas pertenencias, o tienen que abandonar a su mascota, que suele ser su única compañía. Además, a principios de la cuarentena hubo muchos casos de contagio en un parador en particular y a muchos eso les dio miedo.

La encomiable tarea que desarrollan los voluntarios de “Ser con vos”, rara vez coincide con la que llevan adelante los asistentes sociales del Programa Buenos Aires Presente (BAP), que ofrece el Estado porteño desde el Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat. “Sólo requerimos al BAP cuando algún vecino pide ir a un parador”, resume Claudia, y luego argumenta “hace unos meses, cuando le pregunté a un directivo del BAP qué medidas habían implementado con el crecimiento de casos y cómo iban a abordar el tema de la vacunación de la gente en situación de calle, me contestó que aún no sabían. Pero eso sí, me dijo que no les entregaban alcohol en gel porque lo diluían y se lo tomaban. Por eso les rociaban las manos con alcohol al 70 y nada más. Nosotros sabemos lo del alcohol porque a veces ocurre, por eso les llevamos frascos de 30/50 ml y jabón en pedacitos para que los puedan tirar si no tienen dónde guardarlos. Y te juro que no somos científicos del Conicet. Ahí entendí que no hay una verdadera intención de ayudar”.

– Respecto al “Operativo Frío” que se lanzó días pasados ¿Lo ven como una herramienta valiosa desde el Estado o es insuficiente?

– Es totalmente insuficiente. Es imposible que en la ciudad más rica del país la gente viva en tan terrible vulnerabilidad. Y lo peor es que es insuficiente porque no existe ninguna intención de que sea distinto. Nosotros, que somos unos “perejiles”, estamos empadronando y acompañando a los vecinos que quieren ser vacunados, y esa debería ser claramente una tarea del Estado. Por eso digo que el Operativo Frio es un circo. Sirve sólo para vender la foto de la ministra de Desarrollo dándoles viandas a los vecinos que viven en la calle, y los vecinos lo saben. Nosotros salimos con planillas donde tenemos los pedidos que nos hicieron los vecinos, donde se incluyen frazadas, ropa de abrigo, etc. Y llevamos de más, por si en el camino encontramos más gente desabrigada. Una vez una trabajadora del BAP me dijo que salían con “algunas” frazadas, que se les terminaban en pocas paradas. Por eso hablo de ineficiencia y desinterés.

– ¿Cómo definirían a la persona que vive en la calle a los ojos del Estado y de la sociedad?

– En su mayoría son víctimas de violencia institucional, policial y social. Hace poco el gobierno porteño hizo un censo, que más que censo fue una estimación, con el cual, como integrantes de la Asamblea Popular por los derechos de las personas en situación de calle, no acordamos para nada, sobre todo en la metodología. Solo contemplan lugares donde aseguran que hay gente, pero no hacen un barrido total barrio por barrio. Y los que vivimos en estos barrios alejados del centro, sabemos de por lo menos uno o dos vecinos que viven en la calle. Además lo hicieron durante un solo día, es más, fueron horas, cuando sabemos que en nuestras recorridas, un día el que estaba en una parada no está y al otro día son tres. Otra vez el desinterés. Si no los vemos y no los contamos, no existen. Y lo peor es que ese censo define el presupuesto para los recursos que les destinan.

– ¿Qué debería ocurrir para comenzar a revertir esta problemática?

– Muchas cosas. Porque no sólo existe la ineficiencia del Estado, también como sociedad dejamos mucho que desear. Cuando una bestia incendia a dos personas que duermen bajo el puente de General Paz y Emilio Castro, como ocurrió hace un par de años, y se filma haciéndolo; cuando le levantan el vidrio de la ventanilla del auto a un chico que se le acerca o cuando pasan y se los mira con desprecio, nos damos cuenta que algo está mal. Un día un chico nos contó que había pasado una pareja por al lado y la chica le dijo al novio “mira,  parece un perro”. Hasta que la gente no se pueda poner en el lugar de ellos, va a ser imposible lograr un quiebre. Algunos pronuncian frases indignantes, como “el que está ahí es porque quiere” o “yo tengo una buena educación y nunca me va a pasar”. Claro que hay mucha gente que no sabe cómo acercarse a ellos, cómo abordarlos, y eso es entendible. Por eso desde Ser con Vos incentivamos a que se acerquen, sabiendo que todos tenemos algo para dar. Por eso, para empezar a revertir esta historia se necesita un Estado que se haga cargo de “verlos” y de respetar sus derechos, y una sociedad que acompañe a reclamárselos.

Aunque por lo general las cifras sean frías, en este caso reflejan una realidad insoslayable y abrumadora. “En las recorridas que hacemos por Liniers, Mataderos y Villa Luro vemos más de cien personas viviendo en la calle, y eso que no los recorremos por completo”, asegura Claudia. Pero además, esa cifra se incrementó notoriamente desde que se desató la pandemia. “Apareció mucha gente que estaba hotelada –explica- y pese al DNU que prohibía los desalojos, quedaron en la calle. También están aquellos que hacían changas de albañilería y no pudieron seguir haciéndolas porque ya no podían entrar a las casas”.

La pandemia, se sabe, no distingue entre clases sociales. Pero en el caso de quienes lo han perdido todo, la atención sanitaria se transforma en un gran signo de pregunta. “Algunos fueron asistidos en los hospitales públicos más cercanos, otros ni siquiera fueron testeados. Al principio de la pandemia –cuenta Claudia- tuvimos a una persona con faringitis, según el diagnóstico del SAME, y le pusieron a un policía para que ningún integrante de la ranchada se moviera del lugar. O sea, los aislaron en la calle”.

Dicen que la solidaridad es contagiosa, casi tanto como el Covid, y que la mayor satisfacción de ponerla en práctica redunda en el corazón de quien tendió su mano amiga sin esperar nada a cambio. Por eso, quienes quieran experimentar esa incomparable sensación podrán contactarse con Ser con Vos a través de Facebook e Instagram (@serconvos) o vía whatsapp al (15)5165-6007. “Todas las voluntades son bienvenidas”, aclara Claudia, por si hiciera falta.

Aunque la ONG logró conseguir un local en Mataderos, la pandemia obligó a posponer la apertura de la que será su sede. “Comenzamos con algunos arreglos y tuvimos que dejar todo a medias”, explica la técnica en Recreación, quien junto a su marido coordina las actividades del grupo. Sus tres hijos también suman su aporte, ya sea colaborando con las viandas, clasificando donaciones o haciendo las recorridas.

El orgullo de Claudia cada vez que deja de lado otras ocupaciones para colaborar con sus vecinos de la calle, se replica en todos y cada uno de los integrantes de “Ser con vos”. Será por eso que alguna vez Fito usó como dogma para ponerle letra a las notas de su piano: “No cuento el vuelto, siempre es de más”.

Ricardo Daniel Nicolini

Arrancó la vacunación contra el Covid-19 en los Centros de Inclusión Social porteños

El Gobierno porteño puso en marcha el plan de vacunación para comenzar a inmunizar contra el coronavirus a más de 1.400 personas en situación de calle, que están siendo albergadas en la red de 32 Centros de Inclusión que funcionan en la Ciudad de Buenos Aires. En la primera jornada, fueron vacunadas más de 200 personas en 9 centros diferentes (Roca; Costanera; Azucena Villaflor; La Boca; Hogar Félix Lora; Amparo Maternal; Nuestra Señora del Socorro del Hogar Albisetti; y Año Santo de Cáritas).
El operativo está a cargo de los ministerios de Desarrollo Humano y Hábitat, y Salud del Gobierno de la Ciudad y se lleva adelante en todos los Centros de Inclusión para personas en situación de calle. El objetivo es completar el proceso en las próximas semanas, de acuerdo al ingreso de dosis.
Los Centros de Inclusión Social están destinados a hombres y mujeres solas, mujeres con niños y/o grupos familiares o monoparentales, de 18 a 59 años, en estado de vulnerabilidad social o situación de calle. Todos los dispositivos cuentan con servicio de ducha, elementos de aseo personal, servicio de alimentación (auditado y con seguimiento profesional), talleres para contención psicológica, así como también para la inserción social y laboral.

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