Periódico zonal del Barrio de Liniers para la Comuna 9
October 18, 2021 1:13 am
Cosas de Barrio

Adiós a las aulas

A tan solo dos meses de haber recuperado la presencialidad, la segunda ola de la pandemia obligó a suspender las clases

Por la Lic. Vanesa Aichino (*)

Ya pasaron dos meses de aquel 17 de febrero en el que empezamos a construir “burbujas de amor” con mucha esperanza y emoción, con la adrenalina lógica por el reencuentro de toda la comunidad educativa y los guardapolvos blancos que volvían a circular por la urbe. Pero ahora ¿Qué pasó y qué no pasó en estos dos meses de iniciado el ciclo lectivo?

A mediados de marzo todos los docentes de la Ciudad de Buenos Aires realizamos una Jornada EMI (Espacio para la Mejora Institucional) cuyo primer punto era evaluar precisamente el período transcurrido. Hablando de las escuelas de la Comuna 9, en todas se pudo apreciar el enorme entusiasmo de los estudiantes frente al regreso a las jornadas presenciales. La mayoría de los niños y niñas aprendieron a respetar el protocolo al interior de los establecimientos. Se vio la creatividad en su máximo exponente: chicas y chicos durante el recreo creando juegos que respetaran la normativa vigente, y lo propio hicieron los maestros para lograr superar las dificultades para hablar y poder escuchar a sus alumnos y alumnas, y reconocer cuál de ellos les estaba hablando. Muchos maestros compraron micrófonos-vinchas con amplificadores.

Los primeros días los estudiantes se mostraron tímidos para expresarse en las clases, pero con el trascurso de las jornadas esta actitud fue cambiando paulatinamente. Entre las principales dificultades pedagógicas que evidenciaron los docentes se halla la falta de autonomía para comprender consignas por sí solos y transmitir sus ideas al papel. Manifestaron cansarse al copiar del pizarrón. Faltaba el ejercicio del rol del estudiante. Una de las hipótesis que podrían plantearse es la cantidad de meses en los cuales realizaron las tareas sin el ritmo vertiginoso de la escuela y, en muchas ocasiones, con gran colaboración de sus familiares.

¿Y sobre los contenidos? La escuela se encontró con innumerables trayectorias, el reino de la diversidad en su esplendor, pero hubo dos circunstancias que favorecieron el trabajo áulico. Una de ellas fue la de los grupos reducidos, que permitió un trabajo más individualizado y conllevó a que los estudiantes lograran aprendizajes en poco tiempo. La otra fue el interés por aprender demostrado en cada jornada.

Se debe resaltar que se estableció la unidad pedagógica de los ciclos lectivos 2020/2021 ¿Qué significa esto? Que se trata de enseñar los contenidos del nuevo grado junto con los que quedaron pendientes del año anterior. Pero no todos, sino aquellos que habilitan el logro de otros aprendizajes. El Ministerio de Educación determinó cuáles son a través de un documento donde constan los contenidos priorizados. Son aquellos que no pueden faltar en las planificaciones y en las secuencias didácticas de los educadores, que deben trabajarse indefectiblemente. Después pueden irse sumando otros del Diseño Curricular.

Por ejemplo, antes se destinaba primer y segundo grados para la alfabetización inicial y ahora ese proceso abarca hasta tercero. Otro ejemplo sencillo es la numeración en quinto grado. En cuarto los estudiantes normalmente deberían haber aprendido a reconocer, leer y escribir números naturales hasta el diez mil, pero esto no fue posible. Sólo se alcanzaron a trabajar los “miles”, entonces el docente de quinto grado parte de los miles hasta llegar al millón, completando lo establecido para este contenido en ambos grados. En otras palabras, se toma un punto de partida más lejano. En las clases las familias pudieron apreciar que los profesores plantean distintas actividades dentro de la misma burbuja (según las trayectorias de cada niño y niña) o la misma actividad con mayor o menor nivel de dificultad.

Como fue descripto con anterioridad, al interior de las escuelas los protocolos fueron respetados sin mayores complicaciones, pero durante estos dos meses se pudo percibir que, a pesar de los horarios escalonados, se dieron aglomeraciones en las veredas de las escuelas: adultos y menores sin respetar la distancia social, muchas veces hablando sin barbijo y colocándoselo solo para ingresar al establecimiento, etc. Quizá sea la pasión del encuentro con el otro, esperado durante tanto tiempo. El personal de Senderos Escolares y las conducciones de las instituciones recordándoles a las familias que no era suficiente respetar el protocolo al interior de la escuela si en el exterior no se tenían en cuenta las normas de cuidado y protección frente a la situación de pandemia.

A partir de los primeros días de marzo, lamentablemente, comenzó a aparecer lo tan temido. Casos de Covid positivo en docentes, auxiliares, equipos de conducción, madres, padres y alumnos. Un incesante abrir y cerrar de burbujas hacía perder la continuidad de la tan ansiada asistencia a clases. Día a día el panorama se fue complejizando. La escuela daba cuenta de lo que estaba viviendo la sociedad: un incremento vertiginoso de casos confirmados y contactos estrechos, con varias familias expresando su temor. A esto se le sumó la problemática del transporte, ya que muchas familias, docentes y auxiliares se movilizan en colectivos, trenes y subtes para concurrir a los establecimientos educativos. El aumento de casos y la crisis sanitaria provocó la necesidad de la disminución de la circulación, afectando la concurrencia a la jornada escolar. El presidente de la Nación dictaminó a través de un decreto la suspensión de las clases presenciales hasta el 30 de abril.

La jornada vivida en la escuela con todo su potencial es irremplazable, el intercambio entre los alumnos y con su maestro habilitan los aprendizajes superiores, el acceso a los distintos modos de conocer, compartir y socializar. Las escuelas no son culpables del cierre. En ellas se incentiva la higiene y los cuidados. Lo intentamos y lo seguiremos intentando. Dimos clases adecuándonos a múltiples circunstancias. Vimos a los estudiantes sonreír a través de los tapabocas y entendimos sus expresiones y emociones. Los docentes sostenemos la presencialidad pero cuidada no solo dentro del edificio escolar sino también fuera de él. El compromiso social debe estar presente siempre. Cuidemos entre todos lo que tanto nos costó recuperar.

(*) Aichino es licenciada en Educación y directora de la Escuela 4 D.E. 20 “Félix de Olazábal”, de Lisandro de la Torre y Ramón Falcón.

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