Periódico zonal del Barrio de Liniers para la Comuna 9
October 18, 2021 12:28 am
Cosas de Barrio

Febo asoma en Liniers

La bisnieta de Cayetano Silva, el compositor de la mítica Marcha de San Lorenzo, evoca la figura del músico a un siglo de su fallecimiento

“Cada vez que escucho la Marcha San Lorenzo exploto de emoción y orgullo al mismo tiempo. Casi la misma sensación me produce pasar por la calle de Liniers que lleva el nombre de mi bisabuelo”. La que habla es Gladys Quintana, bisnieta de Cayetano Alberto Silva, el casi olvidado autor de la popular Marcha de San Lorenzo (ver “Sangre africana…”).

Como vecina de Liniers, Gladys vive a pocas cuadras de la calle que honra la memoria de su bisabuelo, que se ubica allí donde el barrio se diluye entre el verde de la General Paz. Su madre y su abuelo –uno de los hijos de Cayetano- también fueron vecinos de Liniers.

Dice que se enteró quién había sido su bisabuelo cuando tenía 15 años y casi por casualidad. “Vivíamos en una de las Mil Casitas, y en la piecita del entrepiso, revolviendo un armario, encontré un cuaderno con hojas amarillas. Estaba guardado en un viejo sobre de papel madera. Al abrirlo observé una gran cantidad de notas y recortes periodísticos que hablaban de un tal Cayetano Silva. Allí decía, entre otras cosas, que era el autor de la Marcha de San Lorenzo. Cuando le pregunté a mi mamá qué era ese cuaderno, recién entonces me dijo que yo era la bisnieta de Cayetano Silva, y que mi abuelo –su padre- era su hijo. Ahí empecé a involucrarme en esta historia”.

Aquel cuaderno era ni más ni menos que la reliquia de la familia. Su abuelo lo había elaborado con especial esmero, recopilando cada detalle de la vida de su padre. “Ahí hay diversas invitaciones y cartas dirigidas a él, enviadas desde Presidencia, gobernaciones e intendencias, cada vez que se le realizaba un homenaje a mi bisabuelo”. Esa recopilación, que reúne además artículos periodísticos, correspondencia familiar y hasta testimonios de embajadas extranjeras, hoy es un verdadero tesoro que Gladys resguarda como una parte vital de su identidad. Aunque tiene un hermano y varios primos, ella es la que se hizo cargo de la cruzada que apunta a desempolvar la historia de su bisabuelo, para devolverle el esplendor que merece. “Cada vez que aparece algo sobre él, mis compañeros de trabajo y mis amigos me avisan para que yo pueda seguir atesorando esos recuerdos”.

La identificación de Gladys con su bisabuelo, le ha deparado el reconocimiento de mucha gente, incluso anónima, que se rinde a los pies de quien compuso una melodía que hoy es un emblema en el mundo entero. “Una vez me subí a un taxi para volver del trabajo y el taxista estaba escuchando la Marcha de San Lorenzo. Mi mira por el espejo y me dice ‘¡Qué marcha! ¿no? Y yo le digo ‘¡sí! Le voy a contar algo, yo soy la bisnieta del autor’. El hombre se quedó pasmado. En esas veinte cuadras le conté lo poco que pude sobre la historia de Cayetano y él me escuchó con atención. Tan entusiasmado y agradecido estaba, que cuando llegamos a mi casa no me quiso cobrar”.

El que comenzó a impulsar y recuperar la obra de Cayetano fue Horacio Silva, tío de Gladys y hermano de su madre. “Yo no tenía mucha relación con él -cuenta- porque vive en Rosario, pero a partir de ese momento me conecté con él y empezamos a trabajar juntos”.

Gladys no llegó a conocer a su abuelo Jacinto -el autor del cuaderno familiar que ahora tiene en sus manos- quien falleció unos años antes de que naciera. Él y su abuela Enriqueta vivían en la que casa en la que Gladys nació y vivió hasta que se casó, en Timoteo Gordillo 567. Liniers parece ser el enclave porteño donde la figura de Cayetano Silva cobra el relieve que merece. En el extremo sudoeste del barrio, a escaso metros de la avenida General Paz, una calle lleva su nombre. Nace en Caaguazú y finaliza dos cuadras más allá, sobre Emilio Castro. Así lo indica el recorte del Boletín Oficial fechado el 3 de febrero de 1945, que se ubica en una de las páginas del cuaderno familiar.

Al ser hija de la nieta de Cayetano Silva, Gladys Quintana lleva el apellido de su padre, aunque guarda con especial afecto el de su abuelo. Tal vez porque al internarse aún más en la historia familiar, descubrió que sus orígenes están del otro lado del Atlántico. “Mis tatarabuelos, es decir los padres de Cayetano, vinieron de África, más precisamente de Etiopía. Y llegaron a América como esclavos. Vivieron en Uruguay y mi bisabuelo nació en Maldonado. Cuando se abolió la esclavitud se vino para Argentina y al casarse con mi bisabuela se hizo ciudadano argentino”, explica.

En algunos registros se menciona que el músico nació en 1868 y en otros se asegura que fue en 1873. Como sea, a poco de instalarse en la Argentina comenzó trabajando en circos y luego se interesó por la música y empezó a estudiar. Como músico integró la banda del ejército de Mendoza hasta que se dedicó de lleno a la composición de marchas.

El hogar de Cayetano Silva era muy humilde, y la necesidad de alimentar a sus hijos lo obligó a vender los derechos de su famosa marcha. Así lo hizo el 9 de junio de 1911, cuando se los cedió a los hermanos Breyer por apenas 200 pesos moneda nacional, tal como consta en una de las páginas del cuaderno familiar. “A mí sinceramente no me interesan los derechos –asegura Gladys- porque no apunto a sacar un provecho económico con la obra de mi bisabuelo. Me importa el orgullo de ser descendiente directa de uno de los más grandes compositores argentinos. Cada reconocimiento que recibo enalteciendo su figura, me llena el alma”.

¡Y vaya si los hay! La marcha de San Lorenzo se ejecutó dos días después de estrenada en la inauguración del monumento al general San Martín, en la ciudad de Santa Fe, y adquirió gran popularidad no sólo en el país sino en el exterior. A tal punto que fue ejecutada el 22 de junio de 1911, durante la coronación de Jorge V del Reino Unido, con la autorización previa solicitada a las autoridades argentinas. Lo mismo ocurrió para la coronación de la actual soberana, la reina Isabel II. Actualmente, sus sones acompañan los cambios de guardia del Palacio de Buckingham. Además, los dos bandos de la segunda guerra mundial la tomaron como propia: la usaron los nazis cuando entraron en París y marcharon por las calles de la ciudad, pero también la hizo ejecutar el general Einsenhower, durante el ingreso triunfal del ejército de los aliados que liberara a los franceses.

“Mis conocidos que viajan a Londres, yo aún no tuve esa oportunidad, me mandan videos de ese momento y yo no puedo dejar de emocionarme… Pero claro, todos esos reconocimientos me bisabuelo no los tuvo en vida…”. Gladys define a Cayetano como una persona muy humilde. “Por lo que me cuentan y la información que recabé, era una persona sencilla y generosa. La misma sencillez que luego heredamos nosotros, su familia. Creo que por eso no alcanzó a tomar dimensión de lo que había compuesto”.

Aunque ningún integrante de la familia se dedicó a la música, sí se mantuvo el perfil policial que desarrolló el músico. “Mi abuelo fue principal de la Policía”, detalla Gladys y luego recuerda que el vínculo de su bisabuela con la Policía fue, al menos, polémico. “él fue suboficial ayudante, pero cuando falleció, la fuerza le negó la posibilidad de ser sepultado en el panteón policial porque era negro y pobre y lo enterraron sin nombre. Además, se rumoreaba que era anarquista, y en aquella época ser anarquista y más aún dentro de la Policía, era algo irreparable. En fin, una aberración increíble de la que aún no pidieron disculpas”. Tal vez por eso, hoy su bisnieta se reivindica con orgullo como afrodescendiente.

Cayetano Silva tuvo ocho hijos, pero sólo Jacinto -el abuelo de Gladys y uno de los mayores- y Carlos, fueron los encargados de rescatar la historia del músico y compositor. Los otros hijos fallecieron muy jóvenes.

Gladys tuvo oportunidad de visitar la “casa museo” que se encuentra en Venado Tuerto, donde vivió Cayetano Silva y donde compuso la famosa marcha. Estuvo allí cuando se cumplieron los cien años de que la Marcha de San Lorenzo se interpretó por primera vez, el 9 de julio de 1901 en una escuela de Venado Tuerto. “Por eso el 9 de julio de 2001, el Instituto Sanmartiniano organizó una celebración y nos invitó a mi tío y a mí como familiares directos”, recuerda. Según cuenta, la casa de su bisabuelo está conservada casi como si el tiempo se hubiese detenido. El piano original donde Cayetano Silva elaboró los acordes tan famosos, corona una de las paredes de la sala. “Allí nos contaron que, originalmente, mi bisabuelo la compuso como una canción de cuna para una de sus hijas. Luego le acomodó algunos acordes y la terminó transformando en marcha. Algún tiempo después, su amigo Carlos Benielli, escuchó la marcha y le puso la letra”.

Aquella vista a la casa de Cayetano, aún le eriza la piel. “Escuchar a los granaderos tocando la marcha que hizo mi bisabuelo en el patio de su casa, fue una sensación única. Mientras escuchaba a la banda miraba la habitación donde está el piano y me lo imaginaba a él tocando con ellos”, recuerda con la voz quebrada, y asegura que en Venado Tuerto, su bisabuelo es considerado una figura excluyente. Allí descansan sus restos desde 1997, cuando fueron trasladados al Cementerio Municipal de la ciudad, tras las gestiones efectuadas por la Asociación Amigos de la Casa Histórica Cayetano Silva. “Hace algunos años, Uruguay reclamó los restos de mi bisabuelo –cuenta Gladys-. Tuvimos alguna controversia, pero nos pusimos de acuerdo en la familia y logramos que se quedaran acá en la Argentina”.

Cayetano Silva falleció en Rosario el 12 de enero de 1920. A comienzos del año pasado se cumplió el centenario de su muerte, fecha que, sin embargo, pasó desapercibida. “Yo en aquel momento me comuniqué con el Instituto Sanmartiniano, como para hacer algo en conjunto, pero aunque me dijeron que sí finalmente no tuve respuesta. Después vino la pandemia y todo quedó en la nada…”, se lamenta Gladys para quien, no obstante, el espíritu de su abuelo sigue latiendo en cada acorde de la Marcha de San Lorenzo, “la más linda de todas”.

Ricardo Daniel Nicolini

Sangre africana, documento uruguayo y corazón argentino

La marcha de San Lorenzo (o San Lorenzo, sin el “de”) se interpretó por primera vez frente al histórico pino del Convento de San Carlos, en honor al entonces ministro de Guerra, general Pablo Ricchieri. Pero éste lo consideró un exceso, y pidió cambiarla por San Lorenzo, su lugar natal, el mismo donde el general San Martín había librado su primer y único combate en territorio nacional.
Silva había nacido en San Carlos, departamento uruguayo de Maldonado, el 7 de agosto de 1868. De ascendencia africana, era hijo de Natalia Silva, una antigua esclava de una familia que le dio el apellido.
De pequeño, su afición por la música hizo que iniciara sus estudios en su ciudad natal, para continuarlos luego en la Escuela de Artes y Oficios de Montevideo, donde se inició en el solfeo e intérprete de corno y violín. Por esa época recorrió centros sociales impregnados de las nuevas ideas, y compuso el himno obrero La Aurora de la Vida en 1886.
A los 20 años llegó a Buenos Aires y se perfeccionó en el viejo Teatro Colón. Finalmente se trasladó a Rosario, donde en 1894 fue nombrado maestro de banda del Regimiento 7 de Infantería. Allí se casó con Filomena Santanelli el 14 de julio de 1896 y juntos tuvieron una numerosa descendencia. Incursionó como compositor en temas folklóricos, así escribió unas rancheras, y un “minué montonero”, y hasta le dedicó al ex presidente del Uruguay, Dr. Francisco Vidal, la marcha que tituló 18 de julio.
A fines de 1898 abandonó Rosario para afincarse en Venado Tuerto, contratado por la Sociedad Italiana local, vinculándose al ambiente musical de esa ciudad. Allí, en el Centro Lírico Artesano, enseñaba italiano y música. Como era habitual, las fiestas de carnaval concitaban la atención de los vecinos, y las de 1900 consagraron a Cayetano Alberto Silva con el aplauso y reconocimiento de los concurrentes. Trabó amistad con su compatriota Florencio Sánchez, y musicalizó sus obras teatrales Canillita y Cédulas de San Antonio, estrenadas con gran éxito en Rosario. Entre otras obras, compuso además las marchas Río Negro, dedicada al general Roca; San Genaro para la Sociedad Italiana de localidad, Anglo-boers para la colectividad británica de Venado Tuerto; 22 de Julio en honor del general Nicolás Levalle y Curupaytí.
Ya en 1906 fue maestro del Regimiento 3 de Infantería, revistó en el regimiento de Río Cuarto y luego en el de 15 de infantería de Mendoza, donde fue dado de baja con el grado de capitán, en 1911. Allí fundó la Banda de Música del Cuerpo de Bomberos, y allí también ejerció la docencia.
Murió en Rosario el 12 de enero de 1920, pero cada vez que febo asoma, Cayetano Silva revive una y mil veces.

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