Periódico zonal del Barrio de Liniers para la Comuna 9
September 26, 2020 8:29 am
Cosas de Barrio

LISANDRO DE LA TORRE, EL ESTEREOTIPO DEL POLÍTICO HONESTO E INCLAUDICABLE

Un repaso por la admirable historia de este paladín de la justicia, del que lleva el nombre la Comuna 9

Lisandro de la Torre, con empedrado subterráneo que alguna vez caracterizó a la arteria cuando aún se denominaba Tellier, es la calle que diariamente vincula a los barrios de Liniers y Mataderos. La más transitada por vehículos y colectivos que demuestran que los límites entre una y otra barriada son meros conglomerados simbólicos. Por esa misma arteria circulaban los camiones que transportaban el ganado hacia el matadero y es, por todo eso, un símbolo de esta populosa porción del sudoeste porteño. No es casual entonces que, plebiscito mediante, la Comuna 9 fue bautizada con el nombre de Lisandro de la Torre.

Pero además, la figura de Lisandro de la Torre es una de las más respetadas en el plano de la política, donde su honestidad, su hombría de bien y la defensa inclaudicable de los intereses nacionales lo destacaron del resto. En homenaje a esa intachable trayectoria, la museóloga Zulema Cañas –investigadora y titular del Foro de la Memoria de Mataderos, además de vecina del barrio- le dio forma hace algunos años a una singular muestra itinerante, denominada “Los valores de Don Lisandro”, que se presentó en la Legislatura porteña y recorrió  diversas ciudades del interior. Allí, además de recopilar innumerables fotos del emblemático político del siglo pasado, destaca los aspectos más salientes de su vida pública. A continuación, la propia Zulema Cañas, ofrece un perfil de Lisandro de la Torre, que lo pinta de cuerpo entero.

Los valores de Don Lisandro

El Dr. Lisandro de la Torre fue siempre veraz en todo, la mentira lo irritaba, el fraude lo entristecía, la rectitud lo conquistaba. Por ello nos parece oportuno rescatar sus valores y poner en conocimiento de la comunidad la grandeza de este hombre, cuya vida regida por la honestidad, el patriotismo, la dignidad, la lealtad y la ética, marcaron un hito en la historia política argentina.

Nicolás Lisandro de la Torre nació en la ciudad de Rosario el 6 de diciembre de 1868, años más tarde estudió en el Colegio Nacional de Rosario, donde obtuvo el doctorado en Derecho en Buenos Aires a los 21 años y posteriormente comenzó estudios de Medicina, pero su participación en la Revolución del Parque de 1890 marcaría definitivamente un rumbo distinto en su vida, llamando la atención de los hombres eminentes de su época, como Leandro N. Alem, Aristóbulo del Valle y Bernardo de Irigoyen.

En 1903 intervino en la toma del Departamento de Policía de Rosario, y ya como referente político y cívico de su provincia, en 1908 creó la Liga del Sur. Con el advenimiento de la Ley Sáenz Peña, llegó por primera vez a ocupar una función pública, como diputado nacional por la minoría de Santa Fe (entre 1912 y 1916).

En aquellos años, el 14 de diciembre de 1914 fundó el Partido Demócrata Progresista, que posteriormente lo llevaría a ser candidato a Presidente de la Nación por la Alianza Demócrata Socialista. Desde allí enfrentó con entereza los fracasos revolucionarios y políticos, manteniendo siempre su actitud de lucha.

Así lo demostró cuando se ocupó del pacto Roca-Runciman, firmado con Inglaterra en 1933, que produjo grandes favoritismo a las compañías inglesas e inequidades a los pequeños y medianos productores agropecuarios. Por aquel entonces, el Dr. Lisandro De La Torre, elegido senador por la Provincia de Santa Fe, se reveló como un celoso defensor de los intereses nacionales, promovió la investigación sobre el comercio de la carnes y las compañías frigoríficas extranjeras, a partir de las cuales demostró la existencia de evasión impositiva y la complicidad de altas autoridades con estas maniobras.

En aquella oportunidad volvió a defender con entereza y convicción los intereses nacionales, hasta que el trágico desenlace del debate de las carnes en el recinto del Senado de La Nación, en julio de 1935, terminara con la muerte del senador electo Enzo Bordabehere, episodio que llevara a Lisandro a renunciar a su banca de senador, dos años más tarde.

En los años posteriores la amargura y la desolación abrumaron su espíritu de lucha, y el 5 de enero de 1939 Lisandro de la Torre se quitó la vida en su casa de Esmeralda 22, dejando una conmovedora carta a todos sus amigos.

Fue sin duda el “fiscal de la Patria”, mostró su integridad y su valor en las causas democráticas, se reveló contra el fraude electoral, la injusticia, la corrupción y el autoritarismo.

Que estos valores que hoy recuperamos, de conducta ética y conciencia republicana sirvan de ejemplo a las generaciones futuras, ya que un pueblo que reconoce su pasado, construye un mejor futuro.

HAZ LO QUE YO DIGO Y TAMBIÉN LO QUE YO HAGO
Una de las particularidades más llamativas de Lisandro de la Torre era su coherencia entre el decir y el hacer, algo que hoy cuesta encontrar en la arena política nacional.
“Ustedes son conservadores, clericales, armamentistas, anti obreristas, latifundistas, etc… y nosotros somos demócratas progresistas, de un colorido casi radical-socialista. ¡Vaya usted a fusionar eso!”, le dijo en una carta fechada en 1921 a Mariano Demaría, que para entonces ya militaba en el conservadurismo.
Algunos años después, a fines de 1937, en una carta a la escritora Elvira Aldao de Díaz, Lisandro escribió “La falta de éxito material no me ha amargado la vida en ningún momento; y si volviera a nacer no me apartaría de la línea seguida. Vale mucho la tranquilidad de la conciencia”.
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