CANTAR EN CUARENTENA
“Cuando la música te alcanza, ya no sientes dolor”, dijo alguna vez Bob Marley. Como si la rítmica sucesión de sonidos tuviese la potestad de sanar cuerpo y mente y, por un rato, al menos, todo se volviera más amable y luminoso. Así lo entiende Matías Bárzena, vecino del pasaje Félix Origone al 800, en Liniers, que cada domingo a las 19 le pone música en vivo al pulmón de manzana y arranca aplausos anónimos y pedidos de temas desde los cuatro costados.

