La Legislatura porteña instó al Gobierno de la Ciudad a tomar urgente intervención en la problemática ambiental que desde hace años aqueja a diversos vecinos de Liniers Norte, a partir del ascenso de las napas freáticas y las frecuentes inundaciones de sótanos, garajes y subsuelos. Esta situación compromete las condiciones de habitabilidad de las viviendas y genera riesgos para la seguridad física y sanitaria de sus habitantes.
El 29 de septiembre pasado la diputada y arquitecta Bárbara Rossen presentó el Proyecto de Resolución 3056-D-2026 por el que la Legislatura porteña le solicita al Poder Ejecutivo que en un plazo de treinta días informe sobre lo actuado en torno a la problemática ambiental derivada del ascenso de las napas freáticas y el consiguiente anegamiento de sótanos y subsuelos, en el perímetro delimitado por las avenidas General Paz, Juan B. Justo, Álvarez Jonte y las calles Barragán, Timoteo Gordillo y Humaitá, del barrio de Liniers. La iniciativa se concretó luego de los permanentes reclamos de los vecinos, que desde hace décadas padecen esta situación sin que el Gobierno de la Ciudad ni Aguas Argentinas actúen en consecuencia.
El juntista Alberto Espiño fue el encargado de viabilizar este reclamo, que contó con el apoyo de la legisladora Rossen. Ambos, a fines de mayo del año pasado, recorrieron la zona lindera al santuario de San Cayetano, verificaron in situ cada una de las anomalías y dialogaron con los vecinos perjudicados, con quienes se comprometieron a impulsar el reclamo ante los organismos competentes.
Son casi medio centenar los vecinos de ese sector del barrio que, a diario, libran una lucha sin cuartel contra el agua de las napas que brota por debajo de sus viviendas y comercios e inunda sótanos, garajes y subsuelos. La zona afectada no sólo involucra el sector lindero al santuario de San Cayetano, sino que, además, incluye la populosa manzana donde funcionan las históricas galerías Crédito Liniers y Liniers, donde es común observar el desagote de sótanos con gruesas mangueras que obstruyen las veredas de Ramón Falcón.
Vale recordar que, debajo de ese sector de Liniers Norte corre un canal aliviador del arroyo Maldonado, y cuando se producen lluvias intensas la cuenca sube y el nivel de las napas no tarda en alcanzar la superficie. Allí es entonces cuando deben comenzar a trabajar las bombas que instalaron los vecinos y comerciantes, pero si de pronto se produce un corte de luz -como ocurre a menudo en la zona- las soluciones se agotan.
“Esta situación pone en riesgo la estabilidad estructural e instalaciones de las edificaciones y vulnera la seguridad sanitaria de las personas, además de generar pérdidas materiales sustanciales”, sostiene el proyecto entre sus fundamentos. Y luego aclara “según refieren los vecinos, la problemática se inició en el año 2000, cuando, ante la falta de respuesta de los organismos competentes, se vieron obligados a implementar medidas de mitigación tales como la instalación de bombas de achique domiciliarias y la realización de reformas edilicias destinadas a reducir los efectos de los anegamientos. Sin embargo, estas acciones resultaron ineficientes debido al gran volumen de agua acumulado y los cortes de luz recurrentes en la zona”.
Unos años más tarde, con el inicio de las obras de soterramiento del Ferrocarril Sarmiento, los anegamientos disminuyeron, circunstancia que se atribuye al funcionamiento de un sistema de bombeo destinado a posibilitar las tareas constructivas, que contribuía al descenso del nivel freático en el área. A pesar de las interrupciones y posterior paralización de la obra en 2019, no se registraron anegamientos de magnitud comparable hasta marzo de 2025, cuando cesó definitivamente el sistema de bombeo instalado en el obrador. “Desde entonces -señala el proyecto en sus fundamentos- se han vuelto a presentar anegamientos con características similares a las observadas con anterioridad a la existencia del obrador, lo que ha llevado a vecinos a implementar medidas paliativas de carácter particular que no abordan la problemática de forma integral y no constituyen una solución definitiva”.
En este sentido, el proyecto advierte que “la problemática reviste una dimensión ambiental que compromete las condiciones de habitabilidad de las construcciones y genera riesgos para la seguridad física y sanitaria de las personas. Los anegamientos frecuentes de subsuelos debilitan los elementos constructivos de las edificaciones comprometiendo su estabilidad y la seguridad de sus instalaciones. Además, la permanencia de agua en subsuelos y espacios cerrados genera condiciones de humedad persistente que favorecen la proliferación de microorganismos perjudiciales para la salud”. Y finalmente subraya “queda en evidencia que la situación no constituye una sumatoria de inconvenientes individuales, sino una problemática con características territoriales y ambientales comunes, que requiere un abordaje integral por parte del Estado. En este marco, resulta necesario recabar información sobre los estudios técnicos realizados de napas freáticas en el polígono de referencia, los organismos que han intervenido y las medidas de gestión ambiental que han sido evaluadas o implementadas”. Por estas horas, el proyecto aún se encuentra en la Comisión de Ambiente y Espacio Público de la Legislatura, a la espera de su tratamiento y aprobación sobre tablas.
