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Islas Malvinas, un objeto de deseo rodeado de fútbol y política

A lo largo de más de doscientos años, Argentina e Inglaterra tejieron una compleja relación política, económica y cultural que se extiende desde el virreinato hasta la actualidad. En ese marco, la soberanía de Malvinas atraviesa la historia de nuestro país, intercalando acontecimientos demarcatorios y partidos emblemáticos de ambas selecciones en los mundiales, donde el sentimiento patrio estuvo presente en cada pelota.

A partir de 1804, la guerra entre el Reino Unido y España se extendió a América por la anexión de territorios. El Reino Unido emprendió una expedición armada para apoderarse de la zona del Río de la Plata y adueñarse del tesoro español. El Virreinato del Río de la Plata resistió dos invasiones inglesas consecutivas en 1806 y 1807, el virrey Santiago de Liniers y el alcalde Martín de Alzaga organizaron a los cuerpos militares y a la población, respectivamente.

Los revolucionarios del gobierno patrio de 1810 procuraron el apoyo militar y financiero de otras coronas, principalmente Inglaterra, como del futuro reconocimiento de la independencia.

En 1824, el presidente Bernardino Rivadavia obtuvo un préstamo de un millón de libras de la Baring Brothers de Inglaterra para la construcción del puerto de Buenos Aires y otras obras, dando como garantía tierras de la provincia de Buenos Aires, avalado por la Ley de Enfiteusis. De esta manera Rivadavia iniciaba la deuda externa nacional que fue cancelada una centuria posterior.

El Reino Unido reconoció la independencia argentina, en 1825 firmó un tratado de paz y comercio. A pesar de ello, en 1833, en época de la Confederación Argentina, Inglaterra se apoderó de las Islas Malvinas reduciendo a la fuerza de custodia. El Gaucho Rivero con un grupo de criollos intentaron una acción armada, pero finalmente fueron desalojados. Juan Manuel de Rosas le propuso al Reino Unido el canje de las Islas Malvinas por la deuda del Empréstito Baring, el gobierno británico rechazó la propuesta desconociendo la soberanía argentina sobre el territorio. A partir de entonces, la Argentina emprendió un largo reclamo por la soberanía de las Islas.

En 1845 la Confederación Argentina tuvo el bloqueo del Rio de la Plata por la escuadra anglo-francesa al mando de Guissepe Garibaldi, entrando en combate en la Vuelta de Obligado. El conflicto se debía a la solicitud de las potencias de Inglaterra y Francia de la libre navegación por el estuario del Plata y sus afluentes ante la prohibición de Juan Manuel de Rosas. El general San Martín que se hallaba exiliado en Francia, hizo su legado del sable corvo de las campañas libertadoras a Rosas por su férrea defensa de la Confederación contra la agresión armada de Inglaterra y Francia en la Vuelta de Obligado.

El Reino Unido envió a la Argentina diversos súbditos, diplomáticos, misioneros y científicos como Charles Darwin, quien llegó a la conclusión de que la vida en la Tierra había evolucionado desde las especies más simples a las más complejas, de acuerdo con los resultados de sus investigaciones en la Patagonia argentina durante el gobierno de Rosas, y en otros lugares de América del Sur.

Inglaterra fue la monarquía que desplazó a España en América, impuso su comercio e influyó en conflictos entre países para controlar geopolíticamente la región. Como el caso de la Banda Oriental del Uruguay, que quedó como país independiente restando territorio a la Confederación Argentina. Otro ejemplo ha sido la infame Guerra de la Triple Alianza (Argentina, Brasil y Uruguay) contra Paraguay, que destruyó un país pujante dejándolo con una población de mujeres y niños, devastado en la miseria.

Vladimir Lenín en el libro “El imperialismo, fase superior del capitalismo” (1916) menciona a la Argentina como semi-colonia, dependiente de Inglaterra. Gran Bretaña destinó un importante flujo de capitales de préstamo al gobierno, compañía de tierras, ferrocarriles, posteriormente frigoríficos y bancarios. Argentina estaba ligada a Inglaterra por el Pacto Roca-Runciman, acordado en 1933, como proveedor de materias primas y alimentos, y como consumidor de bienes manufacturados, quedando en una relación semicolonial. El movimiento comercial del país confluía en Buenos Aires, la red ferroviaria conectaba el interior y confluía en el puerto, y luego las riquezas partían a manos de los especuladores de ultramar, como señalaba Raúl Scalabrini Ortiz.

El fútbol fue promovido en la etapa fundacional por los ingleses de culto protestante, de los clubes Saint Andrew´s Athletic Club y Saint John´s Fútball Club. Así también cultivaron deportes como el rugby, el polo, el hockey y el tenis. En los puertos, los marineros ingleses y en los terrenos linderos de los ferrocarriles los obreros jugaban al deporte que cautivó a los argentinos.

Los inmigrantes británicos crearon múltiples instituciones: el Hospital Británico, Cementerio Británico, y colegios bilingües.

En la segunda guerra mundial, Estados Unidos se perfilaba como potencia hegemónica, en recambio de Inglaterra que se hallaba en franco retroceso.

En 1948 el presidente Juan Domingo Perón nacionalizó los ferrocarriles que estaban a cargo de empresas inglesas.

El 9 de mayo de 1951 la selección argentina de fútbol enfrentó por primera vez a Inglaterra en el estadio de Wembley. Argentina fue derrotada por 2 a 1; se destacó el arquero Miguel Rugilo, jugador de Vélez Sarsfield, sus intervenciones impactaron en el público y la prensa, apodado como el “León de Wembley”.

En 1953, Perón envió a su vicepresidente Alberto Tessaire a la asunción de la Reina Isabel; con la misión de presentar la propuesta de negociar la compra de las Islas Malvinas. El ministro británico Winston Churchill consideró que no era momento propicio y podía caer el gobierno británico.

En 1965, el gobierno del radical Arturo Illia había encaminado las negociaciones de las Islas Malvinas por vía diplomática con la aprobación de la Resolución 2065 de las Naciones Unidas que por primera vez reconocía el conflicto de soberanía entre Argentina e Inglaterra. Posteriormente, la cancillería argentina continúo las conversaciones en Londres por vía diplomática. En junio de 1966, Illia fue derrocado por un golpe militar encabezado por el general Juan Carlos Onganía, motivo por el cual las negociaciones diplomáticas fueron interrumpidas.

El 23 de julio de 1966, en Londres, la selección argentina de fútbol enfrentó a Inglaterra quien resultó ganadora por un tanto. En el encuentro se produjeron situaciones de mal arbitraje que perjudicaron a la selección argentina. El capitán argentino, Antonio Ubaldo Rattin, fue expulsado en el primer tiempo por reclamos ante el árbitro alemán, quien no entendía el idioma castellano. Rattin demoró su salida del campo de juego sentándose en la alfombra real y arrugando el banderín del córner con la bandera británica. En los medios argentinos se propagó la frase “Argentina Campeón moral”.

El 28 de setiembre de 1966 se produjo un hecho conocido como el Operativo Cóndor, un grupo de jóvenes liderado por el militante peronista Dardo Cabo, quien posteriormente fue integrante de Montoneros, desvió un avión de Aerolíneas Argentinas hacia las Islas Malvinas. En suelo malvinenese redujeron al personal de guardia e izaron banderas argentinas, nombraron al lugar como Puerto Rivero en reconocimiento al gaucho Antonio Rivero. La reacción británica se impuso finalmente, los jóvenes negociaron la libertad y retornaron a territorio argentino, detenidos por el ejército, el presidente Onganía los condenó a prisión.

En la década de 1960 se produjo la “tercera invasión inglesa” (cultural) con la influencia de los Beatles y los Rolling Stones, generando un impacto musical mundial en la juventud, y a la vez un mercado de divisas. El 26 de octubre de 1965, en el Palacio de Buckingham, la Reina Isabel condecoró a los Beatles como Miembros de la Orden del Imperio Británico.

En 1971, Argentina inició la asistencia humanitaria para los isleños de Malvinas, interrumpida en 1982 por la guerra, y reiniciada en 2016 con ampliaciones en alcance aéreo, sanitario y educativo (con becas a universidades).

En 1974 Perón, durante su tercer gobierno, intentó la negociación diplomática, entonces mediaba la propuesta británica de condominio que comprendía la administración compartida (argentina y británica) por un lapso de 50 años.

Después del golpe militar, la dictadura del proceso emprendió la acción armada. El 2 de abril de 1982, el ejército argentino invadió las Islas Malvinas, reclamando la soberanía nacional y ocupó el archipiélago, tal vez evaluando que Gran Bretaña no reaccionaría militarmente. La mayoría de la población avaló la operación militar, al tiempo que surgían expresiones chauvinistas; quedando olvidada la represión al movimiento obrero del 30 de marzo, incluso la CGT, se concedió prioridad al frente bélico en Malvinas.

Gran Bretaña envió tropas para recuperar las Falklands (Malvinas); integraban las mismas los “gurkas”, guerreros orientales mercenarios. Los pueblos español e italiano realizaron algunos gestos de desaprobación. En Sudamérica, Perú apoyó a la Argentina con aviones, Venezuela con movilización popular y Cuba con el ofrecimiento de ayuda militar. Mientras tanto, en nuestro país se realizaron donaciones de alimentos, joyas (emulando a las damas patricias de la época de San Martín) y terrenos a los militares, mencionados en los medios de comunicación. Después se comprobó que no llegaron a destino.

En 1982 el presidente de facto Leopoldo Galtieri, durante la Guerra de Malvinas, descartó la mediación de los Estados Unidos con propuesta de soberanía compartida con tres banderas.

El 22 de junio de 1986, en México, la selección de fútbol venció a Inglaterra con dos goles de Diego Armando Maradona, uno de ellos con la “mano de Dios” y el otro desde la mitad de cancha gambeteando rivales para convertir un gol histórico. Los medios argentinos replicaron la hazana futbolística de Maradona a modo de venganza contra “los piratas ingleses” tras la Guerra de Malvinas.

En 1990 durante la presidencia de Carlos Saúl Menem se reanudaron las relaciones diplomáticas con el Reino Unido con el fin de lograr salir del aislamiento comercial y atraer inversiones.

El 6 de noviembre de 1995 la Universidad de Oxford otorgó el título honorífico de Honoris Causa a Diego Maradona como inspirador de los estudiantes soñadores.

En 2017, durante el gobierno de Mauricio Macri, el Banco Central de la República Argentina envió lingotes de oro a Londres, situación que se repetiría luego durante el actual mandato de Milei.

El 15 de noviembre de 2017 se produjo el hundimiento del submarino ARA San Juan en el Atlántico Sur, con la pérdida de 44 tripulantes. Las investigaciones giraron en torno a desperfectos mecánicos; una versión marginal del periodista Santiago Cúneo afirmaba que el submarino recibió un ataque británico, ocultado por el gobierno de Macri.

El gobierno de Cristina Kirchner mantuvo una gestión diplomática basada en el reclamo de soberanía y desmilitarización del Atlántico Sur y la búsqueda identificatoria de soldados caídos sepultados en el cementerio de Darwin.

El 27 de junio de 2022 en la Cumbre del G7, el presidente Alberto Fernández mantuvo un intercambio con el ministro británico Boris Johnson sobre la soberanía de las Islas Malvinas obteniendo la negativa a negociar dicha propuesta argentina.

El 15 de julio de 2026 en Estados Unidos, Argentina venció a Inglaterra por 2 a 1, con goles de Enzo Fernández y Lautaro Martínez, los jugadores exhibieron un cartel con la leyenda “Las Malvinas son argentinas”, en las tribunas los adherentes argentinos replicaron el acto simbólico de protesta, a pesar de la prohibición regida previamente por la FIFA. Los jugadores argentinos llevaron brazalete negro en recordatorio de Antonio Ubaldo Rattin, jugador referente de Boca Juniors (60-70) y de la selección.

El 19 de julio, en la final, Argentina enfrentó a España quien resultó vencedora por 1 a 0. Al final del encuentro jugadores e integrantes del cuerpo técnico argentino agredieron a jugadores españoles. El episodio tuvo repercusión internacional calificando a la Argentina como país soberbio, corrupto y “racista”.

Desde el Mundial de Qatar la selección argentina encabezada por Lionel Scaloni y Lionel Messi mantuvo distancia con los gobiernos, en esa oportunidad realizaron una caravana en un medio de transporte saludando a la población enfervorizada; pero desistió de concurrir a la Casa Rosada donde estaba el presidente Alberto Fernández. Milei ofreció la Casa Rosada con la ausencia presidencial y funcionarios, para la recepción a la selección, cediendo el balcón con vista a la Plaza de Mayo donde se concentraría la multitud popular. La selección no aceptó la propuesta, y el agasajo se realizó en el predio de la AFA, en Ezeiza.

Argentina tiene una sociedad atravesada por conflictos sociales: odios, divisiones, desencuentros, y revanchas; esperanza y deseos de un destino de grandeza, pero esa grieta social desparece cuando juega la selección de fútbol. El fervor de la población argentina con la selección de fútbol representa un fenómeno social de identidad colectiva, de una fuga momentánea de la frustración cotidiana, se rememoran situaciones de psicología de las masas.

El Mundial de Fútbol del ´78 y luego el del ´79 fueron utilizados políticamente por el gobierno para ocultar la realidad nacional. El Mundial del ´78, con sede en el país, distrajo a la población, precisamente se obtuvo el título mundial, convirtiéndose dicho evento en una cortina de humo para el genocidio y saqueo de Argentina. La Junta Militar lanzó el slogan “Los argentinos somos derechos y humanos”, la Comisión Internacional Investigadora de Derechos Humanos no obtuvo la resonancia merecida. La histeria colectiva y el chauvinismo flotaban en el clima de esos días; en la TV repetían: “los científicos sociales se preguntan sobre el fenómeno que ocurre cuando el equipo argentino sale a la cancha”. Tal vez existió el deseo de mostrar al mundo que la Argentina era una potencia, al menos futbolística, para suplantar la realidad de un país que de ser promesa pasó a tener un récord inflacionario y a figurar entre los países de menor desarrollo. El modo de vida incluía cambios de costumbres: emular a la clase superior, hacer culto a lo superfluo, ir a discotecas sofisticadas, consumir comida americana, viajar a Brasil y Miami, ganar en la compra – venta de dólares y el plazo fijo, “la plata dulce” de la especulación financiera.

En 1982, en el momento de la contienda de Malvinas, se suspendió la difusión de música en inglés, irrumpiendo el rock nacional. Centenares de ciudadanos se alistaron como colonos voluntarios para diversos oficios; las islas se transformaban en una tierra prometida, ajena al territorio donde abundaba la desocupación, la exclusión y la represión de las clases populares. Algunos sectores de izquierda pensaban en armar un ejército que combatiera a los ingleses y luego a la dictadura. La sociedad vivió los episodios cambiados: la guerra se transformó en un partido de fútbol y en México del ’86 el partido de la selección en una guerra.

Excombatientes de Malvinas han denunciado maltrato físico y psicológico por parte de la superioridad de las fuerzas armadas durante el conflicto bélico.

Javier Milei encarna el proyecto de retorno a una república oligárquica, caracterizada por el autoritarismo en la política y el libre mercado en la economía. Este proyecto se manifiesta en una confrontación directa contra los derechos humanos, la diversidad sexual, el ecologismo y la multiculturalidad. En materia de política exterior, Milei estableció una alianza estratégica con Estados Unidos e Israel, evaluando la construcción de una base militar con Norteamérica en Tierra del Fuego y la posibilidad de afiliarse a la OTAN.

En 2024, durante el gobierno de Milei, el BCRA envió lingotes de oro al exterior -a Suiza, según la versión oficial- para buscar mayor rentabilidad financiera o recambio de calidad. Sergio Palazzo y otros diputados solicitaron informes por las sospechas de que estén en Londres y vinculados a los Houldouts de 2001.

En septiembre de 2026 Javier Milei afirmó por cadena nacional su postura sobre la causa Malvinas afirmando que las islas son argentinas y aplicando la sanción a empresas petroleras que exploten hidrocarburos en aguas próximas al archipiélago. Milei cuenta con el respaldo de Donald Trump, quien se ofreció a mediar en el conflicto, previamente reconoció que las Islas Malvinas son argentinas.

La vicepresidenta Victoria Villarruel sostiene una postura nacionalista intransigente. A diferencia de Milei, es hija de Eduardo Villarruel, veterano de Malvinas. Asimismo, estuvo a favor de los jugadores que desplegaron la bandera con la leyenda “Las Malvinas son argentinas”.

Estados Unidos, como en el proceso militar, se ofrece como mediador en procura de imponer una administración tripartita. Considerando el caso de Groenlandia, finalmente llegó a un acuerdo por el cual obtiene la protección militar norteamericana en el territorio, reconociendo la soberanía e integridad, a la vez se abre la posibilidad de autodeterminación groenlandesa.

Este tipo de jugada política puede anticipar las intenciones de Trump respecto a las Islas Malvinas: si los kelpers realizan un giro hacia la autodeterminación, quedarían bajo el paraguas del Conmowelth para darle fin de esta forma al reclamo argentino.

Lic. Luis Alberto Cárdenas

(docente y licenciado en Sociología de la UBA. Integra el Consejo de Profesionales en Sociología de la Ciudad de Buenos Aires).

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