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La toma del Lisandro de la Torre bajo la óptica de una sala de escape

Una singular experiencia inmersiva recrea uno de los hitos más emblemáticos de la historia de Mataderos.

En enero de 1959, los trabajadores del frigorífico Lisandro de la Torre decidieron tomar la sede del establecimiento ante el proyecto de privatización impulsado por el gobierno de Arturo Frondizi. Aquel histórico acto de resistencia tuvo como protagonistas a los vecinos y vecinas del barrio, quienes sintieron la lucha como propia. Desde entonces, aquella gesta se recuerda como un acto de defensa de la soberanía nacional y barrial, que unió a toda la comunidad en torno a una causa común.

Más de seis décadas después, “La Toma” recupera ese emblemático episodio para transformarlo en una experiencia cultural, educativa e inmersiva. A través de enigmas, desafíos y el juego de rol, se busca acercar la historia a las nuevas generaciones e invitar a la reflexión. Y como si fuera poco, se trata de una actividad gratuita, destinada principalmente a instituciones educativas, pero también al público general, quienes hasta el 21 de septiembre pueden visitarla.

“Somos un grupo de jóvenes profesionales del barrio que queremos revalorizar el patrimonio cultural e histórico de Mataderos, promoviendo el reconocimiento y la apropiación de la memoria colectiva barrial”, explica el profesor Daniel Ros, licenciado en Letras (USAL) y especialista en gestión educativa, con más de diez años de experiencia en el aula y en proyectos culturales. Por otra parte, más allá del trabajo conjunto de jóvenes profesionales, voluntarios e instituciones del barrio, La Toma cuenta con el apoyo de Mecenazgo, el programa de financiamiento del Ministerio de Cultura porteño.

“La toma” recrea todas las características de una sala de escape que gira en torno a la toma del frigorífico Lisandro de la Torre. De allí que se trate de una actividad lúdica y pedagógica a la vez. “Es una experiencia inmersiva en la que un grupo de participantes resuelve acertijos, enigmas y tareas físicas o lógicas para alcanzar un objetivo dentro de un tiempo limitado”, resume Ros.

Quienes recurren a la historia suelen encontrar las respuestas de varios interrogantes del presente. “Entre los adoquines que caminamos todos los días -expresa Rosa- se esconden memorias que esperan ser revividas y recuperadas. En este sentido, el barrio de Mataderos ha sido escenario de uno de los episodios más heroicos y admirables de lucha popular: la toma del frigorífico de Lisandro de la Torre”.

Cuando en enero de 1959 el presidente Frondizi llevó adelante la privatización del frigorífico, inmediatamente se entendió que parte del patrimonio barrial y nacional estaba siendo amenazado y con él, la continuidad laboral de nueve mil trabajadores. Como respuesta, la Asamblea General de Trabajadores organizó la toma del edificio, mientras que los vecinos y vecinas brindaron su apoyo y solidaridad a la causa. Así, la lucha pronto dejó de ser la de unos pocos para convertirse en la de todo el barrio.

“Queremos reivindicar y traer al presente aquel episodio de una forma distinta, dinámica y educativa, y así darle forma a la primera sala de escape sobre Mataderos. Para fortalecer nuestra cultura e identidad, creemos que es esencial conectarnos con la historia a través de formas pedagógicas que habiliten el aprendizaje y el disfrute. En este sentido, una sala de escape puede ser la opción perfecta para descubrir el pasado y despertar la curiosidad”, puntualiza Ros, quien entre 2021 y 2022 amplió su formación con los talleres “Scape room educativo” dictado por la Fundación Telefónica y “Aprendizaje mediado por desafíos: taller de escape room” en Escuela de Maestros. Como resultado, participó en la producción de diversas salas de escape de las que se destacan Festival Clave 13/17 y el Festival Desmadres, ambos en el Centro Cultural Recoleta. Además, desde 2019 dirige Librarte, el proyecto de literatura juvenil de la Comuna 9 que creó junto a alumnos y exalumnos, que en octubre pasado reunió a lectores, escritores, bookfluencers, editoriales y emprendimientos.

Quien ingrese a esta singular sala de escape, podrá comprender el contexto histórico, político y social que dio origen a la toma del frigorífico Lisandro de la Torre; analizar las causas y consecuencias del conflicto, comprendiendo el papel de los trabajadores, los vecinos y el Estado; fortalecer el pensamiento crítico mediante el análisis de fuentes, la interpretación de pistas y la resolución de problemas; y estimular el trabajo en equipo, la comunicación y la toma de decisiones colaborativas a través de una experiencia lúdica e inmersiva.

La sala de escape “La Toma” funciona hasta el lunes 21 de septiembre en la sede de la casa patronal San José (Fonrouge 2865, esquina Hubac). Allí, de lunes a viernes se realizan las visitas de las instituciones educativas y los sábados 12 y 19 de septiembre abre sus puertas al público en general desde las 11 hasta las 18. Quienes deseen asistir podrán agendar su turno en el link de Instagram www.instagram.com/latoma.escape y al mail latomasaladeescape@gmail.com, o bien acercarse directamente.

La actividad está planteada para alumnos de último año del Primario y primero del Secundario. Se reciben grupos de hasta 35 estudiantes, con coordinación previa. Posteriormente, al concluir la actividad, los alumnos reciben una guía informativa para continuar trabajando en clase.

La propuesta es tan clara como atractiva: una historia de Mataderos, creada en Mataderos, para que Mataderos vuelva a vivirla ¿Te la vas a perder?

1 pensamiento en “La toma del Lisandro de la Torre bajo la óptica de una sala de escape”

  1. Mi padre, estuvo en la toma, iba sl frigorifico con mi tio a llevarle comida, los dias que estuvieron, adentro, ultimo dia los sacaron los tanques, mi padre quedo cesante, amaba Mataderos. Gracias por darle vigencia.

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