El cálido templo de Estero Bellaco y Cosquín, que surgiera como una humilde capilla a fines de los años 50’, ya es un símbolo de la fe católica en el oeste porteño. Como parte de los festejos, este sábado tendrá lugar la habitual procesión por las calles del barrio, de la que participará monseñor Pedro Cannavó, obispo auxiliar de Buenos Aires.
Como cada año, este sábado 12 de septiembre la parroquia San Enrique y Santa Cunegunda está celebrando un nuevo aniversario, a 67 años de su fundación, ocurrida en 1959 cuando comenzó a funcionar como una pequeña capilla en el corazón del barrio de Liniers.
San Enrique, su santo patrono, desciende de la dinastía de Carlomagno y con el nombre de Enrique II gobernó como emperador del Sacro Imperio Romano Germánico entre 1014 y 1024, año en el que abdicó para dedicarse a misionar llevando la palabra de Dios. Junto a su esposa, Santa Cunegunda, princesa de Luxemburgo por nacimiento, llevó una vida marital ejemplar y desplegó una intensa actividad misionera difundiendo el catolicismo en Alemania, además de crear templos y abadías e impulsar a la congregación de los benedictinos.
Los festejos patronales de la única parroquia que lleva el nombre de un matrimonio santo, se iniciarán a las 17, cuando los fieles se convoquen en la plaza Sargento Cabral (José León Suárez 1051, esquina Martínez de Hoz) para iniciar desde allí la tradicional procesión por las calles del barrio, portando las imágenes de Ntra. Sra. de Lujan, San Enrique y Santa Cunegunda. La partida será a las 17.30 desde la plaza mencionada para luego avanzar por José León Suárez, Tonelero, Saladillo, Caaguazú, Timoteo Gordillo y Tonelero, hasta arribar finalmente a la sede parroquial (Estero Bellaco 6943, a metros de Cosquín y Tonelero) donde la procesión finalizará alrededor de las 18. La marcha será encabezada por monseñor Pedro Cannavó, obispo auxiliar de Buenos Aires, junto al párroco Esteban Sacchi. Una vez finalizada, ambos concelebrarán la misa desde las 18:30, para finalmente concluir la jornada con un refrigerio, a precios módicos, en el jardín del salón parroquial.

Parece mentira tanto tiempo trascurrido