“El gobierno habilita a una empresa privada para que levante guita en pala, obviamente a cambio de una comisión para los funcionarios que nosotros mismos elegimos ¿Te indignás? Tenés dos caminos: o pagás y relajás un poco, o te revienta el corazón del stress… ¿Y sabés qué, flaco? Yo tengo muchas razones para vivir”. El que pronuncia estas palabras es un hombre de unos sesenta años que acompaña al personaje de Ricardo Darín en la fila para pagar las multas por acarreos -en ocasiones, injustificados- de las grúas porteña. Poco después -vidrio de seguridad mediante- el protagonista verse la cara con el empleado de turno. Es una escena clave de Relatos Salvajes, la película de Damián Szifrón, en la que, más adelante, el recordado “Bombita” hará volar por los aires su propio vehículo -mal estacionado adrede- justo cuando la grúa se preparaba para removerlo nuevamente.
A mediados de agosto el Gobierno porteño habilitó una playa de acarreo en el bajo autopista de Ramón Falcón y Homero, en Villa Luro, destinada a albergar a los vehículos que ya están siendo removidos por mal estacionamiento en los distintos barrios del oeste de la Ciudad, que conforman las comunas 9, 10 y 11. Según se informó desde el Gobierno porteño, la apertura de este predio -con capacidad para cien vehículos- tiene como objetivo descentralizar el servicio de grúas y agilizar los tiempos de remoción de los vehículos que se encuentren en infracción, mejorando la fluidez del tránsito y la convivencia vecinal en zonas periféricas que antes carecían de un playón cercano.
Como se sabe, tras ser durante años un negocio multimillonario de empresas privadas, desde hace tres años el servicio de acarreo en la Ciudad lo realiza de manera directa el Gobierno porteño. En la actualidad, el remolque de vehículos constituye uno de los principales ingresos del Estado municipal. Y aunque en la mayoría de los casos los autos levantados por la grúa se encuentran en infracción, aún siguen registrándose episodios en los que, como en Relatos Salvajes, la supuesta infracción realizada por el conductor del vehículo resulta, al menos, polémica. Claro que, para entonces, ya es tarde para lamentos.
El costo del acarreo fue actualizado este año. La Secretaría de Tránsito fijó desde el 1° de agosto una tasa de 83 mil pesos para la remoción y el traslado del vehículo. A ese monto puede sumarse la estadía en la playa, establecida en 15 mil pesos cada doce horas de permanencia.
Las multas varían según el tipo de infracción. Estacionar en lugares prohibidos, como paradas de transporte público, entradas de vehículos o carriles exclusivos, implica una sanción de 95 mil pesos. El mismo monto aplica para el estacionamiento medido vencido o no abonado. Mientras que el bloqueo de rampas para personas con discapacidad, estacionar en áreas peatonales, y la obstrucción de vías del Metrobus o Premetro eleva la multa a 285 mil.
Según los últimos registros del Ministerio de Movilidad e Infraestructura, el 46,8% de los vehículos acarreados estaba estacionado en cajones azules, los espacios exclusivos destinados a tareas de carga y descarga de mercaderías. En segundo lugar, aparecen los espacios reservados para escuelas, personas con discapacidad, entornos escolares y otros usos específicos (16,7%), seguidos por las paradas de colectivos (13,3%), las ochavas (10,6%), que afectan la visibilidad en las esquinas y las sendas peatonales (4,3%).
“Mirá, me hicieron esta multa, yo ya pagué el acarreo, pero hay un error, porque el cordón estaba despintado ¿Me permite? Son 560 pesos. Mirá, yo estoy un poco nervioso, así que te pido que por favor me escuches: el cordón estaba sin pintar. Yo creo que deberías mandar a alguien a la dirección donde me levantaron el auto para verificar que tengo razón. Después, en nombre del Gobierno de la Ciudad, pedirme disculpas, devolverme la plata del acarreo e indemnizarme por todo este tiempo que me están haciendo perder. El acta de infracción dice que el auto estaba mal estacionado, y eso se considera prueba suficiente. La multa son 560 pesos que usted tiene que abonar sí o sí. Si no pagan, corren los intereses”. El diálogo está tomado de la película de Szifrón, claro que, con los valores actualizados, podría repetirse en vivo y en directo en el playón de Villa Luro.
Lic. Ricardo Daniel Nicolini
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