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El bar 9 de Julio se prepara para seguir haciendo historia

Tras permanecer seis meses con las persianas bajas, el emblemático reducto de Mataderos reabrirá sus puertas con nuevos dueños a mediados de septiembre. Para entonces, lucirá remozado pero conservando su estética de bar notable y sitio de interés cultural.

Durante décadas, el bar 9 de Julio supo ser el punto de encuentro ineludible de la bohemia mataderense. Por sus mesas desfilaron figuras del tango, como Floreal Ruiz y Alberto Castillo, personajes del deporte como Rodolfo Motta, y referentes de la cultura, como el inolvidable dibujante Alberto Breccia y el escultor Orio Dal Porto. Café de por medio, la vida transcurría en aquella geografía alargada con piso de baldosas y paredes adornadas con filetes tangueros e imágenes de Justo Suárez.

El 9 de Julio abrió sus puertas en 1946 en la esquina de Juan B. Alberdi y Larrazábal -allí donde hoy funciona una cadena de farmacias- pero en 1969 se instaló definitivamente a media cuadra de allí, sobre Larrazábal 1276, donde Félix, bandeja en mano, repartía cafés y cortados y colocaba con esmero los terrones de azúcar junto al platito. Desde entonces, sus mesas -testigos fieles de momentos memorables- fueron marcando el pulso del barrio. El 9 de Julio, junto al Oviedo y al del Glorias, es uno de los tres bares notables que atesora el barrio de Mataderos, y en noviembre de 2015 fue declarado de Interés Cultural por la Legislatura porteña.

Pero su historia también supo de momentos amargos, como los que debió atravesar en los últimos años, cuando navegó a merced de los vaivenes económicos, la pandemia y las malas administraciones, y debió cerrar en varias oportunidades. La última fue en marzo pasado, cuando muchos pensaron que había bajado la cortina para siempre.

“De chico pasaba por acá y el bar me llamaba mucho la atención. Hace unos meses volví a pasar y me sorprendió verlo cerrado y con el cartel de alquiler. Unos días después hablé con unos amigos y nos propusimos recuperarlo”. El que habla es Diego, uno de los cuatro socios sub-40 que en poco tiempo más serán los encargados de reabrir el 9 de Julio para devolverle al barrio de Mataderos uno de sus tesoros más preciados. “Cuando vinimos hablamos con Rodolfo, el propietario del local. Nos remarcó que este es un lugar clásico y que ni loco lo iba a alquilar para otra cosa. ‘Tiene que ser alguien que continúe la historia de este bar, nos dijo. Y nos comprometimos con él en que así lo haríamos y eso es lo que vamos a hacer”, explica Diego, que dice sentirse “atrapado por la mística de este lugar”.

Cuando Diego, Ariel, Federico y Mauro tomaron posesión del local se dieron cuenta que había mucho por hacer. “Estaba todo muy venido a menos, por eso cuando en junio arrancamos con la obra nos propusimos hacer algo que quede bien, pero manteniendo la esencia del lugar. Nos está costando un montón, pero te aseguro que le estamos poniendo mucho amor”, confiesa Diego, y dice que la clave está en la gente que pasa, frena y se preocupa pensando que el bar ya no va a existir más. “A veces nos ven sacando material o cosas viejas y nos miran como diciendo ‘che, ¿qué están haciendo? Ojo que esto es un café notable y es nuestro’, y eso te mete una obligación mayor, pero es una presión hermosa”. De hecho, los cuatro socios ya tienen invitados varios cafés para un montón de vecinos que aguardan ansiosos la reapertura.

“Muchos nos cuentan que no estaba muy bueno las últimas veces que vinieron. Por eso queremos devolverle la mística original que se merece, para que el 9 de Julio vuelva a ser un lugar de encuentro donde se juntan los amigos”, resume Diego. Es que, a diferencia de una cafetería del microcentro, donde mucha gente de paso hace un alto para tomarse un café, este es el típico bar de barrio que es parada obligada para un encuentro entre amigos.

La fecha prevista para la reapertura es mediados de septiembre. Para entonces, el 9 de Julio volverá a ser un café notable y por las noches se vestirá de bodegón. “Vamos a arrancar con cafetería clásica, nada de café de especialidad, takeaway o café con tapita. Pero eso sí, para acompañarlo, además de las clásicas medialunas, ofreceremos también opciones de tostadas con palta. Porque además de recuperar al público habitué, queremos sumar a otras generaciones”, explica Diego. Además, al mediodía habrá un menú ejecutivo para la gente que trabaja en la zona y por las noches platos caseros de bodegón y parrilla. “Mucha gente nos dijo que venía a cantar acá, entonces vamos a volver a hacer los shows. La idea es retomar los espectáculos de tango en el marco de una cena show”, anticipa.

– ¿Alguno de los cuatro tiene algún vínculo con lo gastronómico?

– Sí, sí. Ariel y Mauro tienen locales de sushi, tienen parrilla. Y tienen cafetería también. Ariel tiene la concesión de la cafetería del hospital Santojanni. Y yo trabajo en el área de servicios gastronómicos. Así que las cosas se van a hacer bien. Queremos que la gente venga a disfrutar de un lugar lindo, prolijo, con buen precio y calidad, para que viva una gran experiencia y esa sea la clave para que vuelva.

Cada detalle estético tiene como norte ese objetivo. “Queremos que el 9 de Julio vuelva a ser lo que fue. Nos fuimos encariñando con el proyecto, con la gente que pasa por acá, que se sienta a contarte una historia, que es la gente que esperamos que vuelva, porque lo siente como si fuese su casa”. La esencia del bar será la misma, pero sus órganos vitales se renovarán por completo. Se reemplazaron las cañerías y todo el tendido eléctrico. “Hicimos los baños a nuevo y sumamos el baño para discapacitados, que no existía. El mueble de la barra estaba todo podrido, así que pusimos uno nuevo. La cocina también está hecha a nuevo, pero dejamos el mismo horno”, explica Diego y cuenta que van a pulir las baldosas del piso y recuperar las paredes originales. “Queremos que queden los ladrillos a la vista, que son históricos”, subraya. De esas mismas paredes volverán a colgar los cuadros originales que durante décadas ambientaron el bar.

Todo está dispuesto para que el 9 de Julio recupere el brillo de otros tiempos. Ya no estará Félix, con su parsimonia tanguera, pero otras manos serviciales llevarán el café a las mesas para seguir haciendo de este histórico bar de Mataderos un lugar de encuentro inevitable, capaz de ganarle al tiempo y al olvido.

Ricardo Daniel Nicolini

4 pensamientos en “El bar 9 de Julio se prepara para seguir haciendo historia”

  1. Soy Cecilia, profe de danzas y gerontóloga.
    Disfruté varias veces de noches tangueras con amigos estupendos y colegas maravillosos.
    Ya no vivo en el barrio peronlo sigo sintiendo mío.
    Espero poder compartir gratos momentos…
    Entre otros recuerdos, la noche del aniversario d Mataderos, hice un pequeño show de bailé folklórico para representar las raíces del barrio. Gracias a mis amigos Graciela y Miguel por momentos tan gratos…

  2. fui varias veces hace muchos años a shows tanguero con cantantes, siempre es barbaro escuchar tangos con aficionados, como lo viejos concursos de cantores. espero estar en la inauguracion a la nocha que es bohemia. soy de LUGANO.

  3. Si estuve varias veces en cenas sowhs de los viernes o en una fiesta patria, con cantore de tangos. Seria bueno que hagan concursos de cantores como en los viejos tiempos.

  4. Este lugar guarda una parte muy importante de nuestra historia familiar. Durante nuestra gestión como antiguos dueños, pusimos mucho esfuerzo, trabajo y dedicación, compartiendo el día a día en familia, con momentos de mucha alegría y otros no tanto.

    Todo ese camino tuvo también un reconocimiento muy especial: *gracias al trabajo y a las gestiones que realizamos durante aquellos años, el Bar 9 de Julio fue declarado Bar Notable y de Interés Cultural*. Un reconocimiento que nos llena de orgullo y que sentimos como parte del legado que dejamos.

    Hoy nos alegra profundamente que el Bar 9 de Julio siga en pie, formando parte de la historia y la memoria de nuestro barrio.

    ¡Muchos éxitos a la nueva gestión! Deseamos de corazón que puedan seguir cuidando y haciendo crecer este lugar tan querido. ❤️
    Graciela Mercatante y Miguel Ángel Sciaraffia.

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