La juegoteca de Liniers, que desde hace diecisiete años funciona en la sede de la Unión Vecinal Liniers Sud (pasaje Félix de Origone 946, a metros de Montiel y Jorge Chaves) anuncia que aún dispone de vacantes para niños y niñas de 3 a 5 años. Un espacio gratuito con actividades lúdicas creativas, que apuesta al desarrollo integral y al intercambio entre pares, lejos del apogeo de las pantallas táctiles.
El 27 de septiembre de 1990 Argentina ratificó la Convención Internacional sobre los derechos de niños, niñas y adolescentes que, entre otros puntos, consagra al juego como “derecho insustituible”. En 2005, en conmemoración de esa fecha, la Ciudad de Buenos Aires instituyó el Día del Derecho a Jugar, pero cinco años antes ya había dado muestras claras de la importancia que le otorga a este tema, con la creación del Programa Juegotecas Barriales, que depende del Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat, a través de la Dirección General de Niñez y Adolescencia. La esencia del Programa apunta a promover el derecho de niñas y niños a jugar, ante la falta de espacios seguros en la ciudad. “De a poco se fueron perdiendo la vereda y el potrero, entonces era necesario crear alternativas para que el tiempo del ocio en los chicos no se viera afectado”, explican desde el Programa.
Actualmente son 15 las juegotecas barriales distribuidas en distintos barrios de la Ciudad -dos menos que hace un año y medio- y, con casi diecisiete años ininterrumpidos de labor, la de Liniers es la única que funciona en la Comuna 9.
Con base en la histórica sede de la Unión Vecinal Liniers Sud, sita en el pasaje Félix de Origone 956, a metros de Montiel y Jorge Chaves, la Juegoteca de Liniers tiene como objetivo principal generar un espacio de juego cerca de casa, potenciando el lugar de niñas y niños en la comunidad, además de fortalecer vínculos familiares y articular con distintos efectores comunitarios (de salud, educación, cultura), en post de difundir la Convención de los Derechos de niñas, niños y adolescentes.
Desde que comenzó a funcionar en 2009, decenas de chicos del barrio de entre 3 y 13 años se acercan cada semana a disfrutar de juegos grupales e interactivos. Los más pequeños (de 3 a 5 años) lo hacen de lunes a jueves de 14:30 a 16:30; los de 6 a 8 años asisten martes y jueves de 17 a 19; mientras que los de 9 a 13 años se acercan los lunes y miércoles de 17 a 19. Actualmente aún quedan vacantes para el grupo de los más pequeños
Lejos del imperio de las pantallas táctiles, cada tarde se organiza en tres momentos: juego libre (con elección de propuesta), merienda y juego coordinado grupal, con alternativas artísticas, deportivas, literarias y musicales. Pero también hay tiempo para los juegos tradicionales, como la mancha o saltar la soga, y para los juegos simbólicos, como personificar oficios o ser como mamá o papá, construir con bloques y jugar con muñecas y muñecos. Y a todo eso se suma el sector de juegos de mesa.
Son cuatro los profesores a cargo y Brenda es la coordinadora. “Nos formamos en el campo de la recreación, la educación y lo sociocomunitario”, aclara.
El juego se relaciona con la recreación, por eso también, eventualmente, se organizan salidas gestionadas desde el Programa o desde la Juegoteca. Allí los chicos visitan museos, centros culturales, teatros, parques y bibliotecas.
Para más información, los interesados podrán contactarse vía mail a jtkliniers@gmail.com o a través del Instagram: @juegotecaliniers, porque jugar alegra el espíritu y si el juego es compartido, la alegría se transforma en felicidad.
