Ir al contenido

Es momento de tomar medidas

  • por

El recuerdo de las emblemáticas sastrerías que funcionaron en Liniers de los años 60’ y 70’.

Por Daniel Aresse Tomadoni (*)

Seguramente algunos pensarán que, por un momento, mi columna se convirtió en una penitencia, pero nada más lejano, porque el título de esta entrega pretende simplemente homenajear a las sastrerías que supo tener el barrio de Liniers. Y si bien la lista es extensa, voy a destacar apenas a aquellas que hicieron historia en el barrio.

Para comenzar, en Ibarrola casi esquina José León Suárez, se ubicaba la sastrería “La Francesa”, que en sus comienzos se mostraba como un local clásico, pero luego se fue aggiornando a la moda de fines de los 60’, hasta convertirse en la cita obligada para la ropa a medida y luego la informal.

Un par de cuadras hacia el noroeste, en la colectora de General Paz entre Rivadavia y Ramón Falcón, una enorme marquesina anunciaba en neón “Sastrería Costa Grande”. Sucursal de la casa céntrica, sus vidrieras mostraban invariablemente las últimas tendencias de la moda. Cerca de allí, dos locales “St. Georges” en la Galería San Francisco y “Milvio”, exhibían ropa “para más jóvenes”. Por su parte en la Galería General Paz, “Bertinat”, marcó tendencia en ropa más informal.

Ya sobre Rivadavia, a mitad de cuadra, lucía sus vidrieras “Leiter”; y llegando a José León Suárez, aparecía “Robins”. Ambas eran el paraíso de la moda con su variedad de prendas y artículos masculinos. Y ya que hablamos de elegancia en el vestir en la esquina cercana “Rovicer” con sus trajes a medida y las “notables rebajas Cervantes” (ya que además vendía productos de esa conocida sastrería), era un local para una clientela muy exclusiva.

Ya en la cuadra del Mercado, la gran sastrería “América” contaba con dos locales: el de Rivadavia para “gente grande” y el de la calle Cosquín, al que se lo bautizó como “América Juvenil”.

Dentro de esa gran variedad de locales dedicados a la moda masculina, en Rivadavia entre Carhué y Cosquín, “Sport Juvenil” vendía confecciones para todas las edades; y casi llegando a Timoteo Gordillo, “Bens” captaba la atención de una clientela muy exclusiva. Cerca de allí la enorme sastrería “Keumurdji” -atendida por sus dueños Rubén y Norberto- era el local ideal para un buen traje a medida o un saco sport de confección.

Siguiendo por Rivadavia hacia el Centro, ya cerca de Oliden, un enorme cartel luminoso rezaba “M. Petrucci, Sastre”. Pero si de sastrerías se trata, sin dudas Carhué fue la calle que más comercios de este tipo albergó, en distintas épocas. En la primera cuadra, “Styr” -sobre la Galería Crédito Liniers- fue un ícono con sus trajes de la marca Agrest. En la misma cuadra, “Rivadulla Hombres” marcó una tradición en la zona, con una amplia variedad de indumentaria de excelente gusto. Casi enfrente, “Sastrería Carhué” permaneció muchos años ofreciendo trajes a medida con excelentes casimires.

Siempre por Carhué, cruzando Ramón Falcón, sobre el pasaje Mburucuyá, la “Sastrería Becerra” se dedicó por años a los cortes a medida, en épocas donde hacerse un buen traje era moneda corriente. Cerrando la recorrida por esa calle, dos locales más brindaban una buena atención: “Wort” e “Isanto”, este último, además, realizaba prendas a medida para gente “con algunos kilos de más”.

Claro que también hubo locales más chicos, pero no menos importantes, como “Sastrería Tito”, en José León Suárez casi Palmar, que permaneció hasta casi fines de los años 60’. Sin dudas, Liniers fue desde siempre un barrio donde la moda masculina y los cortes a medida, marcaron una época, que luego con los años se fue perdiendo.

Hasta la próxima y muchas gracias por permitirme compartir estos recuerdos con ustedes.

(*) Aresse Tomadoni es director general de “Relatos del viajero” y “Épocas del mundo” que se ofrecen a través de Youtube.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *