Lo aseguró el comisario inspector Horacio Bassino, titular de la Comisaría Comunal 9, en una entrevista exclusiva.
Desde mediados de enero pasado, cuando reemplazó a su par Marcelo Loto, el comisario inspector Horacio Bassino es el máximo referente en materia de seguridad en la Comuna 9, que incluye a los barrios de Liniers, Mataderos y Parque Avellaneda. A sus 49 años, Bassino lleva 36 como policía. “Ingresé en el 90’ al Liceo con 12 años e hice todo el secundario formándome policialmente”, cuenta con orgullo quien es nieto e hijo de policías, en el marco de la entrevista con Cosas de Barrio, desarrollada en su despacho del primer piso de la moderna comisaría de Juan B. Justo y Gana.
Tras recibirse en la Escuela de Oficiales, Bassino estuvo dieciséis años en la Bonaerense: uno en comisaría, cinco en la División Aérea de Policía de la Provincia como piloto de helicóptero, y otros diez años en las fuerzas especiales del Grupo Halcón. “Hice cursos de buceo, paracaidismo, instructor de tiro, comando, sniper, negociador”, explica. En el 2010 pasó a la Policía Metropolitana para integrar las brigadas y ofrecer formación a los grupos de contención. “Trabajé en el desalojo de la toma del hospital Borda y también en la del Teatro San Martín”, cuenta. Poco después pasó al área de comisarías y de allí se integró a la Policía de la Ciudad, donde se desempeñó en las comisarías 47a, en la Comunal 12A y en la 1A. En 2020 fue ascendido a comisario y estuvo a cargo de la 6B, en Caballito. Al año siguiente, regresó a la 1A y luego llegó a 15C. En 2024 ascendió a comisario inspector y estuvo a cargo de la Comuna 15 para, posteriormente, llegar como jefe a la Comuna 13, en Belgrano. “Y este año me tocó este desafío, para ponerme al servicio de los vecinos del sudoeste de la Ciudad”, concluye.
– ¿Conocía la zona?
– Estuve cuando estaba en la Metropolitana, en unas brigadas que hacíamos trabajo de calle con los móviles. Zona caliente. Por lo menos acá, lo que es el centro de Liniers.
– ¿Qué particularidades encuentra en la Comuna 9 a nivel delito y seguridad?
– La Comuna 9 es una zona de mucho transbordo de gente. Entra mucha gente que viene del conurbano. Estamos justo en el deslinde de la General Paz, en el límite entre Capital y Provincia, y viene gente de todos lados. Se trabaja mucho con el área de Higiene Urbana, con el BAP, con la gente de situación de calle.
– Mucha de esa gente viene a trabajar acá…
– Tal cual, sí, sí. Ya más para el lado de Mataderos es más barrio y ahí sí son vecinos de la zona. Pero en el centro comercial de Liniers predomina un gran caudal de gente en tránsito.
– En ese sentido ¿Sigue siendo el hurto de celulares el delito más común en la zona?
– Sí, claro. Fundamentalmente en las paradas de colectivos hacia ambos lados de la Estación y en las que están arriba del puente de General Paz. Ahí incorporamos la presencia de brigadas de civil para atrapar in fraganti a los punguistas. Empezamos con uniformados, pero no dio buen resultado porque al ver al policía ahí, el delincuente se contiene, no comete el ilícito y por lo tanto no lo podemos detener. Pero lo cometían durante el viaje o en la parada anterior. Al ubicar gente de la Brigada logramos hacer varias detenciones. Por otra parte, en el perímetro de la Estación, fundamentalmente sobre Rivadavia, tenemos las motos que trabajan con recorridas asiduas y también se ha logrado reducir bastante el delito.
En ese sentido, Bassino subraya que “por suerte, en la jurisdicción, no hay grandes delitos ni delitos complejos. Incluso, a pesar de la gran cantidad de gente que transita la zona, no se ven casos de motochorros como en otros lados de la ciudad”.
– En la zona de los pasajes suelen verse casos de robo de automotor y de autopartes, como ruedas de auxilio…
– Sí, es cierto. Igualmente, hace un mes más o menos, implementamos un servicio de controles vehiculares aleatorios. Es decir, no en una parada fija, sino que van mutando constantemente. Estamos veinte minutos en un lugar, nos movemos y estamos veinte minutos en otro, de acuerdo a lo que nos muestra el mapa del delito. Entonces ya no se genera un “allá no vayamos porque hay un control policial”. Esos controles no se hacen sólo en avenidas sino básicamente dentro del barrio. Son totalmente asincrónicos y aleatorios, para evitar cualquier tipo de maniobra preventiva de los delincuentes.
– Otra denuncia vecinal habitual es la de los conflictos que se producen en los boliches de Rivadavia y Murguiondo…
– Ahí hicimos también un servicio específico para el horario de ingreso y salida de los boliches, que es cuando más se generan estos conflictos. Se hacen recorridas, paradas estáticas y se hacen controles también. A veces los hacemos en colaboración con la gente de Tránsito e incluyen controles de alcoholemia.
– Algo parecido están haciendo en torno a la plaza Monito, en la zona de Barrio Naón, donde hay denuncias de picadas, ¿verdad?
– Sí, sí. Estamos trabajando mucho con la 9A. El comisario conoce en detalle el tema porque hace tres años que está en esa seccional, sumado a la experiencia que uno trae de otros lugares, aportamos esos conocimientos y hemos bajado bastante el caudal de vehículos en torno a esa plaza. Que tampoco son picadas, porque básicamente lo que hacen los jóvenes es ir a mostrar los autos, entonces se escuchan aceleradas, ponen música a alto volumen y eso, obviamente, incomoda a los vecinos. Por eso, replicando lo que hice cuando estaba en la Comuna 13, trabajamos con la gente de Tránsito haciendo controles de vehículos, sobre todo en lo que es la Ley de Tránsito. Allí detectamos accesorios que no corresponden, contravenciones por ruidos molestos, hay que ir a lo finito. Cuesta coordinar esos controles con Tránsito porque la Ciudad los demanda bastante, pero la idea es tratar de hacerlos en forma periódica para enfriar un poco esa zona.
– La zona sur de Mataderos, de Alberdi hacia Lugano ¿tiene otras características en materia delictiva?
– Sí, al tratarse de un sector más industrial y, por lo tanto, más despoblado del barrio, lo más común es el robo de autopartes. Entonces como no hay tanta cantidad de policías para cubrir toda la jurisdicción, lo que se hace es ir rotando las paradas que las dispone el comisario de la seccional de Mataderos, de acuerdo al mapa del delito.
– ¿Quiere decir que la vieja figura del vigilante de la esquina ya no es fija sino rotativa?
– Relativamente. No es tan rotativa porque está bueno que conozca quiénes son los vecinos y cuál es la gente de paso. Por eso estamos trabajando también con muchas identificaciones de personas. Cada efectivo tiene que hacer una determinada cantidad de identificaciones por día para que se vea que hay movimiento policial. Es eso, estar más sobre la gente que está en la calle para que se vea la presencia policial.
– ¿Se desalojaron feriantes en los alrededores del parque Avellaneda?
– De a poco fuimos corriendo esas ferias que se van armando con personas que están desde hace tiempo, y se las fue acomodando, se las fue corriendo y reubicando. Todo lo que es la avenida Eva Perón se levantó directamente, para que vayan a un sector que ya está asignado por el Gobierno de la Ciudad.
– Entiendo que debe ser un tema complejo de abordar en una época donde está tan difícil la cuestión laboral…
– Claro. Y uno está en el medio. El problema es para el comerciante establecido, que paga el local, que paga los impuestos y que viene esta persona que también quiere laburar, pero el lugar no es el indicado, porque el espacio público no es para la comercialización. Claro que yo prefiero que trabaje y no que salga a robar, por eso hay que reacomodarlo. Entonces el Gobierno de la Ciudad está trabajando en generar esos lugares para que vayan, que tengan su habilitación y puedan trabajar tranquilos, como el resto.
– El jefe de Gobierno suele subrayar la concreción de delitos a manos de extranjeros, y en la zona tenemos distintas comunidades asentadas ¿Es notorio eso acá?
– La semana pasada hubo un servicio de saturación que habíamos iniciado nosotros y al que después se sumó la Policía Federal. Puntualmente en la Estación y en el mercado a cielo abierto de la comunidad boliviana, en el que sólo hubo dos detenciones de ciudadanos ilegales. En ese sentido, el tema está controlado.
– Me hablaba recién del tema de la distribución de los efectivos ¿Cómo estamos con la dotación? ¿Faltan policías?
– Siempre falta. Lo que pasa es que pudimos lograr tener una policía muy cercana a los vecinos. Hoy en día la policía volvió a ser lo que era, entonces el vecino recuperó la confianza y quiere tener a un efectivo en la esquina porque eso le da seguridad. Si Dios quiere dentro de poco vamos a sumar más gente para poder tener mayor presencia. Lo ideal sería tener un policía en cada esquina, aunque en realidad lo mejor sería no tener ninguno y que no haya ningún delito. Pero eso es imposible, entonces hay que tener más policías, más visibilidad. Además trabajamos mucho con los grupos de vecinos, para que nos informen sobre los hechos de inseguridad y así actuar en consecuencia. En ese sentido, trabajamos en forma coordinada y permanente con el presidente de la Comuna 9.
– ¿Cuál es la dotación total que tienen actualmente en la jurisdicción?
– Hoy llegamos casi a mil cien efectivos, que es un número bastante interesante, lo que pasa es que eso hay que repartirlo en turnos, o sea, no es que hay mil cien policías en forma permanente. Cada comisaría tiene su forma, su horario de trabajo. Hoy en día se trata de darle un horario fijo al personal para que en el resto del tiempo pueda estudiar, capacitarse y perfeccionarse.
– Es notoria la preparación física que presentan los efectivos y el contraste con el policía gordito que hasta hace algunas décadas solía verse en las esquinas ¿Existe una preocupación puntual en ese sentido?
– Se trabaja bastante con eso. Tenemos entrenamientos permanentes en los que nos evalúan en la parte de tiro, en los procedimientos policiales y en la parte física también. Se nos hacen estudios obligatorios, incluso psicológicos. Todo eso ayuda a que la imagen sea otra también. Sin desmerecer a nadie, no es lo mismo para el delincuente ver a un gordito en una esquina al que le va a costar hacer su trabajo, que a una persona con otra estampa, ¿no? Porque va con otra preparación y entonces va a resolver la situación de la forma más adecuada.
– Además se nota mucha presencia femenina también ¿no?
– Hay un mix, porque para algunas cosas es muy bueno contar con presencia femenina y para otras no tanto, depende la zona a cubrir. Hay zonas en las que es necesario que haya una mujer porque con el hombre no hay un buen feeling, digamos. Por eso tiene que ser un mix. Ni más ni menos.
– A propósito ¿Se registran delitos de agresión sexual en la comuna?
– Los hay pero no tanto. No es tan común. Sí hay denuncias de violencia de género pero son esporádicas y siempre logramos asistir a la víctima.
– Otro tema candente es el del robo de celulares a alumnos a la salida de la escuela ¿Están trabajando en eso?
– Sí, claro. El año pasado yo mandé personal policial a las escuelas para dar charlas y aconsejar a los chicos que no salgan con el celular en la mano, que se lo cuelguen al cuello. Porque pedirles que no lo usen es imposible. La tecnología está y no se puede nadar contracorriente. También es importante que utilicen los corredores escolares y eviten ir por calles con poco movimiento, porque eso genera la tentación del delincuente. Este año vamos a realizar esas mismas charlas en las escuelas porque realmente dieron mucho resultado.
– La última ¿Cómo están trabajando el tema de los eventos masivos en Vélez y en San Cayetano?
– El servicio en sí está a cargo de la División de Eventos Masivos. Nosotros cubrimos el tercer anillo, que es más tranquilo. No obstante, tenemos varias contravenciones trabajadas. Igual el servicio acá es muy dinámico, la afluencia de gente no es tanta en comparación al año pasado que me tocó cubrir la zona de River. La salida de la cancha de River después de un partido o un recital implicaban tres o cuatro horas, y acá en una hora y media ya está todo despejado. Esa salida más dinámica tiene que ver con que el aforo es menor y con la proximidad de la Estación de tren y los medios de transporte.
La charla llega a su fin y con ella, el mensaje de cierre del comisario Bassino: “las puertas de mi despacho y de la comisaría siempre están abiertas para los vecinos, para colaborar y para escucharlos y para tratar de encontrar alguna solución”.
Ricardo Daniel Nicolini
