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¡Se viene el tutá tutá!

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Aunque aún no fue anunciado oficialmente, el sábado 7 de febrero se pondrá en marcha el carnaval porteño, con veintidós corsos distribuidos en cada rincón de la Ciudad, a lo largo de diez jornadas en las que, además de murgas, habrá conjuntos musicales, artistas de variedades y ferias artesanales. Con dos corsos en Liniers y otros dos en Mataderos, el carnaval porteño vuelve a latir en el barrio.

Con el inicio del mes de febrero, se pone en marcha una nueva edición del tradicional carnaval porteño en el que las murgas de la ciudad recorren con su ritmo y colorido cada uno de los corsos en los que el rey Momo tiene su fiesta en el barrio.

En esta oportunidad serán veintidós los corsos oficiales que se distribuyen en la geografía porteña, aunque sólo unos pocos se realizarán en avenidas, con los correspondientes cortes al tránsito vehicular. El resto se ubicará en plazas, parques o polideportivos, para evitar los cortes de calle y mantener liberado el tránsito. Además, el Ministerio de Cultura dispuso que no haya más de diez corsos en forma simultánea. De esta forma, desde el sábado 7 de febrero hasta el domingo 1° de marzo, todos los fines de semana de febrero y el lunes y martes de carnaval (16 y 17 de febrero) se alternarán diversos corsos familiares en distintos barrios de la Ciudad, en los que las murgas compartirán escenario con artistas locales, ya sean bandas musicales, magos, titiriteros y elencos coreográficos.

“El año pasado hubo doce noches de carnaval y este año serán diez. No obstante, habrá más funciones para las murgas, tendremos ferias artesanales en los corsos y diversos artistas de variedades ofrecerán su arte sobre el escenario. Habrá conjuntos de tango, folclore, cumbia y trap”, adelantó Cachi Flores, delegado de las murgas porteñas y director de “Los impresentables de Flores”, en el programa “Realizando fantasías”, que conduce Natalia Ponce en FM S.O.S. “Aunque desde el Gobierno de la Ciudad se demoró mucho la programación, logramos avanzar bastante. La gente se va a encontrar con una variedad artística que antes no había. Vamos camino a un carnaval nuevo y mejor”, auguró Flores, quien además de ser amante de la V azulada es presidente de la Subcomisión del Hincha en el club de sus amores.

En el ámbito local, una vez más el corso de Liniers tendrá lugar al pie de la plaza Sarmiento, de Cosquín y Tuyutí. Allí los anfitriones, como es habitual, serán “Los Pizpiretas de Liniers”, quienes prometen encargarse de engalanar el pulmón verde de las Mil Casitas a puro ritmo y desenfado, el sábado 14, el domingo 15, el lunes 16 y el martes 17 de febrero. El sábado y el lunes de carnaval, la cita será entre las 20 y las 2, y el domingo y el martes se extenderá hasta la medianoche. Entre las murgas y artistas invitados se anuncia la presentación de la Orquesta Típica Liniers, con su atractivo repertorio tanguero.

Por su parte, Los Mocosos de Liniers tendrán su corso en la plaza Sargento Cabral (José León Suárez y Martínez de Hoz) el sábado 21 -entre las 20 y las 2 am- y el domingo 22 de febrero, hasta la medianoche.

En Mataderos, una vez más, el corso tendrá lugar sobre la avenida Juan B. Alberdi, entre Escalada y Araujo (con corte total de la avenida en ese tramo, en Basualdo y Bragado y en Guardia Nacional y Artigas) durante todos los fines de semana de febrero y el lunes y martes de carnaval, con la organización del centro murga “Los Caprichosos de Mataderos”.

En la grilla carnavalera porteña también aparece el denominado “Lugano 2”, que está en el límite entre ese barrio y Mataderos, más precisamente sobre la avenida Eva Perón, entre Araujo y Basualdo, que en ese tramo también estará cortada al tránsito vehicular. En este caso, el corso funcionará durante los dos primeros fines de semana de febrero.

Algo más de bombos y redoblantes que en el carnaval pasado

A pesar de las demoras y dilaciones demostradas por el Ministerio de Cultura porteño, tras arduas negociaciones las agrupaciones murgueras lograron acordar la realización de veintidós corsos, alternando las fechas de realización. En este sentido, la Ciudad tendrá dos corsos más que el carnaval pasado y siete más que en 2024, aunque aún es notorio el retroceso respecto a la edición de 2023, cuando se realizaron 34 corsos en los barrios porteños.

Los sábados y el lunes 16 de febrero el festejo se extenderá entre las 20 y las 2, mientras que los domingos y el martes 17 será entre las 19 y la medianoche.

La nómina completa de los corsos habilitados por el Gobierno porteño para estos carnavales es la siguiente: Boedo 1, Colegiales, Caballito/Flores, La Boca, Liniers 1, Liniers 2, Lugano 2, Lugano 3, Mataderos, Palermo 2, Parque Chacabuco, Parque Saavedra, Paternal, Pompeya, Saavedra, San Cristóbal, San Telmo, Villa Devoto, Villa Pueyrredón, Villa Real y Villa Urquiza.

De esta forma, las 130 murgas que componen el circuito oficial de la Ciudad de Buenos Aires, que congregan a unos 15 mil murgueros, vuelven a hacer cantar y bailar a toda la ciudad con sus galeras, levitas, bombos y platillos, para darle vida una vez más a una fiesta popular histórica que tiene años de tradición y desarrollo en los distintos barrios porteños.

Como se recordará, el corso porteño no estuvo ajeno a las restricciones de la pandemia, y durante los dos años en los que se extendió el virus, debió acotarse y adaptarse. En 2021 fue suspendido y las murgas realizaron presentaciones virtuales a través de plataformas digitales y al año siguiente apenas se habilitaron doce corsos. Recién en 2023 el carnaval porteño retomó todo su esplendor, aunque al año siguiente el ajuste volvió a encorsetarlo.

Las murgas locales a pleno

Además de los mencionados centros murga “Los Mocosos de Liniers” -que está celebrando sus 73 años de trayectoria murguera- y “Los Pizpiretas de Liniers”, constituidos como asociaciones civiles sin fines de lucro, en Liniers harán sonar el parche y lucirán su colorido “Los Fortineros de Corazón” y “Bate el parche. En Mataderos harán lo propio “Los Caprichosos” y “Los Graciosos”, y en Parque Avellaneda “Los Descarrilados” y “El metejón de mi vida”.

En 1997 las murgas porteñas fueron declaradas Patrimonio Cultural de la Ciudad, un reconocimiento más que merecido, ya que desde hace más de 150 años son una marca registrada de la cultura popular porteña.

El primer corso que se realizó en Buenos Aires tuvo lugar en 1869 y estuvo animado por comparsas de negros y blancos tiznados, que relucían con sus disfraces y su ritmo, mientras su canto y su baile al compás del bombo disparaban piernas y brazos al aire. Por entonces, el incipiente carnaval porteño comenzó tomando los ritmos afros del Río de la Plata, para luego convertirse en la típica murga barrial en la que sus integrantes buscan, por medio del humor, la picardía y la ironía, hacer una crítica social en cada una de sus letras. Una vertiente que, a la luz del contexto actual, parece ofrecer mucha tela para cortar.

Ricardo Daniel Nicolini

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